Año nuevo, pesca (muy) nueva

La flota gallega se embarca recelosa en una actividad sin descartes que puede dejarla amarrada a mitad de campaña


redacción / la voz

La cuenta atrás para alcanzar una Europa Azul sin descartes acabó ayer. Aquel calendario de un lustro aprobado en el 2013, con motivo de la reforma de la política común de pesca (PCP), ha perdido ya todas sus hojas y, sin más dilaciones, la pesca ha entrado en una nueva era en la que todo lo que se capture tiene que ser desembarcado en el puerto, independientemente de que sea de talla no comercial, no interese por su escaso valor comercial o no se disponga de cupo para esa especie. Llegar a diciembre sin haber tenido que amarrar se convierte así en el primer reto de un 2019 en el que todavía persisten los coletazos de esa tormenta perfecta que está atravesando el sector.

veto a los descartes

De tener que tirar pescado a no poder arrojarlo. Si hasta ahora las normas comunitarias alentaban el descarte, pues obligaban a tirar aquel pescado para el que no se disponía de cuota, ahora será al contrario: habrá que descargar en puerto todo lo que se pesque. Solo que, si no se tiene cuota, habrá que descontarla de otra especie; y, si no se dispone de ella y se han agotado todas las flexibilidades, amarrar antes de exponerse a capturar un ejemplar para el que ya no se tienen posibilidades. Un cambio sustancial en la gestión pesquera que, aunque no trastocará demasiado la actividad de flotas selectivas, como puede ser el palangre de fondo, sí llena de incertidumbre a las que realizan pesquerías mixtas, como el arrastre, sea de Gran Sol o de litoral. Sergio López, gerente de la Organización de Productores de Lugo (OPP 7) tiene claro que «o 2 de xaneiro non pasará nada». Ni el 3, ni el 4. «O problema virá aló por febreiro ou marzo, cando a xarda entre no caladoiro e as embarcacións que acaben a súa cota teñan que amarrar porque non hai outra especie máis que xarda e non a poden pescar; ou se é un ano de moita pescada e o TAC (total admisible de capturas) é insuficiente para todos os barcos». Por eso es tan importante conocer las órdenes que articularán la flexibilidad que se precisa para evitar que un barco quede amarrado a mitad de campaña sea por falta de cupo o por las denominadas especies de estrangulamiento. Una circula ya entre el sector, en plazo para presentar alegaciones.

sostenibilidad

Mantener los «stock» en el rendimiento máximo sostenible. Otro de los imperativos que la PCP pintó para la nueva Europa Azul es la obligación de gestionar los stocks pesqueros de forma sostenible. Alcanzar el rendimiento máximo sostenible (RMS) en todas las poblaciones -es decir, explotarlas de manera que se garantice su supervivencia futura- era una meta que se había fijado para el 2015, pero a la que se le añadió una prórroga hasta el 2020 por las graves consecuencias sociales que la primera fecha iba, sin ningún género de dudas, a provocar. Y así es que España ha logrado el objetivo un año antes. Tras sacar pecho como campeona de la sostenibilidad, ahora toca mantener en el tiempo ese esfuerzo que sí ha dejado cicatrices en el ámbito económico y social.

«brexit»

La incertidumbre sobre el futuro de la flota de Malvinas y Gran Sol. El tercer frente de esa tormenta perfecta que acecha al sector sigue plenamente activo. Sin despejarse. El 20 de marzo está a la vuelta de la esquina y no se sabe si habrá elecciones en el Reino Unido, si un segundo referendo, si habrá un acuerdo, si el Reino Unido se irá dando un portazo... Y, encima, comicios europeos. «Moitas incógnitas», dice López, que hacen prever un annus horribilis para la flota que opera en aguas británicas, para la que lo hace en las islas Malvinas, y para las empresas armadoras con inversiones en Gran Bretaña. El sector sigue empeñado en impedir que la pesca vuelva a ser moneda de cambio y ofrecer acceso al mercado europeo solo si la flota puede seguir trabajando en aquellos caladeros.

