Los pósitos tratarán de revertir la política de descartes, aunque sea en solitario

Piden limitación de días para los pescadores deportivos y controles en restaurantes

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redacción / la voz

A las cofradías de pescadores de España les llama poderosamente la atención el silencio que, a su juicio, mantienen las flotas de altura y gran altura al respecto de la política de descartes, que se implantará en toda su extensión dentro de apenas dos años. Son las más afectadas y, sin embargo, la bajura no ve que se hayan posicionado claramente en contra de una obligación de desembarco que impondrá la descarga de todo lo que se pesque, incluidos los inmaduros. Que estos pezqueñines no se puedan destinar al consumo humano significa que serán materia prima para la industria de pescado y, por tanto, alimento barato para la acuicultura, cuyo producto se venderá después en el mercado al lado del suyo.

La bajura lo tiene claro. Ese veto a los descartes al que Europa se ha lanzado a la cabeza sin atender todas las aristas que tiene esa implantación -como por ejemplo la alteración en la cadena trófica-, va a suponer un incremento de trabajo a bordo sin ninguna compensación y un coste adicional en tierra, aparte de las dificultades de llevar la teoría a la práctica.

De ahí que están dispuestos a plantar batalla para tratar de tumbar esa obligación de desembarque. Aunque lo tengan que hacer en solitario: «La Federación Nacional de Cofradías continuará realizando las acciones oportunas a las que haya lugar para revertir la nefasta política de descartes impuesta por la Unión Europea». En la ponencia se apuntaron algunas propuestas, que va desde la creación de una página web para centralizar estrategias o remitir quejas a las instituciones comunitarias, sin descartar protestas y manifestaciones.

Pesca deportiva

Otra de las preocupaciones de la flota artesanal que quedó reflejada en las conclusiones de la décima asamblea, en la que tomó las riendas el lucense Basilio Otero, es el furtivismo, en especial el que llega por parte de los pescadores deportivos. Las cofradías abogan por cuantificar el esfuerzo pesquero de los recreativos y apuntan la necesidad de establecer controles de capturas, ya que siempre son los profesionales, aseguran, los que deben sufrir los recortes de capturas. Así, los pósitos instan a las Administraciones a fijar límites de días de actividad a la pesca deportiva, al tiempo que deben establecerse controles sobre la procedencia de los productos pesqueros en la hostelería, para evitar así la competencia desleal de los pescadores furtivos. Las cofradías cerraron su cónclave dispuestas a renacer como federación. No volver a ser nunca «convidadas de piedra», reivindicar su papel como entidad colaboradora de la Administración, y no permitir de nuevo que otros se apropien de su trabajo. También sacarán lustre a su lado más carismático: el componente social que las hace diferentes de otras asociaciones. Por eso quieren «¡ya!» su plaza fija de representación en el consejo rector del Instituto Español de Oceanografía (IEO), del que nunca debieron quedar fuera; consolidar la asociación de lonjas para evitar que las grandes superficies que compran en las rulas no impongan sus condiciones al productor, y poner en valor el trabajo de la mujer, planteando incluso la modificación de los estatutos para incluir una vicepresidencia de igualdad, entre otras.

Coeficientes reductores

Y como la crisis económica parece que se ha dado por superada, las cofradías creen oportuno volver a la carga con la necesidad de unificar los coeficientes reductores de la edad de jubilación y negociar el reconocimiento como enfermedades profesionales de lo que ahora son dolencias no reconocidas. Sin olvidarse del botiquín, luchar por uno más pequeño y adecuado a las características de esta flota, a la que Bruselas obliga a llevar uno que hasta incluye material quirúrgico.

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