Madrid prohíbe pescar sardina al cerco del Cantábrico al agotar la cuota

El cierre coincide con un repunte del precio, que el lunes llegó a 4 euros por kilo

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redacción / la voz

Como no sea de la capturada por el xeito, importada de Portugal o mismo de Marruecos, o se emplee la descongelada, poca materia prima va a haber para las sardiñadas este verano. Al menos para las que se organicen antes del 31 de julio. Podría venir también de Andalucía, donde la pesquería continúa abierta, pero allí también la necesitan para sus espetos. A pesar de todos los esfuerzos por dosificarla, al cerco se le acabó la sardina. Se agotó el cupo, entiéndase, porque en el mar la especie abunda, según repiten hasta la extenuación los profesionales. Cofradías y asociaciones de cerco recibieron ayer la resolución de la Secretaría General de Pesca que determina el cierre de la pesquería de la sardina en aguas ibéricas, tanto en la zona VIIIc -de Fisterra al golfo de Vizcaya- como en la IXa -de Fisterra al golfo de Cádiz- para los buques del censo del Cantábrico y Noroeste. Para los cerqueros, que en Galicia son 150, pero también para los que capturan sardina con los aparejos considerados altamente selectivos como el racú (19 gallegos) y piobardeira (5 en esta comunidad).

La última sardina de estas embarcaciones que se podrá poner a la venta es la capturada con anterioridad a la pasada medianoche (00.00 horas del 11 de julio). Por eso hoy -y es posible que mañana- aún podrá haber producto del cerco en los mercados.

La resolución se dicta a tenor de los datos de consumo que tiene la Secretaría General de Pesca. Y se hace con carácter firme, nada de cierre cautelar en tanto se hace recuento de capturas, con lo que las 1.429 toneladas de las que disponía este segmento de flota de mayo a finales de junio debe estar apurado al máximo.

«Sabíamos que estabamos no límite, porque nós tamén levamos pola nosa conta os datos de consumo, pero sempre che queda a ilusión de poder estirar a cota ata finais de temporada», señala Andrés García, portavoz de la Asociación de Armadores del Cerco de Galicia (Acerga). Pero eso casi era misión imposible: «Non hai nin 10.000 quilos para cada barco».

Situación inédita

No tener sardina que llevarse al cerco en plena temporada alta es algo inaudito. «É increíble; non se comprende Galicia sen sardiña no verán», dice García, que da por hecho el regocijo de la flota portuguesa. «Han de estar batendo palmas, co 66 % da cota».

Lo peor de todo es que el cierre llega justo en el momento en que la sardina estaba remontando su precio. Se quejaban los cerqueros de que no se estaba pagando bien. Que, fuera de los fines de semana, que se revalorizaba, lo que se ofrecía no estaba en consonancia con la poca oferta. Se paraban en 12, 16, 20 euros como mucho las cajas de 15 kilos. Sin embargo, la noche del lunes ya se vendieron a 40 euros. Y a 60 se pararon las que se subastaron por la mañana. «Ben parece que os compradores estiveran temendo isto», señala el portavoz de Acerga.

Si Bruselas aprecia mejora del «stock», los barcos tendrán 1.429 toneladas a partir de agosto

¿Y ahora qué? «A seguir sufrindo», dice Andrés García. La situación, según dice, es crítica, puesto que no hay pesquerías alternativas. En el norte tratan de paliar con jurel la falta de sardina, pero «ven pouco, mesturado e a un prezo irrisorio». En el sur de Galicia, tendrán que conformarse con el cabalón, «pois o xurelo non atracou aínda». Como tampoco lo ha hecho la anchoa, que solía aparecer en Galicia cuando el calendario enfilaba hacia agosto. Claro que en esta pesquería hay otro problema: la falta de cuota. Aunque sí hay cupo para la franja al norte de Fisterra, al sur de esta punta no se disponen de posibilidades de pesca, agotadas ya hace tiempo.

Con este panorama, la flota cruza los dedos para que los científicos que asesoran a Bruselas hayan verificado la mejoría del stock, de la que los profesionales están convencidos a tenor de la experiencia y mismo de los informes biológicos. Esa constatación sería la extensión de un cheque dotado con otras 1.429 toneladas para los buques de cerco, racú y piobardeira, junto a otras 63 para el xeito.

Y es que en el plan pactado por España y Portugal, el cupo para este año es de 14.600 toneladas, pero ese total se divide a la mitad de forma que se autorizó la pesca de 7.300 toneladas hasta el 31 de julio y la mitad restante a partir de agosto, siempre que la biomasa de la especie se recuperase un 10 %. Portugal acapara el 66,5 % de la cuota y España el 33,5 %, que son 2.445 toneladas. De estas, el 60 % (1.429) son para el Cantábrico y el 40 % (953) para Andalucía.

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