Gardacostas estrecha el cerco en Muros a la comercialización ilegal de centolla

En el operativo fueron decomisados 59 kilos de crustáceo y 560 de otras especies

Las fuerzas del orden registraron varios puntos de venta de la lonja de la villa muradana
Las fuerzas del orden registraron varios puntos de venta de la lonja de la villa muradana

ribeira / la voz

Un decomiso de cerca de 60 kilos de centolla, 330 de raya, 127 de rapante, 76 de pescado variado, 45 de navaja congelada, 11 de chopo, 8 de buey, 4 de pulpo y otras tantas de lumbrigante. Este ha sido el resultado de la operación realizada por Gardacostas -con el apoyo de una decena de agentes de la Policía Autonómica-, que tuvo lugar este miércoles en las vendedurías alojadas en las instalaciones de la lonja muradana. Las autoridades se incautaron de todos esos productos porque no contaban con la documentación pertinente para demostrar su trazabilidad. En el caso del rapante se incumplía también la talla mínima reglamentaria.

«Trátase de operacións que adoita a facer Gardacostas non só no marco da vixilancia na extracción, senón tamén na comercialización», indicaron fuentes de la Consellería do Mar. No obstante, y aunque desde la Xunta apuntaron que estos operativos se intensifican de cara a la llegada de las fechas navideñas, fuentes cercanas a la actividad diaria en la rula muradana señalaron que el punto de mira estaba fijado en la venta ilegal de la centolla, una campaña que arrancó la semana pasada para la flota de las provincias de Pontevedra y A Coruña.

El límite de capturas diario es de 35 kilos por tripulante, a lo que hay que sumar otros 35 por embarcación, pero por otras temporadas es habitual que se superen los cupos y parte de ese producto se derive fuera de los canales comerciales autorizados.

Eso es, supuestamente, lo que trataban de comprobar los agentes, aunque no fue precisamente la centolla el producto más incautado por las irregularidades documentales. Más hubo de raya. Y de rapante.

Los productos fueron analizados para determinar si eran aptos para el consumo. Todos lo eran excepto los 45 kilos de navaja que fue encontrada congelada, en cajas, en la fábrica de hielo y cuya procedencia se desconocía por no tener documentación. Asimismo, el marisco que todavía estaba vivo durante el registro fue devuelto al mar. El resto de la mercancía fue entregada a la agrupación local de Cáritas.

Durante el comienzo del operativo se vivieron algunos momentos de tensión en los puntos de venta de la lonja, pero resultaron ser una anécdota más de la jornada. Lo cierto es que la presencia de agentes de Gardacostas y de la Policía Autonómica en la rula de Muros causó expectación.

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