El pulpo gallego desaparecerá del mercado del 19 de mayo al 3 de julio

Los profesionales volverán al mar el mismo día que empieza la campaña de la nécora

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redacción / la voz

La fecha de la veda y poco más se acordó en la última reunión de la comisión de seguimiento del plan de gestión del pulpo con la Consellería do Mar. Dentro de dos semanas, el día 19, las embarcaciones dedicadas a la captura de este cefalópodo -en Galicia disponen de permiso de explotación para trabajar con nasa de pulpo un total de 1.252 de artes menores- tendrán que regresar a puerto con todas sus nasas. Ninguna podrá quedar calada en el mar. El paisaje de muelles repletos de estas trampas serán estampa habitual durante 6 semanas, hasta el 3 de julio, que es cuando se podrá volver a capturar pulpo en aguas gallegas, coincidiendo, como es habitual, con la apertura de la temporada de la nécora.

Pero si hubo consenso entre el sector y las autoridades sobre fechas y duración de la veda -idéntica en extensión a la última: 45 días naturales-, los profesionales no han conseguido el plácet de la Xunta para otras medidas que proponían, tanto de gestión como de topes de captura. En este sentido, la propuesta de los naseiros era la de establecer un tope diario único para todo el año. Y que este fuese de 50 kilos. Ocurre que en el plan actual, los tres primeros meses después de que se levante la veda -esto es, julio, agosto y septiembre-, el tope diario por persona y día es de 30 kilos -así como otros 30 por embarcación-, un límite que asciende hasta los 50 para el resto del año.

«Cando se estableceu esa diferenciación de topes era, por un lado, para evitar capturar de máis nun momento no que o polbo aínda acaba de desovar e, por outro, para disuadir posibles entradas a saco na pesquería que masificasen capturas e tiraran os prezos nun mercado recentemente aberto», explica José Antonio Gómez, Joselito, presidente de la Federación Provincial de Pontevedra, que añade que esa situación ya está superada. «A pesqueira está máis asentada e hai unha especialización da flota do polbo. Xa non hai peticións en masa de cambio de artes á nasas de polbo», señala. 

Pero ese cambio tendrá que esperar. Quedó para debate en posteriores reuniones, como también se apuntó en «pendientes» la petición de cambio en las medidas de señalización y control. 

Etiquetas en cada nasa

El plan de gestión establece que cada nasa deberá llevar una etiqueta o chip identificativo, aparte de una marca en cada cacea en la que se identifica el arte, el número de trampas y el barco al que pertenece el aparejo. Esta señal que por imperativo tiene que colocarse en la boya es la que al sector no le importa que permanezca, pero pide que se elimine la obligación de tener identificadas todas y cada una de las nasas de la cacea. Cree que ese es un sistema «pouco operativo» y, sobre todo, «engorroso», apunta Joselito. Cada vez que una trampa pierde el chip identificativo, hay que comunicarlo, sustituir ese chip, renumerar las nasas y, además, recolocarlas para que tengan números correlativos y facilitar así el trabajo a los servicios de inspección. Pero la información sobre el número de nasas ya figura en la señal que va en la boya y, «para saber se o que figura é o número correcto, aos gardacostas non lles queda outra que levantar o aparello e contalas, nin máis nin menos que o mesmo que terían que facer para comprobar se todas as nasas teñen chip individual, se son os oficiais e se son correlativos». Por eso, si los guardacostas tienen que hacer el mismo trabajo, qué menos que ahorrarle al profesional el incordio y trasiego de chips y etiquetas.

Mano dura contra los proveedores de «pulpitos en su salsa» de algunos restaurantes

Si en los 45 días que van del 19 de mayo al 3 de julio no se puede extraer ningún pulpo, ni grande ni pequeño, el resto del año está prohibido capturar ejemplares que estén por debajo del kilo. «Unha cousa é que che vaian unha ou dúas pezas nun capazo de 50 ou 60», esgrime Joselito, pero «outra ben distinta é que a maioría dos exemplares estean por debaixo da talla». Y, según sostienen, eso es cada vez más frecuente. «Hai xente que trae polbos de medio quilo ou menos», apunta el presidente de los pósitos pontevedreses. Aparecen en el mercado en forma de pulpitos en su jugo, al vapor, asados, a la plancha «e xa non digo o que cola en empanada». Y que esos platos están en la carta prueba que hay asiduidad en el suministro, argumentan los profesionales. El sector sostiene que eso se debe a que sale más rentable comercializar esos pezqueñines que pagar la multa que la Administración impone por vender pulpo por debajo de la talla legal. 

Así que desde la federación de Pontevedra, con el respaldo de las de A Coruña y Lugo, solicitan a la consellería que endurezca las medidas para impedir estas prácticas y castigar con contundencia a quienes venden pulpo por debajo de la talla mínima. Sugieren la retirada del pérmex, dependiendo de la gravedad del caso y la reincidencia. U obligar a despachar por el decreto, en lugar del plan de gestión. Claro que son conscientes de que hay que buscar una fórmula adecuada para evitar que esa mano dura se vuelva en contra de los legales cuando la literalidad del texto caiga en manos de los inspectores y quede a merced de su interpretación.

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