El palangrero del futuro permitirá ahorrar hasta un 30 % en combustible

Presentan en A Guarda un prototipo llamado a sustituir una flota que ronda los 25 años


redacción / la voz

Con una flota que ronda los 25 años de antigüedad, no es extraño que los armadores de la Organización de Palangreros Guardeses (Orpagu) estén pensando en que toca renovarse. Y que ya no sirve el diseño con el que llevan saliendo los palangreros del astillero desde hace tres décadas. Precisaban uno adaptado al siglo XXI. Para el que, por cierto, no era necesario inventar nada. Bastaba con incorporar las mejoras habidas en el campo de los materiales, en el ámbito de la generación eléctrica, en cuanto a hidrodinámica y, sobre todo, en lo relacionado con la eficiencia energética, que es lo que más preocupa a los empresarios pesqueros y lo que más pesa en la cuenta de explotación de las casas armadoras.

Con esas premisas, Orpagu acudió a la empresa Vicus Desarrollos Tecnológicos -con tablas ya en el diseño del arrastrero del futuro- en busca de un palangrero modernizado. El resultado fue el prototipo que ambas entidades presentaron ayer en A Guarda, una embarcación que permitiría un ahorro medio del 20 % en la factura actual de combustible y que podría incluso llegar al 30 % en el caso de que se den las mejores circunstancias para la navegación.

Para dar una idea de la importancia que tiene esa reducción en el consumo, basta señalar que un palangrero gasta al año una media de 400.000 euros en carburante. «En un segmento como este, en el que a nada que suba el precio del combustible y baje un poco el del pescado se pasa muy mal, es fundamental» este ahorro, explicó Juan Parada, bregada en varias crisis de subida del gasoil combinadas con caídas del precio del pez espada, su principal captura, junto al marrajo y la quenlla.

Entre un 10 y un 15 % más cara

Ni Orpagu ni Vicus ocultaron que el coste de la nueva embarcación será mayor que la que tiene el diseño convencional. Costará entre un 10 y un 15 % más, pero desde la organización sostienen que «la recuperación de esta inversión está garantizada en poco tiempo», expuso Parada.

El ahorro de costes no es la única ventaja que tendrá el palangrero del siglo XXI. Los cambios e incorporaciones de nuevas tecnologías han permitido dar con una embarcación más eficiente, pero también más confortable y silenciosa, lo que redundará en beneficio de la tripulación que trabaja a bordo, pero también en el medio marino. Además, el barco modernizado podrá navegar a mayor velocidad que el actual, lo que en caso de embarcaciones que faenan a largas distancias de la costa tanto en el Atlántico norte y sur como en el Pacífico, adquiere, si cabe, mayor importancia.

Todo eso ha sido gracias a que el prototipo en el que han colaborado Orpagu y Vicus Desarrollos Tecnológicos incorpora mejoras en la tecnología de generación eléctrica, los avances en hidrodinámica y propulsión, pues son precisamente lo que más combustible consumen, detalló el gerente y director técnico de la empresa viguesa de desarrollos, Adrián Sarasquete.

Confianza en que las primeras botaduras se produzcan en los próximos 5 años

La gerente de los palangreros guardeses confía en que las primeras botaduras de los nuevos buques se produzcan en los próximos cinco años, «que es cuando toca renovar los barcos más antiguos de la asociación». O eso esperan en Orpagu, a las que no se les escapa las reticencias de los armadores a invertir. De hecho, desde la empresa Vicus señalan que el coste fue una de las dificultades con las que tuvieron que lidiar durante el proceso de creación del prototipo: «El sector pesquero es muy conservador, porque tiene muchas incertidumbres desde el punto de vista de las licencias y eso limita mucho la cantidad de dinero que una empresa está dispuesta a invertir». Y es que las innovaciones, al final, «provocan que el diseño sea un poco más caro», apuntó Adrián Sarasquete.

Al margen del coste, otro reto para dar a luz al palangrero del futuro fueron las cortapisas que vienen dadas por el arqueo, que no se puede superar por imperativo legal, y que obliga a tenerlo presente a la hora de introducir cambios en el diseño.

Pese a todo, «el reto fue apasionante», dijo Sarasquete, que no ocultó su satisfacción por los resultados obtenidos en este año de trabajo.

En favor de la viguesa Vicus jugaba el hecho de que ya cuenta con una dilatada experiencia en el ámbito pesquero fruto de su trabajo con asociaciones del sector en España, Perú, Argentina, Holanda y Noruega. De hecho, Sarasquete admitía que simplemente habían utilizado tecnologías que ya se emplea en otros segmentos de flota y sectores: «No estamos hablando de ciencia ficción», concluyó.

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