La conserva insiste en que necesita más atún sin arancel para ser competitiva

Dice que las 35.000 toneladas son imperativas para mantener el empleo en España


redacción / la voz

Si el ministro de Agricultura, Luis Planas, trataba de no romper el difícil equilibro entre los intereses de la flota atunera y el de la industria transformadora de túnidos al plantear a Bruselas que en el próximo trienio (2019-2021) mantenga los contingentes autónomos de lomos de este producto tal y como están, no lo ha conseguido. Ni lo ha reducido a cero toneladas al 0 % como desea la flota, ni lo ha aumentado hasta las «no menos de 36.000» libres de arancel que sugería la industria, la conservera, pues la del congelado era más ambiciosa y proponía subir hasta las 50.000. Planas optó por dejar el lote en las 25.000, como en el último período que concluye este año, al tiempo que conminó a los fabricantes de latas que recurran a los acuerdos preferenciales -con aranceles cero o más reducidos- para conseguir más materia prima.

Aunque los armadores no se han pronunciado, sí lo ha hecho la patronal Anfaco, que ha incidido en la necesidad de que el contingente aumente esas 10.000 toneladas al año, hasta las 35.000, que reclamaron. La conserva considera que ese incremento es perentorio y reivindica su derecho «a ser competitiva y mantener su actividad industrial en el territorio nacional, generando valor añadido, empleo y reforzando su capacidad de internacionalización». Para eso es «premisa básica poder disponer de materia prima imprescindible para competir en un mercado globalizado en el que existe una competencia feroz por parte de terceros países y en el que el abastecimiento es un factor crítico».

Esa rivalidad encarnizada es también a lo que se aferra la flota pesquera para defender la supresión de los contingentes arancelarios para el atún. Sobre todo cuando han abordado cuantiosas inversiones para garantizar su actividad responsable medioambiental y socioeconómicamente y tener que competir con la flota de otros países que finalmente acaban abasteciendo a la conserva española.

Medida no discriminatoria

Anfaco recalca que el contingente arancelario es una medida no discriminatoria, en el sentido de que la materia prima puede llegar de cualquier país siempre que cumpla la normativa de la UE, y además «no se trata de obtener ventaja alguna, sino de disponer de la materia prima imprescindible para competir en el mercado».

Pactos insuficientes

La sugerencia apuntada por Planas de que las industrias se abastezcan de atún y lomos de túnidos mediante acuerdos preferenciales no es una solución. Las fábricas ya obtienen materia prima en el marco de ese tipo de conciertos con terceros países, pero no es suficiente para atender las necesidades de la industria.

Eso sin perder de vista que aquellos países con acuerdos preferenciales tienen, a su vez, industria de atún, y priorizan su oferta al mercado de la UE de sus latas, producto de mayor valor añadido que acaba compitiendo con la conserva gallega en los anaqueles del supermercado. Y sin olvidar, además, que los países que tienen acuerdos preferenciales también se acogen a este contingente.

Con la única excepción de Papúa Nueva Guinea, los beneficios arancelarios vienen condicionados al origen de la materia prima y, los países, al tener una fuente de abastecimiento de producto originario limitado, priorizan la exportación de sus conservas de atún con beneficio arancelario y se acogen a las partidas para los lomos de atún elaborados a partir de ejemplares no originarios.

Dificultades para alcanzar pactos preferenciales con ciertos países, como Perú y Colombia

La patronal conservera abunda en que los acuerdos preferenciales no son una solución para el abastecimiento detallando casi por país las dificultades que existen para tenerlos como proveedores. En el caso de Perú y Colombia aducen su «limitada capacidad de oferta de lomos de atún», por si no fuera suficiente el hecho de que ambos centran sus estrategias en el desarrollo de su industria conservera, por lo que necesitan esa materia prima para su propia producción. El producto de México tampoco es una opción por los problemas que presenta con la etiqueta Dolphin Safe.

Ya en otras latitudes, los países ACP (África, Caribe y Pacífico), entre los que se encuentran Mauricio, Madagascar, Seychelles y Kenia, tampoco pueden solventar el problema de las conserveras gallegas. Esos estados, exponen desde Anfaco, exportan principalmente sus latas de túnidos a la UE y, si bien tienen contingentes no originarios para lomos de atún, su utilización es muy baja. Son los contingentes no originarios de conservas de atún abiertos para estos países los que se utilizan en mayor proporción.

Contingentes efímeros

De esta manera insisten desde la patronal en la necesidad de engordar la cantidad en 10.000 toneladas. Esa urgencia queda patente si se tiene en cuenta que la partida de lomos de atún sin aranceles es la primera que se agota. Y cada vez lo hace antes. Según fuentes de la industria conservera, el último año el contingente se agotó tres días después de abrirse: el 3 de enero.

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