El traje de percebeiro que sale del concesionario

Nissan apadrina la idea de un grupo de jóvenes que idearon un sistema para alertar al mariscador de las olas peligrosas

El traje de percebeiro que sale de un concesionario Nissan apadrina la idea de un grupo de jóvenes que idearon un sistema para avisar al mariscador de las olas peligrosas.
C. castro
redacción / la voz

Si la carretera es un medio hostil, qué decir del mar. Ni en uno ni en otro cabe el más mínimo despiste. Si el asfalto está lleno de peligros, no lo está menos el caprichoso océano. Esos paralelismos podrían explicar cómo Nissan, el fabricante de automóviles nipón, ha acabado diseñando un traje de percebeiro: Percebeiro Shield (escudo). La multinacional automovilística habla de democratización de la innovación tecnológica, de extenderla a otros ámbitos de la vida. Y que, para empezar, se ha fijado en la que es una de las profesiones más peligrosas del mundo: la de percebeiro. Empleando la tecnología con la que sus coches llegan al concesionario y que permite detectar el riesgo en la carretera, ha diseñado un equipo capaz de predecir las olas más peligrosas y diseñado un traje que avisa al profesional de la llegada del temible mar falso.

La noticia corrió esta semana como la pólvora por las redes sociales. Olía a fake, pero resultó ser cierto. «Ya sé que suena a ciencia ficción y, de hecho, en el vídeo promocional que colgaron los de Nissan en Youtube así lo parece, pero en realidad es algo mucho más terrenal, no es nada estratosférico», explica Fernando Mariño, presidente de los percebeiros de la Cofradía de Cangas y enlace entre los profesionales que sirvieron de conejillos de indias y los expertos que idearon el escudo. Un traje que «hasta no era el de percebeiro, porque nosotros usamos un mono entero; era uno de buceo, normal y corriente, de dos piezas, al que le cosieron los sensores». Hace un año, Mariño recibió la llamada de unos navalleiros de Barcelona a los que conocía: «Me explicaron que había cuatro chavales informáticos que habían tenido una idea muy interesante, tanto que incluso llamaron la atención de Nissan, que decidió patrocinarlos». Buscaban dummies en Galicia. Y los de Cangas se prestaron. «Llevamos a los técnicos a la Costa da Vela, recogieron datos, hablamos con ellos, les dijimos dónde tendrían que ir colocados los sensores en la prenda para que no molestasen al trabajar...» Y una semana después regresaron a Galicia con el traje. «Hicimos pruebas y salieron muy bien», comenta el presidente de los percebeiros. 

El «sexto sentido»

Vestirse el traje es como dotarse de un «sexto sentido» que permite anticiparse al peligro, a decir de Nissan. «Si consigue avisarme dos segundos antes, me voy a mover medio metro y le voy a escapar al mar», comenta Fernando Mariño en el vídeo que la compañía automovilística ha hecho circular por Internet.

El escudo consiste en un sistema que escanea el mar mediante un láser muy preciso que analiza la espuma que producen las olas y, basándose en los tipos de ondas, es capaz de calcular cuándo va a llegar una de las peligrosas. En ese momento, el mecanismo alerta al percebeiro por medio de tres dispositivos: luces led en las mangas, que alertan visualmente al profesional; una alarma sonora en la espalda, que emite pitidos según el grado de peligro, y uno de vibración que va colocado en los lumbares. Todos se activan en cuanto llega una ola peligrosa para que el profesional pueda esquivarla a tiempo. Y si a pesar de todos esos estímulos, no consigue escaparle y es arrastrado hacia el mar, el dispositivo envía un aviso a los servicios de emergencia de que hay un caso de hombre al agua. «Un segundo más o un segundo menos es la diferencia entre llegar a casa con tus compañeros, tus amigos, tu familia, o que tu familia llore por ti», relata en la película promocional Saúl Pérez, otro de los dummies de Percebeiro Shield. 

Ahora bien, Mariño sostiene que todavía falta para que los percebeiros adquieran ese sexto sentido. «Es una muy buena idea, pero para el futuro; por ahora es inviable». Hay mucho por pulir. De momento, «los percebeiros tenemos nuestra propia forma de trabajar, nos fiamos de nosotros mismos», dice Mariño. El Percebeiro Shield «no deja de ser una máquina, que lleva una batería... Y aún falta para que nos fiemos de una máquina. Ahora nos avisamos entre nosotros». 

Escaso alcance

Una de las pegas que ponen los percebeiros al sistema es que el profesional no puede separarse más de 80 metros del sistema que desde tierra analiza las olas. Fuera de ese radio de alcance, no funciona y los percebeiros se mueven bastante más que esa distancia. En cuanto a lo mejor, Mariño cita esa alerta que lanza a emergencias en el caso de que un profesional se vea en apuros.

Con todo, «es una idea estupenda y un trabajo muy bueno». Así que, «si dentro de unos años, los japoneses desarrollan esa tecnología en una pulsera que avise de las olas», los percebeiros quizá lleguen a fiarse de la máquina.

De momento, el traje de Nissan es un prototipo no comercializable que está en su versión 1.0. La compañía espera que este proyecto de I+D+i sirva para que otras empresas de tecnología puedan continuar su desarrollo hacia su potencial comercialización. Así, «con la voluntad de contribuir a futuras investigaciones, Percebeiro Shield ha sido cedido al CSIC».

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