Pesca prolonga hasta el 23 la costera del bonito más corta de la historia

Rectifica el cierre provisional que anunció para este viernes, y lo convierte en definitivo a partir de la próxima semana


viveiro / la voz

Solo los más veteranos recuerdan veranos con tanto bonito del norte a lo ancho del Cantábrico y tan cerca de la costa. La abundancia confirma el buen estado del recurso, como apuntaban los últimos informes científicos, pero en noviembre se marcaron los topes de capturas de este año aplicando el principio de precaución que tantas veces cuestiona el sector. Y ahora, pese a que el mar está repleto de atún blanco, los barcos españoles solo podrán pescarlo hasta el día 23. No hasta este viernes, como anunció la semana pasada la Secretaria General de Pesca, que ha rectificado al detectar «un descenso en el consumo medio diario».

A partir del próximo jueves, acabará de modo definitivo la costera del bonito más corta de la historia. Ya no será un cierre «precautorio», como el que iba a entrar en vigor este viernes para recontar cuántas toneladas se habían desembarcado en España. Los últimos datos oficiales indican que hasta este jueves se habían consumido el 87 % de las 15.015 toneladas que le correspondían. Son las que le quedaron de las 33.600 que le otorgó a la Unión Europea la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico.

Las estadísticas revelan por qué la costera se prolonga cinco días más. Si desde principios de mes hubo jornadas con descargas de 250 toneladas, desde el lunes el ritmo descendió a poco más de cien diarias. Hasta la medianoche del día 23, vascos, cántabros, asturianos y gallegos podrán capturar unas 1.900 toneladas de Thunnus Alalunga, alrededor de doscientas diarias.

Nunca se cerró, hasta el 2016

Hasta el año 2000 no había límite de capturas de bonito. Y ahora las tripulaciones se quedan otra vez sin una costera que para muchas es un salvavidas económico porque palía la escasez de cuotas en otras especies. Cambian de actividad en verano para aprovechar un pescado azul que solo tienen a su alcance de junio a octubre, cuando en su migración anual sube de las Azores hasta el Golfo de Vizcaya, e incluso hasta el sur de Irlanda. Pero han vuelto a agotar la cuota, como cuando la campaña se cerró prematuramente por primera vez el 5 de octubre del 2016, y como la segunda, el 13 de octubre del año pasado.

Pescadores profesionales y embarcaciones de recreo no podrán pescar bonito desde el próximo jueves. Sin embargo, a los profesionales les permitirán vender sus últimas capturas cuando lleguen a puerto. Por tanto, en las lonjas, pescaderías y restaurantes aún será posible encontrar atún blanco fresco de la flota española casi hasta fin de mes. Y es muy diferente al de franceses o irlandeses, porque los españoles lo capturan con anzuelo, uno a uno.

Menos barcos grandes, pero más de los medianos y pequeños, salen este año a por bonito desde puertos de Euskadi, Cantabria, Asturias y Galicia. Otro verano más, el Thunnus Alalunga se ha quedado en golfo de Vizcaya en su migración anual, lo que ha permitido a las embarcaciones más pequeñas vivir de él.

Las estadísticas oficiales confirman que la flota vasca, sobre todo la de cebo vivo, ha copado más de la mitad de la cuota española de atún blanco. Tampoco ha sido mala la costera para cántabros, asturianos y gallegos, que lo pescan al curricán, aunque en cantidades considerablemente inferiores. Con unos precios medios de más de 4 euros el kilo, en dos meses y medio han ingresado tanto como el año pasado en cuatro, pero con menos gasto. La otra cara de la moneda son los puertos, las lonjas, las empresas de suministros, los comercializadores, los transportistas... Y también lo echarán de menos consumidores y chefs.

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