El calamar de potera genera un lucrativo negocio para los furtivos

El chipirón se paga en Sada a entre 1,3 y 1,5 euros la unidad; el grande, a 16 el kilo


Carballo / La Voz

La pelea ocurrida en el puerto de Malpica el pasado día 9 en la zona exterior, conocida por el martillo, que finalizó con la presencia de varias patrullas de la Guardia Civil, tres partes de lesiones y cuatro denuncias, puso al descubierto un lucrativo negocio para los furtivos, muchos de ellos disfrazados de pescadores deportivos. Este mercado negro tiene dos vertientes, dos caras de la misma moneda: la comercialización fraudulenta de calamar de potera a hosteleros, particulares, pescaderías y plazas de abastos; y la venta de anzuelos, conocidos en el argot por poteras.

El mercado negro de las poteras estaría detrás de la agresión, supuestamente sufrida, por un vecino de A Coruña en la dársena malpicana. Testigos presenciales explicaron que J.?I.?M.?S., de 33 años, es todo un experto preparando anzuelos. Los fabrica con base de poliuretano en cadena mediante unos moldes prefabricados. Son ideales para la pesca del calamar y el chipirón de potera: «Puede hacer unos 50 a la hora y con un coste unitario de un euro». Según varios compradores, al agredido vende las poteras como churros, «a diez euros la unidad», lo que le dejaría un margen del 900 %. «Ahora decidió subir el precio a 15 euros, pero son tan buenas poteras, que puedes coger kilos y kilos de calamar en una buena noche», apuntó un pescador asiduo al puerto de Malpica, que, como viene siendo habitual, prefiere mantenerse en el anonimato por miedo a las represalias. Pero los intereses de J.I.M.S. chocarían de frente con los de otros comercializadores de poteras de Carballo, que ofrecen sus señuelos en la zona de martillo: «Lo hacen a 20 euros. Son más caros y peores» que los del agredido. Este intento por hacerse con el mercado habría provocado roces con anterioridad entre este grupo de carballeses y J.I.M.S., con advertencias y amenazas de que algo le pasaría si no se marchaba del puerto. Hasta que todo estalló sobre las nueve y media de la noche del pasado día 9. Sin embargo, estas trifulcas no son exclusivas de Malpica. En A Coruña ya hubo incidentes similares e, incluso, testigos presenciales explicaron esta semana que hubo algún que otro pescador deportivo que acabó en el mar por tratar de vender sus poteras entre los potenciales clientes.

Pero no solo de anzuelos viven los furtivos y los pescadores deportivos. El mercado del calamar es muy jugoso y deja pingües beneficios. Un aficionado de A Coruña, que pescaba en Malpica antes de que se produjera la pelea, reconoció que acudía al muelle con su novia: «Ella está en el paro y la venta de calamar de potera es muy jugoso. Deja mucho dinero que le permite salir adelante».

El furtivo precisa tener un carné de pesca deportiva, que cuesta unos 50 euros al año. Algunos ni siquiera pagan licencia. Los precios del calamar están «muy bien». En Sada pagaban esta semana el chipirón pequeño entre 1,30 y 1,50 euros la unidad. El calamar, denominado «de ollo grande, está a 16 euros el kilo, pero se pueden llegar a coger entre 10 y 30 kilos al día». Tirando de calculadora, un furtivo «se puede sacar entre 80 y 150 euros limpios en una noche. Si va 20 o 25 noches al puerto, la ganancia alcanza los 1.500- 2.000 euros», casi cuatro veces más que el salario mínimo. Y todo ello sin tener que declarar a Hacienda.

De Cedeira y Asturias a Malpica atraídos por los buenos precios

Malpica es uno de los puertos de referencia de la Costa da Morte para los pescadores deportivos, y como no, para los que se dedican a la venta fraudulenta de chipirón y calamar de potera. Hasta la dársena bergantiñana acuden a diario decenas de aficionados de toda la provincia, atraídos por las buenas perspectivas de capturas y precios.

El puerto malpicán tiene una característica que lo hace apetecible, según los expertos en la materia: «É aberto ao mar e, polo tanto, moi rico en luras. Tamén inflúe a boa iluminación nocturna, o que se reflicte nas boas capturas». Esta semana fueron a probar suerte un grupo de amigos de Cedeira: «Levaron un bidón e medio de luras de potera, gañando entre 260 e 300 euros limpos de polbo e palla», apuntó un aficionado. Eso sí, a este beneficio bruto habría que descontar los gastos de desplazamiento.

También probaron suerte un grupo de aficionados de Asturias, que se llevaron varios kilos de cefalópodo, destinado, presuntamente, al mercado hostelero local, caracterizado por la gran demanda de calamar y chipirón. Y lo mejor está por llegar, según los aficionados. «Entre julio y agosto aumentan las capturas del calamar de ojo grande. Ahora se paga a 16 euros el kilo, pero puede disparase hasta los 30», explicó un aficionado de A Coruña, que conoce a la perfección el mercado: Y añadió: «En una buena noche puedes ganar entre 200-300 euros y si es excelente, entre 400-500 euros». Y eso que hay que tener un elemento en cuenta: la pesca deportiva, como el baño, están prohibidos en las dársenas, según la normativa de Portos de Galicia.

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