La UE retira a Tailandia la tarjeta amarilla sin saber si aún hay esclavos a bordo

Se aferra a que es el primer país de Asia en ratificar el convenio sobre trabajo en pesca


redacción / la voz

En la cruzada que mantiene contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (IUU, por sus siglas en inglés), Bruselas maneja un sistema de amonestaciones cromáticas contra los países que no se implican en esa lucha. Desde el 2012, fecha en la que empezó a dar advertencias, la UE ha enseñado a 25 países la tarjeta amarilla -que da un plazo al Estado en cuestión para que corrija deficiencias- y ha mostrado la roja a 6 -que conlleva la prohibición de las importaciones de pescado del territorio en cuestión-, 3 de los cuales recuperaron la vía verde tras dar pasos en firme para eliminar la actividad ilícita.

Tailandia recibió un primer aviso en abril del 2015. Desde entonces, Bruselas ha ido renovando los plazos de adaptación y demorando al máximo el apuro de tener que mostrar a Bangkok la tarjeta colorada. Aprieto porque la misma Comisión Europea reconocía ayer, al anunciar que retiraba su amenaza, que «Tailandia desempeña un papel fundamental en la cadena de suministro internacional de productos pesqueros». Mantenerla sería todo un mazazo para Europa y para «la altamente desarrollada industria transformadora» de ese país del sudeste asiático.

Así que el Ejecutivo comunitario respira aliviado -casi tanto o más que Tailandia- al poder tachar al país de la lista y retirar la amenaza de cerrar las puertas del mercado europeo a los productos pesqueros que llevan su sello y que el en el 2017 se acercaron a los 400 millones de euros.

«Estoy satisfecho de que hoy tengamos un nuevo socio comprometido contra la pesca ilegal» -Karmenu Vella, comisario de Pesca

Europa reconoce así «sus avances en la lucha contra la pesca IUU». Da por exitosa la forma en que Bangkok ha resuelto las lagunas en su sistema jurídico y administrativo, y el refuerzo del cumplimiento de sus obligaciones como Estado de abanderamiento, tras adoptar un régimen de sanciones e instaurar un sistema de vigilancia remoto para controlar a su flota.

Trata de personas

Al mismo tiempo, reconoce «los esfuerzos demostrados por Tailandia para frenar el tráfico de seres humanos y mejorar las condiciones laborales en el sector pesquero». Ahora bien, Bruselas apostilla que «ese aspecto no forma parte del diálogo bilateral sobre pesca IUU» y que el debate con las autoridades tailandesas «sobre los graves abusos contra los derechos humanos y el trabajo forzoso en el sector pesquero» ha estado a cargo del Servicio Europeo de Acción Exterior. Así las cosas, no ha comprobado si persiste el trabajo esclavo a bordo de los barcos que han denunciado tanto varias organizaciones internacionales como el Departamento de Estado estadounidense, que en su informe sobre trata de personas mantiene a Tailandia entre los países de riesgo medio porque, a pesar de «que ha hecho relevantes esfuerzos», no cumple plenamente con el mínimo de normas para la eliminación de la trata.

Convenio internacional

Para dar por buenos los avances en la erradicación del esclavismo, Bruselas ha atendido a que Tailandia acaba de ratificar el convenio 188 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre la pesca, signatura que lo convierte «en el primer país de Asia en hacerlo», apunta.

La conserva exige a la Comisión que vaya más allá del papel y verifique los avances reales

«Es una mala noticia», decía ayer rotundo Juan Manuel Vieites, secretario general de la Asociación Nacional de Fabricantes de Conserva (Anfaco). Y es que la industria transformadora está convencida de que los avances que ha hecho Tailandia en materia de lucha contra la pesca ilegal son solo sobre el papel. «Una cosa es cambiar la legislación», como ha hecho el Gobierno tailandés, y otra muy distinta «corregir las costumbres sociales y de respeto al medio ambiente». Para eso, sostiene Vieites, media un trecho.

La patronal exige pruebas de esos avances. «No llega con que esté más comprometido, hay que comprobar que ese sistema de vigilancia, control y supervisión es realmente efectivo», dice Vieites. Y, sobre todo, Bruselas debería comprobar que realmente ha frenado «el tráfico de seres humanos y ha mejorado las condiciones a bordo; está muy bien que ratifique el convenio 188 de la OIT, pero hay que verificar que se cumple, lo demás es facer que facemos».

Acuerdo de libre comercio

La patronal sabe que la retirada de la amenaza de prohibir las importaciones de pescado y procesados de Tailandia es la antesala de un temido acuerdo comercial que liberalizaría la entrada de latas del que es el principal productor de conservas de atún del mundo, que se medirían en plano de igualdad con las elaboradas en Galicia sin tener garantías de que haya un terreno de juego igualitario. La UE calcula que al año se capturan de forma ilegal entre 11 y 26 millones de toneladas, el 15 % de las capturas mundiales, por valor de entre 10.000 y 20.000 millones.

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