España asume que habrá nuevos recortes de cuotas en aguas ibéricas

La Comisión será inflexible porque se acerca la fecha límite para lograr la sostenibilidad

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bruselas / corresponsal

Brexit, veto a los descartes, especies de estrangulamiento... A la flota se le acumulan los problemas. Este año habrá que sumar al cóctel de desdichas unas negociaciones de totales admisibles de capturas (TAC) y cuotas especialmente complejas. Se avecinan recortes bruscos de las posibilidades de pesca para algunos stocks ibéricos como la merluza y el rape, a pesar de que la flota que faena en aguas peninsulares es la que obtiene el mayor porcentaje de capturas sostenibles (68 %): «Será duro porque el límite para alcanzar el rendimiento máximo sostenible (RMS) se va acercando y la Comisión será menos flexible conforme vaya llegando la fecha», aseguran fuentes diplomáticas. Otro factor que endurecerá la posición del comisario de Pesca, Karmenu Vella, es el imperativo que tienen todas las flotas de cumplir con la obligación de desembarco en todas las pesquerías en el 2019. «Este será un año complejo para llegar a acuerdos satisfactorios», admiten en círculos próximos a las negociaciones. «Habrá mayores descensos», confirman fuentes de la Comisión. La institución dispone de más de tres meses para estudiar el estado de cada stock caso por caso, negociar con los Gobiernos europeos, y plantear una propuesta definitiva de cuotas a los Estados miembro que llegará en el mes de noviembre. Pese a lo mal que pinta para la pesca de merluza y gallo, otras especies como el jurel y la anchoa del golfo de Vizcaya se encuentran dentro de los límites sostenibles.

La ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, expondrá el lunes en Bruselas sus primeras impresiones en torno a la línea que quiere adoptar el equipo de Vella. Con ella estará la conselleira de Pesca, Rosa Quintana. España exigirá que se dispense a su flota el mismo trato que a la del mar del Norte, a la que se trata con más manga ancha. A lo largo de los próximos meses pondrá sobre la mesa una serie de informes sobre el impacto socioeconómico que puede conllevar para el sector y comunidades pesqueras como Galicia un recorte brusco de las posibilidades de pesca.

Bruselas cuestiona el impacto de las especies de estrangulamiento

El bacalao en Gran Sol o el lenguado en el golfo de Vizcaya son algunas de las «especies de estrangulamiento» que provocan sudores fríos a la flota. La escasa o nula cuota de la que disponen los buques gallegos para sus capturas pone en serio riesgo su actividad. Nadie quiere paralizar el trabajo por haber excedido el insignificante cupo asignado. El sector lleva tiempo advirtiendo de los problemas que se avecinan si no se pone remedio. Tejerina exigirá al Ejecutivo comunitario que ofrezca «flexibilidad adicional» para las capturas no deseadas, como la que se ofrece para la platija y el merlán en el mar del Norte, porque la que ofrece el reglamento base «no es suficiente».

Bruselas no opina lo mismo y pone en duda que el problema exista. «No identificamos en los desembarcos un problema específico con las especies de estrangulamiento», aseguran fuentes de la institución. La Comisión Europea se niega a ofrecer más flexibilidad: «La política común de pesca (PCP) y los planes de descartes vigentes ofrecen herramientas suficientes y plena flexibilidad para evitar tal impacto», justifican.

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