La cofradía de Cabo acusa a una depuradora de Boiro de comprar marisco de furtivos e introducirlo en el mercado

Agentes de la Policía Autonómica comparecieron ante el juez y ratificaron los informes entregados tras concluir la investigación


Ribeira / la voz

Representantes de la cofradía de Cabo de Cruz acusan a una depuradora ubicada en Boiro de introducir en el mercado marisco de furtivos, una práctica en la que presuntamente sería reincidente. Así lo aseguraron en su comparecencia en el Juzgado de Instrucción y Primera Instancia Número 1 de Ribeira, al que acudieron ayer en el marco de la operación Estrada.

En esta investigación, puesta en marcha por la Policía Autonómica, se acusó a más de una decena de mariscadores ilegales -que fueron investigados durante el 2017- de vender el bivalvo que capturaban a un intermediario que, supuestamente, ponía el producto en circulación a través de una depuradora que pertenece a un allegado. Según el pósito, a pesar del operativo policial, de las pesquisas realizadas y de que el caso está en fase de instrucción en el juzgado, este grupo presuntamente habría retomado la misma forma de trabajo.

«Ante el juez mantuvimos nuestra denuncia. Además, afirmamos que estas personas causaban un perjuicio tremendo contra el pósito y contra los propios mariscadores, sobre todo contra los que trabajan a pie», afirmó una fuente de la cofradía, que aseguró que «en las zonas en las que faenaban se notaba un descenso muy importante de la producción». Por último, aseguró que la propia patrona mayor, Raquel Souto, había defendido en el juzgado de Ribeira que los furtivos «seguían llevando el marisco a la depuradora».

Ante el juez

Agentes de la Policía Autonómica también comparecieron ante el juez y ratificaron los informes entregados tras concluir la investigación. El cuerpo gallego llegó a vigilar al grupo de furtivos, y al presunto comprador durante más de medio año.

Según hicieron constar en las diligencias, la citada depuradora era el medio utilizado para blanquear el producto que se extraía de forma ilegal en los arenales gestionados por la cofradía de Cabo de Cruz. En estos informes, donde se apuntaba que varios de los detenidos contaban con antecedentes por furtivismo, también se aseguraba que bajaban a las playas para llevarse el bivalvo durante las épocas de paro biológico.

«Queremos agradecer el inmenso trabajo realizado por la Policía Autonómica, además de otros cuerpos, para intentar frenar una práctica que amenaza nuestra forma de vida», apuntaron fuentes de la cofradía de Cabo de Cruz.

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