reglamento de control

La polémica de las cámaras a bordo y seguimiento hasta a las chalanas. Aunque las elecciones europeas podrían suponer un nuevo retraso en su aprobación, lo cierto es que el reglamento de control -al que el Consello Galego de Pesca, ha presentado alegaciones- está ya a punto de entrar en los trílogos. Y para el sector gallego «é importante que se corrixa para adaptalo á realidade da pesca», señala Torcuato Teixeira, secretario xeral de Pescagalicia, que ha sido el ponente del informe sobre una norma que pretende introducir cámaras a bordo de los barcos, instalar una especie de caja azul para comprobar la potencia de los barcos y tener localizadas hasta a las más pequeñas chalanas que trabajan en el rincón más recóndito del caladero.

medidas técnicas

Mallas de 100 milímetros para «pescar agua» en el Cantábrico. Otra normativa que, de no corregirse, podría tener un impacto importante en la pesca gallega es el reglamento de medidas técnicas. Sobre todo si se mantiene cuestiones como esa imposición de una malla de cien milímetros que la Comisión planteó para faenar en el Cantábrico y que, según han constatado los científicos, podría reducir a la mitad sus ingresos por la reducción de capturas. El reglamento también tocará cuestiones como las tallas mínimas, número de aparejos, dimensiones... Con todo, las elecciones europeas podrían demorar la aprobación de una y otra normativa.

elecciones europeas

Relevo en las instituciones comunitarias. La composición del próximo Parlamento Europeo y, en concreto, de la Comisión de Pesca de la Eurocámara, mantiene en vilo al sector pesquero, una actividad no siempre entendida por el resto de Europa y con grandes detractores. Para la pesca es «de gran importancia ver qué grupos políticos componen el Parlamento Europeo, qué personas forman la Comisión de Pesca y sus sensibilidades, si conocen la pesca, si son conservacionistas...», dice Javier Garat, secretario general de la patronal Cepesca. Y, sobre todo, la persona que se designe como comisario, pues «si es un Karmenu Vella o una Maria Damanaki» influirá, sin duda, en el sector.

Acuerdos pesqueros

La vuelta a Marruecos y la continuidad en Mauritania. Este año vence el acuerdo pesquero con Marruecos. Aunque la falta de cuota de merluza ha dejado fuera de ese caladero a un puñado de buques gallegos -excefalopoderos que ahora se dedican a la captura de especies demersales-, continúan siendo aguas importantes para ese segmento de flota. También debería llegar la previsible vuelta a Marruecos, siempre que el Parlamento Europeo ratifique el acuerdo suscrito entre Bruselas y Rabat. Con Gabón habrá que sentarse a negociar y se espera que entre en aplicación provisional el pacto conseguido con Guinea Bisáu.

sardina

¿Mojará el pan por San Xoán? Sobre la sardina planea la propuesta de los científicos del ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) de cerrar la pesquería 15 años para que el stock pueda reconstituirse. España y Portugal confían en convencer de nuevo a Bruselas para que permita una explotación muy controlada y reducida de una especie vital para un segmento de flota como el cerco. Del plan que presenten y su visto bueno depende de si la sardina seguirá o no mojando el pan por San Xoán.

mejora de la imagen

Una estrategia contra las alertas infundadas. En tanto el sector espera varios decretos por la parte de la comercialización, cree que ha llegado el momento de elaborar una estrategia para mejorar la imagen de los productos pesqueros y ponerlos a salvo de alertas alimentarias infundadas como la que este año ha dejado tocada a la merluza, después de que se difundiese que se habían reforzado las precauciones contra el anisakis cuando simplemente se publicó un nuevo folleto por parte de las autoridades sanitarias. Las campañas para recuperar la paulatina caída del consumo de pescado también son otro asunto pendiente para este 2019.

relevo generacional

Solventar la falta de mandos y tripulantes. Que una crisis como la que se ha vivido a nivel mundial no haya conseguido incrementar el número de personas dispuestas a trabajar en la pesca es, a juicio de Sergio López, un claro indicador de la «rixidez do sistema», que exige innumerables cursos y una formación continua casi eterna para poder trabajar a bordo de un barco. Y si faltan tripulantes de cubierta, la escasez es más grave en el caso de los mandos, cuestiones ambas que requieren soluciones.

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