Tres heridas en Marín tras un forcejeo con la policía en la huelga de elaborados del mar

Hubo un forcejeo con la policía de madrugada a las puertas de la factoría Cabomar

Tres heridas en Marín tras un forcejeo con la policía Las mujeres del sector de la conserva están en huelga: «Levántome ás cinco da mañá, non chego aos 800 euros e teño que devolver o que me pagaron por quince minutos de bocadillo»

pontevedra / la voz

«Levántome todos os días ás cinco da mañá para estar ás seis aquí traballando. Métome nun túnel de frío todos os días, case non chego aos 800 euros ao mes, e ao cabo do ano teño que devolver o que me pagaron polos quince minutos de bocadillo cada día. O que eu conto pódeno contar tamén as outras compañeiras, todas cobramos así». Con estas palabras, y con la garganta rota de tanto gritar, justificaba este miércoles una trabajadora de la firma Cabomar de Marín su participación, y la de sus 200 compañeras, en la huelga de los trabajadores de los elaborados del mar en su tercera jornada en dos semanas. Al mediodía, a esta mujer casi no se le escuchaba. Una afonía se había apoderado de ella tras una madrugada preñada de tensión que se saldó con tres operarias heridas.

En el puerto de Marín hay dos empresas afectadas por la huelga, GPS y Cabomar. Según Comisiones Obreras, en la primera el respaldo al paro fue del 100 % y en la segunda, del 95 %. Mientras que en GPS no se produjeron altercados, en la segunda firma sí los hubo. El ambiente ya estuvo caldeado en la jornada del paro del martes, cuando un fuerte cordón policial frenó el avance de los piquetes y permitió que el personal administrativo y algunos otros operarios entrasen a trabajar. Pero las cosas empeoraron en la madrugada del martes al miércoles. A la hora de entrada a la fábrica, las trabajadoras en huelga hicieron una barrera para impedir el acceso. Hubo un amplísimo despliegue policial y acabó produciéndose un forcejeo entre los agentes y algunas de las huelguistas, que no dejaron de gritar «somos trabajadoras, no somos delincuentes». Tres de las operarias necesitaron atención médica. «Déronme un golpe grande no brazo e aínda me doe, téñoo inflamado. Afortunadamente non teño ningunha rotura, pero teñen que facerme máis probas», señalaba una de las heridas cuando regresó del hospital y volvió a sumarse a la movilización.

Tensión por la intervención policial ante la nave de Cabomar en Marín Las trabajadoras, en huelga, permanecían en la puerta de las instalaciones cuando llegaron los agentes y se produjo el encontronazo

Tras esa algarada de madrugada, por la mañana, las trabajadoras hicieron bien visible su movilización. No en vano, cortaron los accesos al puerto alrededor de veinte minutos. En ese momento la protesta se hizo más grande y hasta Marín se desplazaron trabajadores de los elaborados del mar de la zona de Vigo, así como numerosos sindicalistas.

Sobre la una de la tarde, las operarias volvieron a las inmediaciones de la factoría para montar campamento y tratar de impedir que en el siguiente turno entrasen trabajadores. Hubo reparto de bocatas y hasta se asaron castañas para tratar de entrar en calor. En los corrillos, una y otra vez se contaban los motivos por los que no se podía abandonar la huelga: «Temos un salario moi baixo, ás veces nin poden practicarnos retencións. Non estamos pedindo ningunha millonada. Queremos chegar aos 14.000 euros anuais», señalaba una de las delegadas sindicales de Cabomar. A su lado, sus compañeras asentían y enfatizaban: «Sempre tivemos medo a reivindicar os dereitos, nunca nos atrevemos a nada, pero esta vez estamos aquí porque non podemos máis», manifestaban. «En máis de dez anos que levo aquí nunca recordo ir a unha folga», apostillaba otra operaria. El secretario comarcal de Comisiones Obreras, José Luis García Pedrosa, se mantuvo buena parte del día en las inmediaciones de Cabomar. Condenó «a tremenda carga policial» y puso el acento en algo que para él es inadmisible: «GPS e Cabomar están a poucos metros. Na primeira fábrica non hai un só policía, están todos na outra. Parece moita casualidade que no único sitio onde viñeron facer unha carga sexa na fábrica da familia do presidente da patronal».

En el área de Vigo, el tercer día de huelga en el sector volvió a registrar un seguimiento mayoritario que paralizó la producción de las principales empresas como Mascato, en Salvaterra, o Fandicosta, en Moaña.

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