La Eurocámara se amotina contra el recorte de fondos pesqueros

El Parlamento Europeo exige mantener las ayudas a las paralizaciones temporales


redacción / la voz

Un 5 %. Es el recorte de fondos que la Comisión Europea quiere perpetrar en el menguante Fondo Europeo Marítimo Pesquero (FEMP) para el ejercicio 2021-2027, hoy dotado de 6.400 millones de euros. La propuesta de Bruselas ha desencadenado un motín, más o menos esperado, en la Eurocámara. La Comisión de Pesca reclamó esta semana al unísono apoyo financiero para los pescadores.

El objetivo de Rendimiento Máximo Sostenible (RMS) en el 2020, el nuevo reglamento de control, las medidas técnicas, el brexit, el estancamiento de la acuicultura, la prohibición de los descartes, la escasez de cuotas y una calamitosa burocracia han convertido la actividad pesquera en un campo de minas y los eurodiputados exigen que la UE ayude de forma justa a la flota como siempre ha hecho con los agricultores. «Decimos que no a la rebaja de los fondos porque el sector está en un momento crucial con muchos desafíos por delante», explicó ayer el responsable del dosier en el Parlamento Europeo, Gabriel Mato. El popular ha dado la vuelta a buena parte de las propuestas de los servicios de la Comisión.

Ayudas a la flota

El capítulo más polémico tiene que ver con el desembolso de fondos. Bruselas quiere cercenar las ayudas a la paralización temporal de la flota. Solo acepta ante circunstancias «excepcionales». «Por nuestra experiencia, esos fondos corren el riesgo de utilizarse como fuente de ingresos recurrente y así se consolida el exceso de capacidad», defendió la Comisión. Esa insinuación indignó a Mato: «No podemos presumir que todos los van a utilizar para ganar un sobresueldo dos meses de verano. Los pescadores quieren pescar y si no lo pueden hacer, merecen nuestra ayuda».

¿Qué pasará con las ayudas al desguace? Las habrá para la paralización definitiva. Los ecologistas se oponen: «Estamos dando fondos a empresas que reinvierten en otras actividades de pesca, armadores que cesan actividad en un buque y lo emplean en otro ámbito», sostuvo el ecologista italiano Marco Affronte quien exigió cortar el grifo a la flota «no rentable»: «No debemos prolongar la cultura de la dependencia», insistió. En el aire está el apoyo a la flota expulsada de un día para otro de caladeros internacionales por el cese de acuerdos pesqueros. ¿Habrá sobres para modernizar los buques? La Eurocámara respalda esta vía siempre que se invierta en tecnologías limpias y no se aumente la capacidad pesquera. «Hay barcos obsoletos de 24 años con problemas de habitabilidad y sanitarios. Queremos que tengan más seguridad», defendió Mato. Hay consenso para mantener los fondos al almacenamiento para mejorar los precios en el mercado y disponer de líneas de apoyo a la acuicultura para competir con la industria asiática. La eurodiputada del BNG, Ana Miranda, solicitó a la Comisión abrir la mano a la transferencia de fondos de un ejercicio a otro para evitar que se pierdan por retrasos en la ejecución.

Los socios discrepan sobre la autonomía de los países en torno a la pesca artesanal

El último caballo de batalla que mantiene enfrentados a la Comisión y a la Eurocámara es la definición de «pesca artesanal». Una polémica que arrastra la UE desde el inicio de la legislatura. Miranda subrayó la necesidad de adaptar la definición a la realidad pesquera de cada país: «Non se corresponde coa realidade de nacións como a miña, con definicións propias que se deben respectar (...). Non pode existir unha única definición en Europa baseándonos en 12 metros de eslora», clamó Ana Miranda apuntando hacia un amplio segmento de la flota gallega, compuesta por barcos de 15 metros de eslora que emplean artes selectivas y no permanecen más de 24 horas faenando. La socialdemócrata alemana Ulrike Rodust se manifestó en contra de dejar en manos de los países esa opción: «Sería discriminatorio».

Otro de los remiendos que quiere poner la Eurocámara es la de acotar el ámbito de prohibiciones. Gabriel Mato aseguró que dejará bien claro que «todo lo que no está prohibido, está permitido», una fórmula para evitar que Bruselas disponga de un marco ambiguo para revisar el uso de ciertas artes de pesca. La última pata del nuevo FEMP tiene que ver con la flexibilidad y la simplificación. Los socios reclaman trámites más sencillos para que los pescadores puedan acceder a las ayudas «sen que haxa que facer un máster», sugirió Miranda. Aunque la Comisión asegura que esa es «su estrella polar» para el nuevo fondo, no está dispuesta a dar más margen a los Estados miembros.

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