El cerco ve inasumible cerrar la sardina, que aporta el 40 % de sus ingresos

El Gobierno explica el viernes al sector el plan de recuperación de la especie

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redacción / la voz

Este viernes, a partir de las doce del mediodía, se desvelará el gran misterio que tiene en ascuas a la flota gallega, especialmente, a la de cerco. Ese día, la Secretaría General de Pesca descubrirá al sector su secreto mejor guardado de los últimos días: las medidas que, conjuntamente con el Gobierno portugués, pretende aplicar a partir del 1 de enero para recuperar la pesquería de la sardina. Tendrá que ser un plan que colme las estrictas exigencias de la Comisión Europea, que ha dado una especie de ultimátum a los dos países para que se pongan las pilas y elaboren medidas convincentes para salvar la especie entre el 2018 y el 2022. Será pues un plan restrictivo para la pesca de la sardina, con el que España y Portugal intentarán frenar las recomendaciones de los científicos de cerrar la pesquería, al menos el próximo año.

Esa medida drástica sería una catástrofe para el sector, para el millar largo de tripulantes de los 147 barcos de cerco de Galicia y sus familias. Juan José Blanco, presidente de la asociación de armadores de barcos de cerco de Galicia (Acerga) se echa las manos a la cabeza solo de pensar en el cierre total de la pesquería: «Esperemos que teñan sentido común, porque o 40 % dos ingresos da frota son da sardiña».

Pero Blanco no acudirá a la reunión del viernes en Madrid con ánimo pesimista. No teme un recorte inasumible de la pesquería, simplemente porque «tallada máis grande da que temos non pode ser». Además, añade, «os barcos non deixan de mandarnos fotos do mar cheo de sardiñas medianas, a especie estase recuperando». Por tanto, razona el presidente de Acerga, no ha lugar al cierre. Esas imágenes, tomadas al sur de Fisterra, se las muestra Blanco a los responsables del ministerio cada vez que tiene ocasión.

Pero están por ver los planes de los Gobiernos de España y Portugal, más cuando saben que será difícil convencer a Bruselas de mantener la presión pesquera sin medidas drásticas que garanticen la recuperación del stock. Entre ellas, vedas temporales, restricciones a las capturas y planes de protección de los juveniles.

La ministra española de Pesca, Isabel García Tejerina, avanzó hace unos días que la propuesta de ambos países incluirá ese tipo de medidas. La cantidad de cuota que se repartirán ambos países llegará después.

Este año comparten 17.500 toneladas. El sector pactó que el próximo, la banda debería oscilar entre 13.500 y 15.000. «Das 15.000 non debería baixar», subrayó Juan José Blanco.

Fuentes oficiales del secretario de Pesca de Portugal avanzaron que el plan pactado con España también será sometido a discusión estos días con el sector luso. Bruselas quiere saber los planes antes del lunes próximo.

La campaña, en abril

Acerga, por su parte, envió hace unos días a la Secretaría General de Pesca una propuesta para retrasar en el 2018 un mes el inicio de la campaña de la sardina, que empezaría en abril, en lugar de en marzo, y reducir el tope semanal de capturas a 1.500 durante los meses flojos, esto es, abril, mayo, septiembre, octubre y noviembre. En junio, julio y agosto se mantendrían los 6.000 kilos semanales.

Científicos de España y Marruecos analizan el «stock» del sur

Diez científicos de los centros oceanográficos españoles de Vigo, Málaga y Baleares y del instituto de investigación pesquera de Marruecos han trabajado juntos en un estudio para conocer la conexión entre las distintas poblaciones de sardinas del sur de la península. Los expertos recogieron muestras de más de 700 huevos, 368 de larvas y 820 ejemplares adultos en aguas de España, Marruecos y Portugal, que serán sometidas a pruebas genéticas en laboratorio.

El Instituto Español de Oceanografía (IEO) informó de que la campaña finalizó el pasado sábado día 25 y se denominó Sarlink.

El IEO explicó que la sardina es un recurso pesquero muy importante en la península ibérica. Sin embargo, en los últimos 15 años, el stock ibero-atlántico (Galicia, entre otros) se ha reducido drásticamente debido a los bajos niveles de reclutamiento (el paso de juvenil a adulto de los ejemplares) y a altas tasas de explotación en el pasado, con un impacto social y económico importante en el sector pesquero de España y Portugal. Este stock, aclara el IEO, no se comporta como una población de peces única, sino que está dividido en subpoblaciones, que presentan una estructura diferente de edades y productividad, pero existe un cierto grado de conexión entre ellas que es fundamental para entender la dinámica de todo el stock y mejorar las evaluaciones científicas que permiten a las autoridades promover una gestión sostenible de las pesquerías.

El objetivo de este estudio junto con Marruecos es conocer, mediante un enfoque genético, la conexión entre las diferentes subpoblaciones y determinar el tamaño efectivo de cada una de ellas.

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