La investigación pide a Duque el «boca a boca» para salvarse

El IEO, de la mano de otros organismos de investigación, apelan al ministro para evitar la parálisis de la ciencia

SOS desde la joya gallega de los océanos Aquí se investiga y asesora sobre contaminación marina, nuevas especies para la acuicultura o pesquerías. Con investigadores que son referencia mundial, están teniendo que renunciar a proyectos por falta de medios

redacción / La voz

En el Oceanográfico de Vigo tenía problemas para reparar el ascensor y la máquina para esterilizar el agua de mar estaba parada por falta de fondos. La asfixia financiera impide también reparar en el IEO (Instituto Español de Oceanografía) de A Coruña equipos básicos para el normal funcionamiento de la actividad, con lo que tuvieron que dejar para mejor ocasión los fastos con los que quería conmemorar su cincuentenario. Una anoxia que también ahoga a los otros siete centros que el adalid de la ciencia pesquera tiene en España. Porque si la falta de liquidez y los problemas burocráticos es común a todos los organismos públicos de investigación (OPI) es especialmente grave en el IEO, pues la imposibilidad de ejecutar proyectos hizo que para este año solo pudiesen disponer del 30 % de lo presupuestado en el 2017 y se quedó en 60 millones.

No es extraño entonces que fuese esa institución de referencia en la investigación pesquera la primera en lanzar un SOS. Un grito de alarma en forma de manifiesto en defensa del IEO que entonaron al unísono a las puertas de sus respectivos centros los más de 300 científicos, técnicos y administrativos que lo suscribieron.

El ejemplo del IEO espoleó a otras OPI, que enseguida elaboraron sus propios manifiestos y denunciaron las estrecheces en las que se movían. Eso derivó en una especie de terapia de grupo y una coordinación de acciones para conseguir un objetivo común: «Devolver a la ciencia en España la consideración que le corresponde como generador de bienestar y progreso».

Carta al ministro

Y una de esas iniciativas ha sido preparar una carta a Pedro Duque, ministro de Ciencia, Innovación y Universidades. Una nueva cartera que consideran «una auténtica inyección de esperanza en un momento en que la situación había llegado a ser insostenible». Más cuando la tiene en sus manos uno de los suyos, «un compañero» que conoce la importancia de la ciencia y la tecnología.

La misiva la están firmando investigadores, técnicos de apoyo y administrativos del Ciemat (Centro de Investigaciones Energéticas), el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), el IGME (Instituto Geológico Minero), INIA (Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Agroalimentaria), el INTA (Instituto Nacional de Técnica Espacial, y el ISCIII (Instituto de Salud Carlos III), además del IEO. En ella denuncian que el sistema de intervención previa, que obliga a pasar todo gasto por Madrid para recibir de una exigente e intransigente Intervención General del Estado, dificultó la ejecución del presupuesto -que en el caso del IEO llegó a ser del 50 %- y eso influyó negativamente en las cuentas del año posterior.

Por eso piden a Pedro Duque que sitúe en sus prioridades la necesidad de revocar una serie de medidas de control y fiscalización que bloquean la labor de los OPI, como la fiscalización previa, la interpretación restrictiva que la Ley de Contratos de la Administración hace de la normativa europea o el procedimiento de contratación de personal con cargo a proyectos y convenios.

Ese es el «boca a boca» que piden a Duque para empezar a respirar. Medidas que, subrayan, no tienen coste económico y serían un gran alivio para la asfixia que está sufriendo la I+D+i.

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