El «best-seller» gallego de patología

Laboratorios de bivalvos de todo el mundo trabajan con el libro elaborado por la jefa de patología del Intecmar


Redacción / La Voz

Los moluscos bivalvos, como los humanos, también se ponen enfermos. Obviamente, no van al médico, pero el médico va a ellos.

Y es que no hay que perder de vista que son animales marinos que sirven de alimento y, por tanto, hay que velar por su bienestar tanto para tener garantizada la seguridad alimentaria como para evitar pérdidas económicas derivadas de episodios de mortalidad masiva. Por eso en Galicia se ha montado una suerte de Seguridad Social para bivalvos. Corre a cargo del Intecmar (Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño), que tiene adscrita una unidad de patología que se encarga de realizar un chequeo de los bancos naturales. Se seleccionan los puntos de muestreo, y todos los años en la misma época se acude para conocer las características de la zona. Es algo similar a la revisión anual que hace la mutua con los trabajadores.

En esa revisión, se realizan lo que se llaman análisis histopatológicos. Viene a ser para un bivalvo lo que una biopsia para un ser humano. Se toma un trozo de vianda, se compacta y se sacan lonchas, cortes de 5 micras que se observan en el microscopio. Y en esa observación está lo más importante: «O personal, o ollo que observa e identifica que parásito está atacando ao molusco enfermo». Eso explicaba Susana Darriba, jefa de la unidad de patología del Intecmar, en unas jornadas organizadas por la Federación Galega de Confrarías sobre el marisqueo y sus problemas. Y determinar de qué se trata es «como descifrar un xeroglífico». Peor, porque en el caso de los humanos hay libros, atlas y publicaciones diversas para identificar lo que el ojo ve en el microscopio. También hay amplia documentación en el caso de las aves. Y de los caballos. Incluso para los peces. Pero no para los bivalvos.

Así que los especialistas en patologías de almejas, berberechos, navajas y similares se veían obligados a trabajar con el microscopio rodeado de libros para buscar en un universo de publicaciones documentación y fotos para corroborar que lo que el ojo veía era lo que el patólogo sospechaba que podía ser. Una consulta que consume mucho tiempo y, además, genera inseguridad.

Darriba siempre echó de menos una guía, un compendio de todas esas afecciones. Y se hizo la suya propia. Una guía de trabajo que acabó dando forma a ese Atlas de Histopatología que suscribe ella misma. Una publicación que, según explicó, ha tenido una acogida sorprendente a nivel internacional.

Un «traballo complicado»

Por lo que ella sabe, el atlas está al lado de los microscopios en laboratorios de distintas partes del mundo. Ha llegado a Francia, Italia, Canadá, EE.?UU., Chile, Argentina, el Reino Unido y a varios países de Asia. Todo un best-seller gallego que tiene más de ilustración y fotografía que de letras y literatura.

Al hablar de su libro, Susana admite que hacer el compendio es un «traballo complicado», pues «hai que ter ollo e moitas horas de microscopio». Y asegura que es el atlas que a ella le habría gustado tener en sus primeros años de profesión, pues le habría ahorrado muchas horas de búsquedas y consultas. No es de extrañar, por tanto, que se lo hayan pedido «para formar ao persoal».

Ni que decir tiene que la mayor parte de los parásitos y organismos que se recogen son los que afectan a los bivalvos gallegos, que por algo es una patóloga gallega la que suscribe este best-seller.

En busca del predador intermedio que propaga la marteilia en el berberecho

Entre las fotografías que pueden verse en el Atlas de Histopatoloxía de Susana Darriba están tanto las que muestran el perkinsus que se ceba en la almeja, como la marteilia que extermina el berberecho u otros organismos simbióticos como el que atacaba a la cadelucha, a la que los ciliados les tapizaban literalmente las branquias impidiéndoles las funciones vitales.

Sobre la marteilia, la jefa de la unidad de patología del Intecmar explicó que la Consellería do Mar está realizando un cartografiado de la costa para saber dónde está y dónde aparece. Sospechan que el parásito está confinado en las rías de Vigo, Pontevedra y Arousa, donde ha exterminó prácticamente todo el berberecho que había. «Todos os anos houbo brotes de marteilia e sorprendentemente volve a haber recrutamento», señala Susana Darriba.

Entre las acciones que se desarrollan contra la marteilia, también se encuentra un estudio sobre los predadores intermediarios. Porque «un individuo san non se infecta a partir de un enfermo», sino que hay algo que provoca la afección. Eso podría explicar por qué Noia quedó al margen de la epidemia, y sería debido a que no existe ese intermediario que provoca la infección. Darriba contó también que si la marteilia refrigensis que afecta al berberecho gallego es daniña, todavía hay especies peores, como la que ataca a la ostra en Francia, que no consigue recuperarse, o la siganei de Australia. En Corea, sin embargo, la xaponesa no provoca mortandades.

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