La flota gallega pide a Bruselas más flexibilidad para no estrangular la pesca

Advierten del riesto que tendría llegar a paralizar las pesquerías principales por culpa de las capturas accesorias


bruselas / corresponsal

Más cuota, más tiempo y más sentido común. En una palabra: flexibilidad. Es lo que lleva reclamando el sector pesquero desde que la UE puso en marcha, en el 2013 su nueva política comunitaria de pesca (PCP), ese monstruo marino que hoy amenaza con engullir a la, ya de por sí, menguante flota gallega. Los profesionales no han cejado en su empeño por sensibilizar a Bruselas sobre las dificultades que les depara el futuro. Se acerca el 2019 y, con la llegada del año nuevo, la temida prohibición de los descartes. Pese a las advertencias, la Comisión Europea se ha plantado en noviembre del 2018 sin haber terminado los deberes. Sus expertos reconocen que queda trabajo por hacer para preparar a la flota, pero se niegan a desabrochar el corsé de la PCP. Quieren llevar a todas las especies a su rendimiento máximo sostenible (RMS) en el 2020. Eso se traduce en lo inevitable: recortes de cuota. El comisario de Pesca, Karmenu Vella, solo está dispuesto a conceder prórrogas en casos «excepcionales» y con informes de impacto socioeconómico en la mano. «No nos carguemos la flota y la pesca por llegar a unos objetivos demasiado ambiciosos», pidió el martes el presidente de la fundación FREMSS, Juan Carlos Corrás, al director general de Pesca, João Aguiar.  

Aguiar Machado -segundo por la izquierda- con miembros de FREMSS
Aguiar Machado -segundo por la izquierda- con miembros de FREMSS

Daños socioeconómicos

El portugués tuvo la oportunidad de pasar revista al manifiesto por una mayor flexibilidad en los descartes, presentado este miércoles en la Fundación Galicia Europa. «Queremos que vea que detrás de la pesca, no todo es reducción y descartes. Hay flota detrás, marineros, familias y regiones altamente dependientes de la pesca. Nos podemos ver abocados a parar la actividad con el gravísimo problema socioeconómico que acarrea», sostuvo Corrás, quien trasladó la enorme inquietud de los pescadores gallegos en torno a las «especies de estrangulamiento».

Bacalao, eglefino, merlán, besugo, sable negro e incluso las rayas siguen siendo especies con cuota ínfima. El recorte de sus cupos fuerza a los buques a aumentar la selectividad para evitar que caigan en sus redes. De hacerlo, corren el riesgo de agotar demasiado pronto su cuota y verse obligados a amarrar en puerto. «Se están intentando hacer propuestas, pero de momento no vemos ninguna solución. Nuestras especies objetivo, como la merluza, el rape y el gallo, están en buenas condiciones biológicas, pero las capturas accesorias pueden llegar a paralizar nuestras pesquerías principales», denuncian. Es el caso de la xarda. Se trata de una pesquería «explosiva» que se desarrolla entre los meses de marzo a mayo y para la que la flota gallega tiene una cuota ínfima. «Si no podemos pescar esa especie y lo único que hay en el mar es xarda, nos veremos abocados a parar y parar en mayo sería un desastre económico muy importante para Galicia», alerta Corrás.  

Corregir el reparto interno

Aunque los portavoces de FREMSS trasladaron a Bruselas la necesidad de aumentar las cuotas, también pidieron al Gobierno español que haga «los deberes» y revise la clave de reparto, como le ha pedido la Comisión: «España debe cambiar el actual plan de gestión del caladero nacional. En los últimos años ha habido una infrautilización de las cuotas al estar en manos de unos pocos», sostuvo Corrás, quien también tuvo tiempo de abordar con Aguiar uno de los asuntos que más revuelo está generando: el brexit. «Lo tenemos a la vuelta de la esquina. Esperamos que haya acuerdo. Habrá que ceder y negociar pero ni la UE ni el Reino Unido están preparados para un no acuerdo», le trasladó el gallego.

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