La fuerza de un colectivo esencial

Cada día de huelga costaría 50 millones de euros al sistema portuario español, según la patronal

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redacción / la voz

Con decir que tienen en sus manos 50 millones al día -lo que calcula la Plataforma de Inversores en Puertos Españoles (PIPE) que cuesta una jornada de huelga en los puertos-, pocos datos se necesitan más para dar idea de la fuerza que atesora el colectivo de estibadores. Y más cuando, a diferencia de lo ocurrido con los controladores, que podrían ser sustituidos por militares del Ejército del Aire, «nadie se imagina a un guardia civil subido a una grúa portuaria», explican expertos del sector. Pero esa fuerza no es exclusiva de España. En toda Europa son un colectivo con enorme poder.

Alemania

La propuesta de una bolsa única para reducir los costes de la estiba. La locomotora europea posee cinco puertos importantes, así como otros más pequeños distribuidos por la costa y los ríos del país. Independientemente de si pertenecen a ciudades-Estado (como es el caso de Hamburgo), a municipios (por ejemplo el de Kiel), o a sociedades limitadas, la estiba es gestionada por unas 300 empresas privadas. La mano de obra se rige por una ley federal que data de 1950, además de por los acuerdos locales y las bolsas de trabajo que han establecido las asociaciones de empresas marítimas y los sindicatos en cada puerto. Están financiadas con parte del sueldo de los empleados en plantilla, y son las encargadas de contratar al personal temporal necesario, siempre con el visto bueno de la Agencia Federal de Empleo. Podría decirse que desempeña una labor mediadora y gestora sin ánimo de lucro.

Aunque a primera vista el régimen portuario alemán cuenta con una gran aceptación, no está exento de polémica. Las empresas de varios grandes puertos debaten la necesidad de modernizar el sistema federal de bolsas de empleo y crear una sola entidad para todo el país, con la idea de reducir los costes relacionados con la carga y descarga -que en Alemania alcanzan entre el 37 y el 40 %-, y evitar al mismo tiempo los problemas de competencia derivados de las diferentes condiciones laborales que existen en los distintos puertos. Y es que el sueldo mensual de un estibador alemán, una de las profesiones industriales mejor pagadas, llega a oscilar entre los 2.100 euros de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, y los 3.600 de Baden-Württemberg.

Francia

Un colectivo en retroceso. En Francia se produjo un conflicto similar al español en el 2006, cuando la Comisión Europea propuso una directiva para liberalizar los servicios portuarios. Las principales terminales del país, como Marsella y Le Havre, fueron bloqueadas por los estibadores en una huelga general. El texto finalmente no fue aprobado. Hoy, las empresas privadas de manutención portuaria alquilan a los puertos máquinas y personal de estiba, que se encuentra en declive desde los años ochenta (han pasado de ser más de 13.000 en 1992 a menos de 3.000 hoy). Durante las huelgas del 2006, la unión de empresarios a cargo del puerto de Marsella lanzó una contra-campaña asegurando que los estibadores cobraban más de 4.500 euros por 12 horas de trabajo a la semana. Sin embargo, los sindicatos hicieron públicos sus salarios, de entre 1.750 y 3.000 euros al mes por 35 horas semanales. Actualmente, el sueldo mínimo de un estibador es el mismo que el mínimo interprofesional en Francia; es decir, 1.480 euros brutos al mes.

Portugal

Sucesivas huelgas. Los estibadores lusos han convocado cuatro huelgas desde el 2011 para blindar sus condiciones de trabajo. Fue entonces cuando el Gobierno de Passos Coelho (centroderecha) anunció recortes en sus salarios y la revisión de sus condiciones laborales, como consecuencia de las imposiciones de la troika, tras el rescate. Pero ni Passos Coelho ni el actual primer ministro, el socialista Antonio Costa, lograron cambiar el estatus de los estibadores lusos, con sueldos de 4.000 euros brutos, cuando el salario medio es de 800 y el mínimo interprofesional, de 557.

La última huelga fue en abril y mayo del año pasado. Los estibadores de los puertos del sur de Portugal (Lisboa, Setúbal y Sines) pararon durante casi dos meses para impedir que se activasen las nuevas listas de sustitución, sin tener en cuenta la ya existente -donde figuraban familiares de los estibadores en activo- y que los sueldos se fijasen en 650 euros brutos. Tras maratonianas conversaciones entre patronal, sindicatos y el ministerio del Mar, de Ana Paula Vitorino, se llegó a la paz social en mayo y a un acuerdo para mantener los puestos de trabajo y los sueldos de los estibadores de más antigüedad. También se reincorporaron a las nuevas bolsas a los estibadores que habían trabajado desde enero del 2015 y el salario medio se fijó en 850 euros brutos.

Reino Unido

Privatización total. En el Reino Unido, los puertos funcionan como negocios privados. Hay tres categorías según la propiedad: totalmente privado -que acaparan el 70 % de los tráficos-, en consorcio -como el de Dover, que no distribuyen dividendos, sino que reinvierten en el negocio- y los puertos municipales. Todos compiten entre sí, con poco o ningún subsidio público. Son libres de fijar tarifas sobre una base comercial. Los puertos pueden contratar directamente a los estibadores o recurrir a empresas que ofrecen ese servicio. O emplear ambas fórmulas. Las condiciones contractuales de los empleados son en cualquier caso decididas por las empresas de acuerdo con las leyes laborales británicas y puede haber, aunque no es frecuente, acuerdos de contratación entre las compañías. En su día hubo una especie de registro de estibadores. Era el denominado NDLS (Régimen Nacional para los Empleados Portuarios), que en su época se anunció como «el experimento social y laboral más grande del mundo», pero que acabó abolido. Y mucha conflictividad, pues los trabajadores recibieron garantías de empleo de por vida cuando la mecanización posterior sobredimensionó las plantillas. Thatcher abolió el plan. Famoso es el caso del futbolista del Liverpool Robbie Fowler, sancionado por la UEFA después de celebrar un gol levantando la camiseta para exhibir otra de apoyo a los estibadores en un conflicto que duró desde 1995 a 1998: «500 estibadores de Liverpool despedidos desde septiembre de 1995». En la actualidad, algunos puertos ofrecen un servicio integrado que incluye el manejo de la carga, y otros en los que la autoridad portuaria proporciona la infraestructura, pero de la estiba se encargan empresas independientes.

Información elaborada por Alexandra F. Coengo (Francia), Patricia Baelo (Alemania), Begoña Íñiguez (Portugal), Rita Álvarez Tudela (Reino Unido) y E. Abuín.

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