La lentitud de la Justicia lastra la efectividad de la tipificación del furtivismo reincidente como delito


redacción / la voz

El sector marisqueo recibió con gran alborozo en el 2015 la tipificación del furtivismo reincidente como delito en el nuevo Código Penal. Fio a ese artículo el fin de una lacra que con los años no ha hecho más que acentuarse. Pero dos años después, los bancos siguen estando castigados por la actuación de los ilegales, a pesar de que ya ha habido las primeras condenas penales por furtivismo.

Los efectos de la tipificación de esa práctica como delito fueron analizados el viernes por el subdirector xeral de Gardacostas, Lino Sexto, y el subinspector del equipo de respuesta policial (Erpol) de la Policía Autonómica Fernando Molina en una jornada sobre marisqueo y furtivismo organizada por la Federación Galega de Confrarías. En ese análisis quedó patente que en la vía administrativa sí se aprecia el efecto disuasorio que ha tenido esa tipificación como delito y 153 toneladas que se decomisaron en las 14.491 inspecciones que en el 2015 derivaron en la apertura de 4.466 actas de infracción administrativa, cayeron el año siguiente a la mitad. Y este año se mueven en el entorno de las 55 toneladas.

Sin embargo, en el ámbito penal, los resultados son más pírricos. La lentitud judicial lastra la efectividad de un cambio en el Código Penal en virtud del que la Erpol ha practicado más de un centenar de detenciones. Muchas, aún están en el juzgado. Otras, fueron archivadas, en algunos casos puede que por errores del propio equipo policial, según admitió Molina. Ocurre que el juez requiere que el furtivismo sea relevante y reincidente para que sea delito y, en ocasiones, «no éramos capaces de convencer dejarlo claro», incluso cuando el acusado acumulaba más de 200 denuncias. Pero esos fallos han servido para aprender y los atestados que hacen ahora no tienen nada que ver con los iniciales. En estos se incluye la declaración del patrón mayor de la concesión administrativa afectada, el plan de explotación que detalla qué cantidad se puede extraer y la media de capturas, fotografías... Todo para hacer ver que sí es relevante que alguien al que se sorprende dos veces actuando ilegalmente obtenga 7.500 euros por vender varios cientos de kilos cuando el mariscador tiene un cupo diario de 5, 7 o 9 kilos. «Es un delito nuevo y todavía hay que aprender, pero ya ha habido las primeras sentencias y vendrán otras muchas más, cuando se celebren todos los juicios pendientes», auguró Molina.

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