El cerco pide precisión en el recuento para llegar con sardina a noviembre

Calcula que el consumo de cuota ronda el 80 % y quiere evitar un cierre sorpresivo

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redacción / la voz

El cerco gallego confía en que la Secretaría General de Pesca cumpla su compromiso de extremar la precisión y la agilidad a la hora de controlar el consumo del cupo de sardina. Quieren evitar verse en una situación similar a la del golfo de Cádiz, donde de golpe han echado el cierre a las pesquerías de sardina y de jurel, dejando en situación crítica a unas 80 embarcaciones, que deben sortear ahora esa prohibición de pesca con la escasez de caballa en esas latitudes y sobrevivir casi exclusivamente con el boquerón.

Desde Acerga (Asociación de Armadores de Cerco de Galicia) calculan que los buques del Cantábrico Noroeste han desembarcado ya en torno al 80 % de la cuota y quieren eludir sorpresas nada gratas como la que se llevaron el año pasado en octubre, cuando se quedaron sin sardina a un mes del cierre de la temporada. Cierto que tanto este ejercicio como el pasado lograron salvar el verano, cosa que no puede decir la flota andaluza, que a las puertas de la campaña estival ya sufrió un primer cierre precautorio de la sardina. Fue justo un día después de San Juan, el 26 de junio y los hosteleros se llevaron las manos a la cabeza por temor a quedar sin espetadas.

El cerco gallego mantiene todavía el cupo de verano. Puede desembarcar 6.000 kilos por buque cada la semana. La intención es continuar con ese tope hasta el 30 de noviembre, fecha en la que comenzará la veda de la especie, que no volverá a poder pescarse de nuevo hasta marzo. Ahora bien, los profesionales quieren tener información ágil del recuento por si es necesario revisar los topes para «estirar a cuota o máximo posible», señala Andrés García, representante de Acerga.

Capturas moderadas

Un objetivo, el de llegar a finales de noviembre con cuota, que ven al alcance, porque se está pescando sardina «moderadamente». Eso, a pesar de que «se ve máis que na campaña anterior». Una constatación que da pie al colectivo a considerar que, poco a poco, la sardina se va recuperando, «aínda que non ao ritmo que nós quixeramos». Observación que, para desconsuelo de los profesionales, no casa con la opinión de los científicos, extremadamente pesimistas sobre la situación del stock, hasta el punto de augurar que la recuperación es imposible, al menos si no mejora el reclutamiento.

De los precios, «non hai queixa», a pesar de que estos no acompañan a la contención en los desembarcos. «Fluctúan moito», apunta Andrés García, que destaca que si bien el viernes pasado se vendió la caja de 15 kilos entre 30 y 40 euros, hubo otras jornadas por la semana en los que osciló entre 14 y 20 euros.

Y si las descargas de sardina no son tan abundantes es porque la flota se está dedicando a pescar cabalón, una especie que no está sometida a cuota y que este año abunda como nunca en las aguas gallegas. El cabalón es lo que en el golfo de Cádiz llaman caballa del sur, esa que en esta campaña echan en falta los andaluces en sus aguas. ¿Por qué? «Porque falar do mar é equivocarse», apunta García como explicación.

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