Los científicos plantean un recorte de hasta el 11 % para la merluza gallega

La flota hará valer el impacto socioeconómico para esquivar tal tajo a la cuota

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redacción / la voz

La merluza de aguas ibéricas, la que la flota de litoral gallega captura a las puertas de casa, de nuevo dará quebraderos de cabeza a Galicia en el Consejo de Ministros de diciembre. Es lo que permite aventurar la recomendación que han dado para este stock los científicos del ICES (Consejo Internacional para la Exploración del Mar), que asesoran a la Comisión Europea sobre qué TAC (total admisible de capturas) debe fijarse atendiendo a los parámetros biológicos que presenta la especie en cuestión. Y la propuesta de los expertos es que las capturas no sobrepasen las 8.281 toneladas, lo que supondría bajar en más de un 11 % el cupo permitido para este año.

Pero a pesar de ese tajo importante, lo cierto es que el stock no está tan mal. La mortalidad por pesca ha descendido, la biomasa está por encima de límites biológicos seguros y sigue creciendo, el número de reproductores está en buenos parámetros... ¿Qué ocurre entonces? Que la merluza de aguas ibéricas no está todavía en niveles de RMS (rendimiento máximo sostenible), como manda la política común de pesca (PCP).

Ahora bien, «todavía se está en plazo», apuntan desde el sector. Los dictados de la Europa Azul dan de plazo hasta el 2020 para alcanzar ese objetivo. Y el que viene aún es el 2019. De ahí que la flota convenga que hay que jugar la baza del impacto socioeconómico para frenar tal recorte. Sobre todo porque, según los escenarios que dibujan los propios científicos del ICES, el panorama biológico resultante de recortar el TAC un 11 % no es tan idílico como para justificar las penurias que tendrá que afrontar la flota. Según explican desde el sector, dejar el TAC en las 8.281 toneladas que plantea el ICES permitiría que la biomasa aumentase un 51 %. Pero resulta que si la cuota se deja tal y como está este año (9.258 toneladas), el stock aumentará un 45 %. Pero es más. Si se permite aumentar el cupo un 15 %, también se prevé un incremento de la biomasa, en este caso, del 36 %.

Por eso la flota apunta que habrá que hacer hincapié en el aspecto socioeconómico y en que aún se está en plazo para que la merluza del sur llegue al 2020 en niveles de RMS.

«Stock» estabilizado

Por contra, la de Gran Sol no da más que signos de fortaleza. Está en niveles de RMS, se explota de forma sostenible y el stock estabilizado. Hasta tal punto que los científicos del ICES plantean incrementar las posibilidades de pesca para el 2019 entre un 15 y un 27 %. El porcentaje depende de si se aplican o no a la especie de esta zona las flexibilidades que la Comisión deja abiertas para hacer posible el cumplimiento de la obligación de desembarque, que el próximo 1 de enero se generalizará.

También son buenas las perspectivas para el TAC de gallo, que podría incrementarse entre un 20 y un 40 % en Gran Sol y entre un 22 y un 25 % en litoral. El consejo para el rape es más abierto, con rangos de -7 % a 7 % en caso del Cantábrico, y de -2 a 12 % si se trata del de Irlanda y Francia.

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