La pesca, condenada a ser moneda de cambio en la negociación del «brexit»

Bruselas reconoce que es un tema «delicado» e insta a actuar con inteligencia

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bruselas / corresponsal

Los peores presagios van tomando forma para la flota gallega. Las señales de alarma se encendieron desde el minuto en el que el Reino Unido manifestó su intención de abandonar la Unión Europea. ¿Qué pasará con los buques que pescan en sus aguas? ¿Qué futuro le espera a la flota gallega de pabellón británico? ¿Cómo afectará al comercio o al reparto de cuotas?

A pesar de las llamadas del sector a proteger su actividad, la UE va cerrando las vías de escape. La pesca está atrapada y condenada a ser moneda de cambio, como ya lo fue durante el proceso de adhesión de España al entonces club de los Doce. El negociador europeo, Michel Barnier, reconoció esta semana que «no sabemos cómo proceder, qué tipo de transición se va a aplicar» en un asunto tan «delicado para las dos partes».

Bruselas quiere seguir gestionando los 130 stocks compartidos con el Reino Unido en el Atlántico nororiental bajo el actual marco de la política común de pesca (PCP), el único que puede garantizar la sostenibilidad de los recursos: «El Gobierno británico tiene que cumplir sus compromisos internacionales después del brexit, existe una obligación común de gestionar nuestras poblaciones compartidas», les recordó Barnier, quien instó a negociar con «inteligencia» y vinculando el acceso a las aguas territoriales británicas y el mercado interno de la UE. 

Pero los deseos del francés, alimentados por el propio sector pesquero, chocan de frente con la realidad que se está encontrando el equipo negociador. Fuentes comunitarias reconocen con resignación que «desgraciadamente la pesca es el único sector donde la ventaja la tienen los británicos».

El Gobierno de Theresa May sabe que no se puede permitir dar la espalda a los únicos escoceses que votaron a favor del brexit: los pescadores. No si quiere mantener a los independentistas a raya. «Va a ser muy muy difícil salvar a la flota», admiten en Bruselas. 

Alternativas negociadoras

A pesar de que los principales afectados serán países como Holanda, Alemania o Francia, -de hecho, Londres anunció hace un par de semanas su intención de romper el acuerdo que tenía con ellos y otros dos países comunitarios para permitirles pescar hasta las seis millas- las regiones españolas se han unido para exigir a la UE que busque alternativas negociadoras con urgencia para evitar la pérdida de posibilidades de pesca y puestos de trabajo como consecuencia del divorcio.

También pidieron que se respeten los fondos estructurales pesqueros: «No deberían usarse como variable de ajuste en las futuras negociaciones», reza una declaración conjunta. Un texto en el que, además, se insta a tener en cuenta que la salida del Reino Unido de los Veintiocho supone «una ruptura de la circunstancia que dio lugar al principio de estabilidad relativa», que tanto perjudica a la flota española, infrarrepresentada en la asignación de cuotas de pesca en relación a su tamaño.

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