El pepino de mar como as en la manga

Tras el bum de hace dos años, la especie, familia del erizo, mantiene el mismo número de planes de explotación, 18


redacción / la voz

Hace dos años, el pepino de mar se sumó al catálogo de especies marisqueras gallegas. La cofradía de Cangas fue la primera en prestarle atención a esta holoturia familiar de los erizos, con los que conforman los equinodermos. Luego se sumaron a su explotación comercial, entre otros, los pósitos A Coruña y Barallobre, con un plan conjunto; y ya en el 2017 la lista engordó con un total de 18 planes específicos para equinodermos aprobados por la Consellería do Mar. El mismo número se mantiene para este 2018, aunque se incorpora como novedad el de erizo de mar mediante inmersión de la cofradía de Muros, y desaparece del listado la asociación de recolectores submarinos de A Mariña.

De este modo, tienen permiso para extraer esta especie especialmente apreciada en el mercado asiático las cofradías de Celeiro; las de San Cibrao, Ribadeo, Burela y San Cosme, que comparten plan; la de A Coruña junto a la de Barallobre; las de Aguiño y Ribeira; Espasante; Ferrol; la de Lira (para la agrupación a pie) y este mismo pósito, junto a los de Fisterra y Corcubión, para la modalidad de buceo. También comparten plan para equinodermos las cofradías de Malpica, Corme, Laxe, Camariñas y Muxía; así como la de Muros; la de A Guarda tiene dos planes aprobados (uno a pie y otro para buceo). Completan la lista los pósitos de Aldán, Baiona, Cangas, O Grove, Vigo y los de Bueu, Portonovo y Sanxenxo, estos tres últimos con un plan común.

Proyecto de los armadores

El bum del pepino o carallo de mar hace dos años se complementó con el impulso de un proyecto por parte de los armadores de Vigo (agrupados en la asociación Arvi) denominado Holoplus, que nació con el principal objetivo de consolidar la explotación y comercialización internacional del pepino de mar.

La explotación de esta especie no quita de la pobreza a las mariscadoras y buceadores de los pósitos, pero sí sirve como complemento de la actividad principal. Sin embargo, y a falta de que los datos estadísticos de ventas en las lonjas gallegas durante todo el 2017 se cierren por completo, las de pepino de mar en las rulas han descendido de forma importante. Así, según figura en el portal Pescadegalicia, en el 2016 se subastaron 32,4 toneladas de carallo de mar, que reportaron 82.300 euros. En el 2017, aunque faltan por incorporar a estos datos las últimas semanas de diciembre, se alcanzaron las 17,7 toneladas y 36.200 euros. Son cifras más que modestas, aunque la explotación de esta especie no ha hecho más que empezar.

Los planes de gestión de los equinodermos (pepino y erizo de mar) forman parte de la explotación de recursos específicos, que complementan la actividad principal de las cofradías y agrupaciones de mariscadoras. La Consellería do Mar ha aprobado 136 planes de este tipo para siete especies durante este 2018. El más importante es el del percebe, con 36, uno más que el año pasado, debido a que el pósito de Caión (A Coruña) ha presentado un segundo plan para explotar otra zona de costa.

Aparte de los poliquetos para cebo, la especie con más planes son los solénidos (navaja y longueirón), con 24; seguidos por las algas, con 23, en los que se estrena la cofradía de Vilanova de Arousa mediante inmersión. Anémonas y peneira (oreja de mar) complementan el listado.

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