Guía de supervivencia del pescador en el sector más regulado del mundo

El abogado experto en pesca Torcuato Teixeira recoge en un manual los derechos y obligaciones ante una inspección


Redacción / La Voz

Sostienen que es la actividad más regulada del mundo. Pero como a todo hay quien gane, dejémoslo en que el pesquero es un sector hiperregulado, con normas incluso contradictorias y donde hay muchos a mandar, con órdenes que emanan de Bruselas, de Madrid y de San Caetano, e inspectores que pueden vestir de verde, de azul, pertenecer a la Guardia Civil, a la Policía Autonómica, al Servizo de Gardacostas, al Ministerio de Agricultura, a la Comunidad Europea...

¿Cómo sobrevivir en esa galerna de normativas y reglamentos y salir indemne? Torcuato Teixeira, abogado experto en pesca y secretario xeral de la Fundación Rendemento Económico Mínimo Sostible e Social (FREMSS), presentó este lunes en A Coruña lo que pretende ser una tabla a la que asirse para no naufragar en esa maraña legislativa con disposiciones, en algún caso, imposibles de cumplir. El Manual Práctico sobre os Dereitos e Deberes dos Pescadores ante as Actuacións Inspectoras e o Procedemento Sancionador Pesqueiro, editado por la Diputación Provincial de A Coruña, trata de sintetizar todas esas normas y ponerlas en orden, a la vez que sirve como guía para saber cómo actuar ante una inspección.

Por ejemplo, «débese firmar ou non a acta que levanta un inspector?» Hay quien cree que al rubricarla acepta implícitamente la sanción, «cando o único que fai o inspector é o seu traballo, que é inspeccionar, pero é a Administración a que sanciona».

Así, la guía explica que las prerrogativas que tienen los inspectores son muy amplias y que el pescador está obligado a facilitarle toda su colaboración (incluso a ayudarlo a acceder al barco), pero también recuerda que el funcionario no puede interrumpir las tareas de largado o virado de las artes -aunque sí exigir al patrón que ale un arte para inspeccionarlo- o que una revisión a bordo no puede durar más de cuatro horas, a no ser que el agente detecte una presunta infracción, en cuyo caso podrá prolongarla por más tiempo.  

Proporcionalidad

También arroja luz sobre cuestiones como, por ejemplo, que «é desproporcionado inspeccionar o mesmo buque todos os días da semana sen que nas actas se detecte ningunha presunta infracción», pues se está vulnerando o «principio de proporcionalidade e oportunidade», recoge el libro de Torcuato Teixeira.

Además de exponer toda la normativa que afecta al sector pesquero -que como no es poca ocupa no pocas páginas-, aclara las diferencias entre una visita, una citación o un requerimiento, que son las formas en las que se materializa la función inspectora de los Gardacostas, así como las medidas cautelares que puede adoptar este cuerpo -incautación de productos o de artes y aparejos, vehículos, embarcaciones...-. Son diferentes a las que corresponden a los funcionarios del Ministerio de Agricultura y Pesca, que pueden desde retener el buque hasta apresarlo, decomisar las capturas o, incluso, exigir una garantía monetaria que, eso sí, nunca podrá exceder el importe de la sanción.

«É desproporcionado inspeccionar o mesmo buque todos os días sen que nas actas se detecten infraccións»

Teixeira cree un «anacronismo» que la Guardia Civil pueda controlar una actividad profesional

Si el sector pesquero ve en su entorno un exceso de regulación, también lo aprecia en el control, pues se tiene por hiperinspeccionado. «Estamos máis vixiados nós que os contrabandistas», aducen los profesionales. «Ten que existir o control», asegura Torcuato Teixeira, pero este «non pode ser un fin en si mesmo, senón un medio, unha ferramenta, para garantir o cumprimento da política pesqueira común». Esa sensación de «esaxerada presión inspectora» se debe también a esa diversidad de cuerpos que pueden actuar en esta materia. En este sentido, Teixeira aboga por «un único corpo de inspectores, como moito dous» dada la configuración del Estado autonómico. Además, estos cuerpos estatal y autonómico, deberían estar formados por funcionarios civiles. En opinión de Teixeira, que un «corpo armado de natureza militar como a Garda Civil, controlando una actividade profesional que se rexe por normas moi técnicas e de ámbito administrativo é un anacronismo e non é unha solución nin moito menos acertada». Argumenta que un «traballo tan especializado e complexo como o control da actividade pesqueira que nada ten que ver coa seguridade cidadán ten que ser desenvolto exclusivamente por corpos de funcionarios civís que teñan a cualificación técnica necesaria».

También pone el acento en que es preciso una reforma que atienda más a la proporcionalidad y respete la presunción de inocencia, impidiendo que se pueda cerrar una empresa como medida cautelar, sin finalizar el expediente, una cuestión impensable en otras actividades económicas.

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