La flota gallega sale «mellor do previsto» del consejo más temido

Tras las negociaciones, en general el sector hace un balance positivo de las cuotas

La conselleira Quintana, que representó a las comunidades autónomas, señala la hora de finalización del Consejo
La conselleira Quintana, que representó a las comunidades autónomas, señala la hora de finalización del Consejo

redacción / la voz

Dejando al margen el revés que supone la cigala y el recorte de la xarda -que ya venía heredado de una negociación previa de la UE con Noruega y otros Estados costeros-, la flota gallega regresa de Bruselas lanzando suspiros de alivio tras el Consejo de Ministros en el que se fijaron las cuotas de pesca para el 2019. Por una vez, sale «bastante mellor do esperado», a decir de Sergio López, gerente de la Organización de Productores Pesqueros de Lugo (OPP-7). Y la satisfacción es mayor porque el que acabó el miércoles de madrugada no era un Consejo cualquiera. Era la madre de todos los consejos, pues tocaba definir la pesca que viene: una pesca sin descartes, en la que todo lo que entre en la red habrá que desembarcarlo.

Cierto es que, en cuestión de cuotas, se partía de una propuesta mucho menos agresiva con las posibilidades de pesca españolas que en otras ocasiones. Lo peor, ese 14 % que planeaba sobre la merluza ibérica, que se ha podido anular blandiendo como argumento el impacto socioeconómico -aunque no fueron suficientes para subirla un 3 %, como planteaba España-, y la prolongación de la veda de la cigala de Galicia, que esa sí que no se ha conseguido revertir. Por lo demás, incluso se han logrado incrementos importantes que en algunos casos no se esperaban, como el 28 % en la merluza de Gran Sol y el 47 % en el gallo de esa zona, o los aumentos de cupo para el jurel del Cantábrico y del sur de Fisterra, que se convierte «na especie refuxio para o cerco», dice Andrés García, de la asociación Acerga.

La presión para no ver recortada la merluza sur no era por capricho. Ocurre que esa especie, con la xarda, es capital para que la flota de litoral y de bajura pueda trabajar sin amenaza de que se convierta en una especie de estrangulamiento. En este sentido, expone que el mantenimiento del cupo, unido a la mayor flexibilidad aprobada para los traspasos de caballa entre caladeros (de Gran Sol al Cantábrico), aleja ese riesgo para las embarcaciones. Eso, y que el ochavo se ha dejado al margen de la obligación de desembarque, según el gerente de la OPP-7.  

Gran Sol, afloja la soga

También los barcos que faenan que faenan en aguas de Gran Sol parece que se han quitado de encima la soga al cuello de las choke species (especies de estrangulamiento) que amenazaban con dejar a amarrados a puerto a barcos antes de tiempo por falta de posibilidades de pesca para las que España no tiene cuotas. Es gracias a un mecanismo que el secretario general de Cepesca, Javier Garat, definió como «inteligente y creativo» y que consiste en una bolsa común de cuotas a la que los Estados miembros aportarán un porcentaje de sus cuotas para intercambiar especies accesorias. Está claro que España tirará de merlán, bacalao, carbonero y otras que no tiene por llegar al club más tarde que los demás. ¿Y qué aportará España? Pues merluza, que se ha convertido en una especie de estrangulamiento para las flotas del norte, o rape.  

En definitiva, que por una vez, y sin que sirva de precedente, la flota hace balance positivo del consejo más decisivo de los últimos tiempos. Se ha conseguido aumentar un 8,5 % la cuota global de posibilidades de pesca, como apuntó la conselleira de Mar, Rosa Quintana, y se ha alejado la amenaza del amarre anticipado por falta de cuotas de una especie.

Ahora bien, «falta ver a letra pequena e como se van a aplicar esas flexibilidades», dice Sergio López. Porque esa es otra.  

España saca pecho como campeona de sostenibilidad y los ecologistas reprochan a la UE que dé alas a la sobrepesca

Tanto el ministro de Agricultura y Pesca, Luis Planas, como la conselleira de Mar, Rosa Quintana, e incluso el secretario general de la patronal pesquera, Javier Garat, sacaron este miércoles pecho como campeones de la sostenibilidad. Y es que el año que viene todas las poblaciones sujetas a cuota que va a capturar la flota española están en niveles de rendimiento máximo sostenible (RMS), un objetivo que la Unión Europea se había fijado alcanzar en el 2020. España «lo ha conseguido un año antes», subrayó Garat.

También resaltó el logro Quintana: «Queda acreditado que o sector pesqueiro está a facer ben as cousas, que estamos mantendo os nosos recursos en moi boa situación, e así somos capaces de cumprir os compromisos que acadamos, pois a pescada sur chegará ao RMS este ano, como se acordara o pasado».  

Gran esfuerzo

También Sergio López abundó en el logro de haber alcanzado el rendimiento máximo sostenible con un año de antelación: «Iso quere dicir que a frota fixo antes un esforzo moi grande». De ahí esa recompensa en forma de incrementos de cuota.

No hacen la misma lectura las organizaciones conservacionistas. «La UE vuelve a apostar por la sobrepesca», aseguran desde Ecologistas en Acción y la Fundación ENT. Y señalan con el dedo a España, pues «algunas poblaciones de interés para España, como el merlán, la solla, el abadejo, la maruca o el lenguado están entre las especies cuyos límites de pesca sobrepasan con creces los niveles sostenibles recomendados por los científicos» del ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar)·

Lydia Chaparro, ecóloga marina de la Fundación ENT, señaló que «el año pasado, un 44 % de los TAC acordados por el Consejo de Ministros de Pesca de los Veintiocho se establecieron por encima de las recomendaciones científicas». Y aunque no han analizado en profundidad los resultados de ayer, sospechan que será más de lo mismo.

España salva su cuota de merluza sur y pone fin a cuatro años de recortes

Cristina Porteiro

La UE cierra la pesquería de la cigala a los arrastreros coruñeses por tercer año consecutivo

Creatividad, determinación y sobre todo, mucha paciencia. Son los tres ingredientes básicos con los que cualquier equipo negociador debe acudir a Bruselas para desempeñase bien y tener éxito en uno de los consejos más duros del año: El de las cuotas pesqueras.

Tras casi 17 horas de lucha titánica para arañar hasta la última tonelada de merluza sur, el gobierno español logró cerrar esta madrugada un acuerdo que pone fin a cuatro años de recortes consecutivos del 15%, 23%, 1.5% y 12% para ese stock, el de mayor valor comercial. La flota española dispondrá el próximo año de 5.924 toneladas a repartir entre su armada pesquera, compuesta de unos 250 barcos y 3.500 pescadores. El volumen es el mismo que el del 2018, pero con la prorrogación del TAC se logra revertir el recorte del 16% que proponía Bruselas con el objetivo de explotar el stock en niveles sostenibles en el 2019. ¿Cómo lo ha conseguido España? Convenciendo al comisario de Pesca, Karmenu Vella, de que lo mejor es aplicar en los cálculos de Rendimiento máximo Sostenible (RMS) unos rangos de mortalidad más altos. «Hemos obtenido un muy buen resultado (…) Por primera vez (desde el 2014) detenemos su reducción», celebró en rueda de prensa el ministro español de Agricultura y Pesca, Luis Planas. El valenciano aseguró que el año que viene, todas las poblaciones pesqueras de interés comercial para la flota española se explotarán en niveles adecuados y que la merluza sur podría experimentar incluso una subida: «Es un motivo de orgullo para el país y para nuestro sector pesquero», indicó.

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