Países del sur piden a los biólogos que revisen sus cuentas, porque hay xarda

La pesca rechaza el consejo de rebajar la cuota un 40 %, dada la abundancia


redacción / la voz

Lo de la negociación de las cuotas de pesca se parece cada vez más a un regateo en el mercado que a un proceso con consecuencias en empresas, trabajadores y comunidades costeras. La Comisión Europea está empeñada en llevar cuanto antes todas las poblaciones al nivel del RMS (rendimiento máximo sostenible) y, como es consciente de que los ministros de Pesca siempre, indefectiblemente, rebajan sus expectativas en el Consejo de diciembre, ha optado en esta ocasión por abrir la tijera más de lo acostumbrado. Con propuestas de esas que dejan ojiplático al comprador en la primera oferta. Y en algunos stocks, incluso plantean cantidades por debajo de las que sugieren los científicos, tradicionales adalides de la sostenibilidad puramente biológica. Es lo que ocurre con la merluza de aguas ibéricas. Y con el lenguado de aguas francesas. Lo mismo con el rape. Con el merlán...

Profesionales de Francia, España, Portugal, Bélgica y Países Bajos, representados en el Consejo Consultivo de Aguas del Sur (CC-Sud) revisaron esta semana en Santiago las propuestas de la Comisión y a todos les sorprendió esa avidez por arañar toneladas a la industria cuando unos y otros operan en un caladero en el que se ha constatado una «mejora general del estado de las poblaciones», casi todos ya en límites sostenibles. Y es cierto -comparten los profesionales- que deben seguir manteniéndose los esfuerzos. Pero consideran que con establecer TAC (totales admisibles de captura) en línea de los de este año para unas especies y elevándolo en una cantidad igual a la que se descarta en otras, sería suficiente para continuar en la senda hacia la sostenibilidad biológica, sin tomar un desvío perjudicial para el equilibrio económico y social.

Y hasta proponen que no se suba tanto el TAC para la merluza de aguas francesas, para la que los científicos del ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar) sugieren un incremento del 26 %.

Ahora bien, si la industria comulgaría con un statu quo en especies como la merluza del sur, la solla o el rape (incrementadas estas dos en su nivel de descartes), no aceptan ni la propuesta de mantener cerrada la pesquería de la cigala y mucho menos que se recorte la xarda en un 40 %, como sugiere el ICES.

Gran volumen de capturas

No entienden que propongan «una importante disminución de las capturas, en particular con relación a la recomendación del año precedente». Más que nada por «el gran volumen de capturas realizado» y porque, a su juicio, está constatado que, en temporada, el caladero rebosa de caballa. Por eso, según la industria, no estaría de más que los científicos mejorasen su estimación y verificasen los datos utilizados para redactar el dictamen del 2019. El error es posible y, de hecho, hay quien sostiene que también es una equivocación lo que ha llevado al ICES a mantener en pie la veda de la cigala.

Y mientras esa revisión no se realiza, la sugerencia del sector es que el TAC para el año que viene fuese idéntico al que se empleó en el 2018.

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