La triple escala de cruceros deja en A Coruña un millón de euros

Más de 12.000 turistas desembarcaron en la ciudad tras un breve retraso por la niebla


A Coruña / La Voz

Es como si toda la población de Baiona (alrededor de 12.000 habitantes) se hubiese trasladado de golpe a la ciudad de A Coruña. Tres cruceros colocaron ayer casi a la misma hora la escalerilla de descenso a la urbe, que vio crecer durante unas horas su propia población en un 5 %. A Coruña vivió de este modo una jornada histórica con la coincidencia de la escala de tres grandes cruceros: el Britannia (procedente de Gijón y con rumbo a St. Peter Port, en el Reino Unido), el Costa Favolosa (que zarpó de De Le Havre y se dirige a Vigo) y el Costa Mediterránea (que partió también de De Le Havre y navega hacia Leixões).

En total, 12.300 personas que se repartieron hasta las seis de la tarde por la ciudad, sus centros comerciales y, de forma más testimonial, en las excursiones a Santiago y Betanzos. Algunos turistas incluso repetían desembarco, como el italiano Mario Giglio, un jubilado de 68 años, afincado en Aylerbury, al noroeste de Londres. «Este vez me quedaré a recorrer A Coruña más a fondo; cuando vine en el 2014 apenas tuve tiempo porque de aquí me fui a ver Santiago», explicaba minutos después de apearse del Britannia.

El presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Losada, estimó que el impacto económico «directo» ayer en la ciudad, con la confluencia de los tres cruceros, «es de un millón de euros, contabilizando los gastos de los pasajeros y los tripulantes, la incidencia en transportes, avituallamiento de los barcos o tasas». Losada calificó la jornada de «día histórico» por tratarse de la escala más multitudinaria en la ciudad, doblando incluso el récord hasta la fecha, que databa del 2011, con 6.500 cruceristas, al coincidir el Independence of the Seas y el Oceana.

El sector de la hostelería celebró el día como un domingo de verano. «El ambiente ha sido espectacular, no solo lo hemos notado en el consumo sino que esto ha parecido un día de fiesta», explicó Ántón Sáez, presidente de la asociación de hosteleros de La Marina. «Las terrazas han estado ocupadas todo el tiempo, hemos tenido la suerte de que todo este desembarco coincidiera con un tiempo soleado», apostilló.

El comercio, regular

Menos eufóricos se mostraron los comerciantes. «Entrar, entran muchos; pero comprar, casi nadie», explicaban las empleadas que despachan en la tienda de Sargadelos de la calle Real. «Hay una diferencia entre estos cruceros y los que llegan en agosto, especialmente desde Estados Unidos; esos sí hacen un gasto real, pagando incluso los portes de las grandes piezas de cerámica», añaden. «Entran, revuelven y se van, apenas hemos vendido nada», decía una trabajadora de una tienda de ropa deportiva, en la misma calle.

El presidente de la Asociación Zona Comercial Obelisco, Tonecho Amor, recogió la misma apreciación entre las tiendas de esta zona de paso obligado para los cruceristas. «Es cierto que ha habido más movimiento, pero apenas se ha traducido en un número importante de ventas», explicó. «Está bien el impacto de un millón de euros, pero... ¿quién se lo lleva? ¿La consignataria que trae al turista? ¿El autobús que los transporta por la ciudad? Porque lo que es el comercio...» Desde la Consignataria Rubine e Hijos, su portavoz, Luis del Moral, avanzó que para el 2019 ya se ha cerrado el atraque de 137 cruceros, otra cifra histórica para la ciudad. La temporada no se ha acabado. Los puertos gallegos esperan de aquí a fin de año más de 70 trasatlánticos, de los que descenderán más de 100.000 personas.

Domingo de verano para la hostelería; día de mucho mirar y poco comprar en el comercio

Evacuada al hospital por un infarto una pasajera del Britannia, en el que apareció muerta otra turista de 82 años

El amplio dispositivo preparado para una jornada histórica, para la que incluso se habilitó el muelle de San Diego -inédito para cruceristas-, tuvo que hacer frente a varios contratiempos. La niebla matinal que cubrió el litoral coruñés alteró el guion de las entradas y se dio preferencia al Britannia, que presentaba varias urgencias en el pasaje. Por un lado, una mujer sufrió un infarto y tuvo que ser rápidamente evacuada al Chuac, donde se recupera tras ser operada con éxito para la colocación de un stent. Desde la misma nave (con casi 3.700 personas a bordo) se informaba a Aduanas y a la Guardia Civil de que una de las pasajeras, de 82 años, acababa de fallecer esa madrugada. Una funeraria local se hizo cargo del cuerpo, al que se le realizó la autopsia, y la familia ya ha iniciado los trámites para su repatriación.

Los incidentes del Britannia no acababan ahí. Una pasajera embarazada también necesitó asistencia médica al presentar un cuadro de fiebre por una posible infección y, tras ser tratada en el Chuac, pudo incluso llegar a tiempo para embarcar. No pudo hacerlo, en cambio, la ciudadana británica que sufrió durante la escala de Bilbao el robo del bolso con toda la documentación, pasaporte incluido. La incidencia la obligó a viajar de A Coruña a Madrid para obtener un nuevo documento con el que entrar en su propio país. Otros dos se vieron obligados a gastar parte de las horas de visita en un dentista.

Tras cambiar el orden de entrada en los muelles urbanos, al poco de atracar el Britannia (casi dos horas antes de lo previsto) se levantó una espesa niebla que obligó a demorar la llegada de los otros dos cruceros. El Costa Mediterránea fue el segundo en entrar, sin remolcador pese a que la niebla no había desaparecido. De hecho, minutos después, el Costa Favolosa completaba los atraques solicitando la ayuda de ese servicio al tiempo que hacía sonar su estruendosa sirena que alarmó a buena parte de la ciudad.

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