Londres ensaya el «postbrexit» y veda sus 12 millas a cinco países europeos

Rompe el pacto que abría sus 6 millas a Alemania, Francia, Bélgica, Irlanda y Holanda

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Redacción / La Voz

Uno de los colectivos británicos que con más entusiasmo aplaudió el sí al brexit fue el pesquero, que ve en la política común de pesca (PCP), con su fijación de TAC (totales admisibles de capturas), su reparto de cuotas, su maraña de leyes y el veto a los descartes... el origen de todos sus males. Y aunque un año después de esa ovación desaforada al conocer el resultado del referendo los británicos comienzan a barruntar que no van a poder recuperar por completo el control de sus caladeros, ni sustraerse del todo a las reglas de juego que marca la Europa Azul -al menos mientras no sean capaces de comerse todo su pescado dentro de sus territorios-, han decidido hacer oídos sordos a esas voces agoreras y empezar a ensayar lo que podría ser un escenario postbrexit.

Ese experimento lo anunció ayer, el ministro británico de Medio Ambiente, Michael Gove, que trasladó la decisión del Gobierno de romper el Convenio de Londres (LFC), un acuerdo que el Reino Unido mantiene con otros cinco países europeos desde 1964; esto es, nueve años antes de que los británicos ingresasen en el club del que ahora quieren salir.

En virtud de ese pacto, los barcos de Francia, Bélgica, Alemania, Irlanda y Holanda pueden pescar entre las 6 y las 12 millas de aguas británicas, cuando en virtud de la legislación europea, quedan bajo la jurisdicción de cada Estado la franja de doce millas de distancia de la costa. Por supuesto que también los buques británicos pueden faenar hasta las seis millas de esos cinco países. Según datos facilitados por el Reino Unido, los barcos extranjeros que faenan en aguas británicas gracias al Convenio de Londres capturaron 10.000 toneladas de pescado. No facilitan lo que sus pesqueros capturaron en las doce millas de esos cinco países, aunque sí concretan que, en el 2015, sus barcos alijaron 708.000 toneladas de pescado, por valor de 900 millones de euros.

«Es una primera etapa histórica hacia la construcción de una nueva política de pesca nacional en un momento en el que abandonamos la Unión Europea», asegura Gove en el comunicado sobre la próxima ruptura del acuerdo. «Esto significa que, por primera vez en 50 años, podremos decidir quién tiene acceso a nuestras aguas», añadió el ministro de Medio Ambiente.

Aplausos británicos

Ni que decir tiene que la federación británica de organizaciones pesqueras ensalzó la decisión del Gobierno de May. «Es una buena noticia y una etapa importante en el establecimiento de un Estado costero independiente», declaró su responsable, Barrie Deas a la Afp. También desde Escocia llegaron aplausos, no en vano llevaban tiempo reclamando esa ruptura.

Irlanda pide a los negociadores de la UE que interpreten este movimiento como parte del «brexit» La decisión sí desairó a sus vecinos irlandeses. El ministro de Pesca de Irlanda, Michael Creed, calificó de «indeseable y poco útil» la decisión del Reino Unido de acabar con el pacto de pesca vigente desde el 64. Creed llamó a la UE a tener en cuenta este movimiento durante las negociaciones del brexit.

España no está entre los firmantes de ese acuerdo. Y aunque tiene barcos afectados, aquellos que tienen su capital pero que llevan bandera del Reino Unido o de los otros cinco países comunitarios, se trata de embarcaciones de altura que acostumbran pescar a distancias mayores de las doce millas, por lo que los barcos de capital gallego no se verían prácticamente afectados.

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