José Manuel Loureda: «Notamos desde el principio la presión de tener los ojos del mundo sobre el canal»

El presidente del grupo Unidos por el Canal confía en llegar a un justiprecio con Panamá para cubrir los sobrecostes de casi 5.400 millones


redacción / la voz

El director general Internacional de Sacyr, José Manuel Loureda (Madrid, 1967), es de veranos gallegos. De tomar el sol en Miño. De fiestas de Betanzos -tierra natal de su padre- con globo y Os Caneiros. Mañana no faltará a la fiesta que dan sus amigos del 67, que celebran los 50. Como aperitivo, participó en la conmemoración de los 25 años de la Escola de Camiños de A Coruña, donde habló de las innovaciones tecnológicas y los retos que supuso para Sacyr la ampliación del Canal de Panamá, considerada la mayor obra de ingeniería del siglo XX.

-¿Qué ha supuesto para Sacyr la obra? ¿Es más una carta de presentación que un proyecto que haya reportado beneficios, dadas las reclamaciones que están presentadas?

-Fundamentalmente ha sido un motivo de satisfacción y de orgullo, haber sido capaces de resultar adjudicatarios, llevarlo a término en un tiempo récord y construirlo con una calidad técnica absoluta. En ese sentido, es de una enorme satisfacción. Es verdad que la parte económica está pendiente de los resultados de las instancias arbitrales que establece el contrato y ahí es un poco pronto para poner fin a este punto. Pero yo diría que ha sido un motivo de satisfacción, un tremendo compromiso. Notamos desde el principio la enorme presión de tener los ojos del mundo puestos en la ejecución de este proyecto. Ahora que se cumple un año de la inauguración se siente el agrado profesional de haber respondido a un proyecto que está cargado de retos tecnológicos, al que hemos aportado muchas soluciones innovadoras, etcétera.

-¿Cuál ha sido la mayor dificultad en este hito de la ingeniería?

-Que se trata de un auténtico prototipo, un proyecto que se ha hecho una vez en cien años. Hay que reconocer que fue muy compleja la cuestión de las mezclas de hormigón, conseguirlas con el basalto natural de Panamá y lograr esa vida útil de cien años que exigía el contrato. O, por ejemplo, los volúmenes de excavación, con las lluvias tan persistentes que hay allí, mucho más que aquí, en la tierra de mis antepasados, los Loureda, han sido un reto mayúsculo. Luego, tener trabajando a mucha gente de diferentes nacionalidades; un cliente enormemente exigente; una supervisión norteamericana... La cuestión de la sismicidad: hubo que hacer muchos cálculos, análisis sísmicos para el dimensionamiento de las compuertas y de las estructuras. Es decir, en general yo diría que se trató de hacer un prototipo, un proyecto específico para llevar a término el tercer juego de esclusas.

-¿Pecó Sacyr de optimista a la hora de calcular costes? ¿Creyó que sería como en España?

-No es exactamente así. Nosotros hicimos una estimación esperando obtener un beneficio. Es verdad que no muy grande, pero con beneficio. De hecho, nuestra propuesta estaba muy en línea, muy acorde con el presupuesto oficial que la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) publicó en el 2009. Es decir, no existía tal desviación. No quiero entrar demasiado en el meollo porque la cuestión está en los tribunales, pero como ingeniero lo que sí puedo decir es que nos hemos encontrado situaciones que no estaban previstas en el contrato y eso suele ocurrir. Es normal. Cuando uno se enfrenta a la madre naturaleza ocurren este tipo de cosas. Otra cuestión es lo que ahora determinen las instancias arbitrales, que muchas veces entran en un análisis jurídico más que técnico.

-¿Qué cantidad reclaman?

-Unos 5.600 millones de dólares. Son las cantidades que el consorcio Grupo Unidos por el Canal ha reclamado a la Autoridad del Canal de Panamá.

-¿Son optimistas? ¿Qué cantidad esperan recuperar?

-Es complejo de responder. Yo la verdad, espero que se llegue a un equilibrio, a un justiprecio, que sean razonables y que esas terceras partes establezcan sus determinaciones con criterio jurídico, pero también técnico.

-Siempre quedará la satisfacción de llevar la Marca España.

-Sí, porque allí hubo más de 70 empresas españolas vinculadas a la ejecución del proyecto, haciéndolo muy bien y eso es un reconocimiento para todas ellas. Igual que para el personal, trabajadores españoles, directamente de Sacyr, ingenieros, capataces, encargados, encofradores... Pero también eléctricos, oficiales, economistas... Empresas auxiliares que desplazaron mucho personal a Panamá, en un momento, además, en el que la situación en España no era la mejor.

-¿Recuerda alguna participación de Galicia?

-Hay un ingeniero gallego, que ya su bisabuelo trabajó en el canal de Panamá. Parece increíble, pero es cierto. En el primer canal, los gallegos fueron una mano de obra tremendamente respetada y muy bien considerada por los americanos.

-Un año después de la inauguración de la obra, ¿el Grupo Unidos por el Canal sigue unido?

-Sí, claro. El contrato incluía tres años de mantenimiento de la infraestructura recién construida y, por tanto, el consorcio sigue manteniendo su estructura. Además, está la cuestión del proceso de resolución de controversias, que llevan su tiempo y que, lamentablemente, se van a alargar en el tiempo. Ahora se están resolviendo disputas del 2009 y del 2010. Es decir, ese sobrecoste ya ha sido pagado por nosotros. No pueden esperar de un contratista que ejecute las obras y, además, las financie. Esto no es una concesión, es una obra de diseño y construcción y el contratista puede absorber ciertas desviaciones, pero no puede financiar la totalidad de las obras. Cuando se paralizaron durante un par de semanas las obras fue con el objetivo de llegar a un entendimiento, y lo que se logró fue que la ACP retrasara la devolución de los anticipos.

Cemento para más de cien años

Al poco de inaugurarse la ampliación del canal, una investigación periodística del New York Times puso en duda la calidad del cemento empleado.

-¿Detectaron deficiencias?

-Ese artículo era rigurosamente falso. Los hormigones empleados cumplen los requisitos técnicos exigidos por el contrato y dudo que solo duren cien años, durarán bastante más, porque el cemento que hemos puesto en obra es de una calidad enorme. Está programado para durar como mínimo esos cien años de vida útil que marca el pliego y más, como ha validado y certificado la Autoridad del Canal de Panamá.

-China pretende hacer un canal en Nicaragua. ¿Va Sacyr a darle lecciones?

-A mitad de la ejecución del proyecto del tercer juego de esclusas surgió un comentario del proyecto del canal por Nicaragua. Se puede hacer cualquier cosa, lo que pasa es que tiene que ser económicamente viable. Si invierten decenas de miles de millones, claro que se puede hacer, pero es antieconómico. Yo no creo que se materialice, porque no es viable. Las infraestructuras tienen que desarrollarse y competir a un determinado coste y, en este caso, el canal por Nicaragua no parece que sea una alternativa.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

José Manuel Loureda: «Notamos desde el principio la presión de tener los ojos del mundo sobre el canal»