Pesca se embrolla y reabre la costera del bonito para cerrarla horas después

Desconcierta a la flota y enfada a las comunidades, que exigen explicaciones

e. abuín
redacción / la voz

Nunca ha habido una campaña del bonito del norte tan breve como la del 2018. Tampoco se recuerda ninguna que se reabriese y se cerrase en escasas doce horas, y menos que se retomase en la época en la que habitualmente remata. Sucedió anteayer, mes y medio después de que España prohibiese a su flota pescar atún blanco. Los profesionales han pasado del estupor y desconcierto a preguntarse por qué la Secretaría General de Pesca les anunció anteayer a mediodía que podían capturar atún blanco y a última hora de ese mismo día dio marcha atrás. Si no se enmienda otra vez, los barcos españoles tienen opción de quedarse el bonito que cojan sin querer, lo que teóricamente repercutirá muy poco en los profesionales, pero permitirá a los deportivos saborear, que no vender, el Thunnus alalunga que según dicen todavía abunda en el Cantábrico Noroeste.

Las comunicaciones oficiales de Pesca describen por sí solas lo que los más críticos del sector pesquero tachan de «esperpento». A mediados de agosto Pesca ratificó lo que había anticipado días antes: a partir del 23 de agosto ordenaba el «cierre definitivo de la pesquería del atún blanco del norte». La campaña iniciada a finales de mayo concluía poco después de su ecuador, porque la flota española había agotado las 15.015 toneladas de las que disponía para este año. El recuento final revela que, en realidad, desembarcó 15.498, 483 más, que le serán restadas del cupo del próximo año.

El mismo director general de Ordenación Pesquera que a finales de agosto prohibió capturar bonito a los españoles cuando los caladeros estaban repletos, emitió anteayer otra comunicación oficial. «Tras producirse una revisión al alza de la cuota adaptada española [....] como consecuencia de la realización de un intercambio con Portugal, se constata que a fecha de hoy vuelve a disponerse de cuota suficiente para la realización de esta pesquería, procediendo a su reapertura», desde ayer a medianoche.

Atónitos, dirigentes y profesionales del sector y de los gobiernos autonómicos comenzaron a plantearse preguntas. ¿Cuánta cuota hay? ¿A cambio de qué se ha conseguido? ¿Vale la pena pertrechar los barcos de nuevo para ir al bonito? A última hora de la tarde de anteayer, desde Pesca contaban a medios de comunicación que la cuota intercambiada con Portugal eran «73 toneladas» para poder «retener las capturas accidentales por debajo del paralelo 36, que se corresponde con la zona de Canarias».

Las sorpresas no habían acabado. A primera hora de la noche de anteayer, la subdirectora española de Control e Inspección enviaba un correo «de manera aclarativa» a armadores, cofradías y dirigentes autonómicos. Recordaba que las autorizaciones para que la flota española pescase bonito «quedaron sin efecto» el 23 de agosto, cuando se cerró la campaña «por agotamiento de la cuota». Sobre la reapertura de la campaña decía: «Se produce como resultado de un intercambio de cuotas realizado para cubrir la sobrepesca identificada». Al mismo tiempo, confirmaba que rectificaban lo anunciado a mediodía: «No disponiéndose de remanente suficiente para reabrir nuevamente la pesquería de la costera del bonito». Dejaba constancia de la «intención» de que el remanente que no concreta «sea utilizado para la captura accesoria de otras pesquerías de túnidos».

Gobiernos autónomos y sector han pedido más aclaraciones a Pesca, pero hasta el cierre de esta edición no consta que hayan recibido respuestas.

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