Un nuevo cierre tardío por toxina exalta a los navalleiros

Mariscadores de Muxía y Camariñas devolvieron ayer al mar 450 kilos de producto

Un nuevo cierre tardío por toxina exalta a los navalleiros de la Costa da Morte Mariscadores de Muxía y Camariñas devolvieron ayer al mar 450 kilos de producto

cee / la voz

La historia se repite y los protagonistas, esta vez los 24 mariscadores del longueirón de Muxía y Camariñas, empiezan a estar hartos. Denuncian que el sistema de alerta por toxina del Intecmar que decreta los cierres de zona no funciona. Al menos no para ellos, porque les obliga a tirar al mar un marisco ya extraído sin tener siquiera certeza de que está afectado.

Ayer por la mañana, en la lonja de Muxía, donde agentes de Gardacostas comprobaron que había vuelto de la depuradora toda la navaja y el longueirón extraído el viernes (unos 450 kilos) para tirarlo al mar, el clima era de indignación. Cumplieron con lo estipulado y, a bordo de 4 lanchas, devolvieron los bivalvos al mar, pero en medio de muchas quejas, porque el ambiente ya venía caldeado del día anterior, cuando cerca de las nueve de la noche recibieron el aviso de que el trabajo de la jornada se iba por la borda debido a un cierre cautelar sobre el que albergan dudas. Y es quelos resultados del berberecho de Camariñas de ayer fueron negativos, con lo que el enfado es mayúsculo. Y no amainó después de que los guardacostas les autorizasen a quedarse dos kilos de marisco para analizar por su cuenta. Si da negativo, se plantean la posibilidad de emprender acciones legales, porque, a una media de 10 euros el kilo, son aproximadamente 4.500 euros el dinero que han tirado los 22 buzos -de 24- que salieron a faenar el viernes.

Ninguno discute el papel de los técnicos, ni tampoco pretenden «vender longueirón con toxina». Lo que rechazan de plano es el sistema tal como está establecido, y exigen que los avisos de cierre cautelar lleguen por la mañana, antes de salir al mar, no cuando el producto ya está en tierra y vendido. Además, el marisco devuelto al mar fue extraído a 12 metros de profundidad, con lo que eso implica de descompresiones y horas debajo de un agua, que no está precisamente a la misma temperatura que en la playa.

Los mariscadores exigen mejoras en el sistema de alertas, porque, según dicen, incluso desde la Consellería do Mar al más alto nivel le han reconocido que no tiene sentido alguno que en estos tiempos haya que tirar al mar marisco ya extraído. Están convencidos de que el marisco no tiene toxina y para demostrarlo ayer comieron ellos mismos algunos ejemplares. Ahora tendrán que certificarlo los análisis privados. Si no hay toxina, irán al juzgado. Eso mismo habían anunciado los de en Fisterra hace unas semanas, pero en aquel caso el análisis demostró que el Intecmar llevaba razón con sus medidas preventivas.

«Fan de nós un pandeiro»

El mariscador y vicepatrón mayor de Muxía Félix Vilela se sorprendió cuando el viernes por la noche supo que había que tirar el marisco. El martes, había arrojado niveles de toxina muy por debajo de lo permitido y no les pidieron más muestras. «Isto é un escándalo, fan de nós un pandeiro e no Intecmar pasan do que lles dicimos; eles pechan e punto. Nin sequera nos querían deixar coller unha mostra do que imos tirar para analizalo pola nosa conta», dice Vilela, que pone el acento en que no es ni la primera, ni la segunda, ni la tercera vez que les ocurre algo similar.

Están convencidos de que no tiene toxina y por eso ellos mismos comieron algunos ejemplares
Están convencidos de que no tiene toxina y por eso ellos mismos comieron algunos ejemplares

«O 90 % dese marisco morre»

Suso Lema, uno de los profesionales de la agrupación que ayer salió a tirar el producto con los guardacostas, al margen del trabajo perdido, de la «impotencia que sentes» y de que entienda que los están ninguneando, pone el acento en otro aspecto: «O que tiramos son cunchas, o 90 % dese marisco morre, non se volve a enterrar na area. Unha vez que abre, alá vai». Cree que sería más razonable que se diese la orden de inmovilizarlo en la depuradora, analizarlo y actuar en consecuencia, porque así «estase xogando co pan e a saúde de 24 familias nuns momentos nos que tampouco non tés moito a onde ir gañar un peso». De ahí que ahora sus esfuerzos y los del resto de compañeros se dirijan a que se cambie el sistema.

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