vigo / la voz

El consumo de pescado per cápita en el mundo ya está en 20 kilos por persona y año, y sigue creciendo. Son datos de la FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), que también constata una escalada imparable de los precios. El sector pesquero está en auge en el mundo. Las armadoras necesitan barcos nuevos para competir, y eso explica que los buques pesqueros se hayan convertido en el principal nicho de negocio de los astilleros gallegos en estos momentos. Y es que 18 de los 30 buques que hay en cartera (firmados o en construcción) son buques de pesca o de investigación marina.

Pocas industrias navales en el mundo como la gallega tienen la experiencia y el conocimiento adquirido durante décadas construyendo los buques más punteros: arrastreros, atuneros, congeladores... Por eso no es de extrañar que las grandes armadoras de países que son potencias mundiales de la pesca, como Argentina, Groenlandia, Namibia o Rusia, acudan a los astilleros de Galicia para encargar la renovación de sus flotas.

«Hablamos de buques de gana alta, novedosos en diseño, y dotados de la tecnología más avanzada para garantizar una actividad sostenible», explican fuentes de los astilleros privados de las rías de Vigo y Pontevedra, que cuentan en cartera con una veintena de pedidos para la industria pesquera mundial.

«Galicia tiene astilleros muy versátiles, que trabajan todo tipo de barcos, con una alta tecnología y a costes asequibles. El nuevo sistema de tax lease nos hace ser muy competitivos. En el ámbito europeo somos los primeros en nuestro segmento de construcción», explican fuentes de Pymar, la agrupación de pequeños y medianos astilleros privados españoles.

Se están dando las condiciones idóneas para el repunte de la construcción de este segmento de negocio. «El alza del consumo de proteína de pescado, los precios de las capturas a buen nivel, carburantes todavía a buen precio y flotas antiguas», explican fuentes de Pymar, que apuntan como grandes retos tecnológicos de las nuevas construcciones la política de descartes cero, la propulsión a gas y la relación entre la reglamentación y el diseño. 

España también renueva

Las armadoras españolas van más lentas, pero la renovación también está en marcha. «La flota española es muy antigua y hacen falta apoyos financieros para renovarla», afirma el sector.

Por ejemplo, la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi), en conjunto, tienen proyectos definidos para construir más de 20 buques pesqueros de todos los tamaños, desde 30 hasta más de 90 metros de eslora. A tenor de los datos que maneja Arvi, en un lustro podrían renovarse hasta 50 unidades.

Paralelamente, el Instituto Español de Oceanografía han iniciado «un estudio serio» para abordar la renovación de buena parte de la flota científica, no solo de grandes oceanográficos, sino también de las embarcaciones de litoral que acumulan más trienios de antigüedad en activo.

De hecho, fue la viguesa Freire la que recibió los dos últimos encargos del IEO: se trata de los buques Ángeles Alvariño y Ramón Margalef. Casi gemelos, se entregaron, respectivamente, en el 2011 y el 2012. Ambos tienen base en Vigo.

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Los pedidos de pesqueros de gama alta relanzan el naval gallego