El líder gallego del pulpo crece fuera lo que no logra ampliar en Camariñas

Grupo Canosa acaba de comprar una nave en Lalín y tiene lista una obra en Marruecos


cee / la voz

Grupo Canosa, la empresa familiar camariñana encabezada por José Luis Canosa Allones, mantiene un crecimiento continuado de facturación y volumen de negocio cimentado ya no solo en la distribución de sus productos por toda la Unión Europea, sino también por el continente americano, especialmente Estado Unidos y la República Dominicana. Para ello, la compañía tiene una necesidad creciente de instalaciones y líneas de producción que, pese a los numerosos intentos realizados desde el año 2009, no puede ejecutar en Xaviña (Camariñas) donde está su sede principal desde hace casi 30 años. Y en ese contexto se enmarcan algunas de las últimas decisiones empresariales de la compañía: la ampliación de las instalaciones en Agadir (Marruecos) y la compra de la antigua nave de la textil Montoto en el polígono de Lalín.

La operación de Marruecos, donde Canosa trabaja con socios locales y tiene también un importante caladero para el abastecimiento de materias primas, lleva aproximadamente un año en marcha, lo que supone un tiempo auténticamente récord, comparado con el último decenio en el que en Camariñas lo máximo que ha podido hacer la firma es modificar una línea de producción en el año 2010. En estos momentos, la obra civil ya está terminada, y se encuentra de fase de equipamiento con tecnologías en cuando a los sistemas de frío más modernas que las inicialmente previstas. De esta forma, la inversión, que en su día se cifró en el entorno de los cinco millones de euros, podría llegar a cerca de los siete. Una inyección que, de paso, generará aproximadamente 30 puestos de trabajo nuevos.

«Unha empresa é coma un tren en marcha, só para na estación o xusto para coller a xente»

El otro movimiento, el de Lalín, ascendió a más de 1,5 millones de euros, aunque según la propia empresa ahí faltan inversiones importantes que hay que realizar en la propia nave, con lo que la cantidad podría incrementarse de manera sustancial. El uso de esas instalaciones está todavía por determinar porque, como explica el propio José Luis Canosa, se pueden ver obligado a trasladar allí actividad, aunque su intención ha sido siempre y sigue siendo la de crecer en Camariñas. «Unha liña de cocido pode estar en calquera parte do mundo, pero onde debería estar é en Camariñas. Eu non quero ser inmigrante en Marrocos, quero ser veciño de Camariñas. E agora, pois en vez de erguerme ás sete de mañá como me ergo, terei que me levantar ás cinco da mañá para ir ata Lalín, pero eu non abandono o lugar onde nacín, onde está situada a fábrica, porque ademais de José Luis Canosa Allones son Luis de Trasteiro [nombre que recibe la zona en la que está la planta de Camariñas]», recalca el empresario, que garantiza la continuidad de los empleos actuales en su municipio y la confianza mutua que mantiene con su plantilla, de una treintena de trabajadores directos. Pero advierte de que si no puede crecer en su pueblo, lo tendrá que hacer fuera. «Unha empresa é coma un tren en marcha, só para na estación, é o tempo xusto para coller a xente», ejemplifica, al tiempo que reitera su compromiso: «Terei que carrexar o polbo nun tractor, ou terei que seguir pagando as defensas dos camións, porque nin sequera me deixan arranxar a estrada [a la factoría] do meu peto, pero isto non se destrúe mentres eu viva».

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