Con la amenaza del «estrangulamiento»

El problema de las «choke species», el «brexit» y la revisión del plan del Cantábrico, en la agenda de prioridades de la pesca


redacción / la voz

No hay un año tranquilo para la pesca. Y este que acaba de arrancar no se presenta tampoco demasiado en calma. La mayor holgura que permite disponer de más toneladas de cuota en las principales especies de interés comercial para la flota española -con las dolosas excepciones del gallo de Gran Sol, el jurel y la cigala- supone un alivio para afrontar el tren de olas que se avecina en un 2017 lleno de retos y desafíos, pero que también llega cargado de oportunidades.

El «brexit»

¿Oportunidad o amenaza? Es posible que Theresa May opte por mantener la incertidumbre y dilatar la activación del artículo 50 que marcará al Reino Unido la puerta de salida de la Unión Europea. Pero la pesca británica ya está tomando posiciones, segura como está de que va a salir beneficiada de dejar de lado la política común pesquera (PCP), y conviene que la española haga lo propio. Galicia ya dispone de un informe que resume todas las amenazas y oportunidades del brexit, sustanciadas estas en la brecha que, tras 30 años, puede abrirse en una estabilidad relativa -el criterio de reparto de cuotas pactado antes de la entrada de España en la UE- que parecía inquebrantable y que tanto ha perjudicado a la flota gallega.

El Gobierno central, por su parte, ha creado un grupo de trabajo al frente del que está la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, a la que el sector pide que coloque la cuestión pesquera «muy arriba en la agenda», señala Javier Garat, secretario general de Cepesca. Esa especial relevancia requiere dotarse de datos y argumentos. Los que Madrid debe empezar a recopilar de las cajas azules y del diario electrónico de los barcos para determinar las capturas que realiza la flota española y en qué zonas las hace para cuantificar el impacto que puede tener el brexit en lo que respecta al acceso de los buques a las aguas británicas -y viceversa- y el de los productos del Reino Unido al mercado europeo. Esta será, sin duda, una de las grandes bazas en la negociación, no en vano el 80 % de los productos pesqueros que exporta Gran Bretaña terminan en la UE y, sobre todo, en España. Entre las amenazas están las consecuencias que el brexit puede tener en la flota que opera en las islas Malvinas y la relación con Gibraltar.

Descartes

La amenaza de acabar «estrangulados». La prohibición de los descartes avanza inexorablemente. La Comisión está siguiendo a rajatabla su calendario y este año, en las aguas suroccidentales, se amplía la obligación de desembarque que ya afectaba a la merluza y la cigala, además de sumarse la que atañe al rape capturado con rasco. Y si hasta ahora, la flota se ha ido librando gracias a los mínimis y a la flexibilidad entre especies permitida, augura que en los próximos años, cuando se incorporen nuevas especies y caladeros, no van a ser suficientes para rehuir esa soga que ve en el horizonte del 2019, cuando el veto a los descartes será total. Si no se propicia mayor flexibilidad y se mantienen los TAC (totales admisibles de capturas) y cuotas, las denominadas choke species harán su trabajo: estrangular a la flota que tendrá que dejar de pescar en cuanto agote ese porcentaje mínimo que tiene permitido descartar y descuente de las especies para las que sí tiene cuota las toneladas que captura de aquellas de la que no dispone de un solo kilo. Para la flota española, el rape es una de esas especies de estrangulamiento, pues tiene muy poco cupo. Como lo es también el bacalao, para el que no tienen ninguna posibilidad de captura.

Reglamento de control

Corregir varios desaguisados. Sin salir todavía del ámbito comunitario, la revisión del reglamento de control constituye toda una oportunidad, a juicio del sector pesquero gallego. Una ocasión para corregir cuestiones como el carné por puntos; la obligación de dar el preaviso de llegada a puerto con demasiada antelación; tener que pesar las capturas en el puerto donde se desembarcan, a pesar de que algunos no tengan ni báscula para hacerlo... Y desde Galicia, el grupo de trabajo que en el seno del Consello Galego de Pesca se encargó de revisar el documento intentará que esa proactividad de la que hizo gala el año pasado dé sus frutos y la Comisión enmiende ese reglamento de control en el sentido que pretende la flota gallega. «Para nós é importantísimo que se redacte nos termos que pide o consello», explica Torcuato Teixeira, secretario xeral de Pescagalicia.

Dimensión exterior

Más acuerdos pesqueros. La necesidad de ampliar los caladeros para la flota que trabaja en el marco de pactos pesqueros con terceros países es otra de las tareas que trae el 2017. A la vuelta de la esquina está la renovación del acuerdo de asociación pesquera con Mauricio, importante para la flota atunera. Y a finales de año expira el que la UE ha firmado con Guinea Bisáu, un protocolo que ha permitido recolocarse a un puñado de los buques cefalopoderos gallegos tras su expulsión del caladero de Mauritania, allá por el año 2012.

Arrastre

La prohibición de operar por debajo de los 800 metros. La actividad de la flota arrastrera en aguas comunitarias se verá afectada por la entrada en vigor del reglamento de especies de aguas profundas, que incorpora por primera vez un límite más allá del cual no podrá trabajar este segmento de flota. Y es que esas disposiciones incluyen la prohibición de capturar especies por debajo de los 800 metros. Aunque en la práctica ese veto apenas tiene incidencia no afecta a la flota española, el sector tendrá que estar vigilante para evitar que esa profundidad no se altere, «ni un metro más, ni un metro menos», señala Garat, pues el principal temor de la flota tras introducir ese límite es a las vueltas de tuerca que puedan seguirle. El reglamento también modifica la actividad en el sentido de que exige observadores a bordo y requiere más campañas científicas, a lo que la flota tendrá que adaptarse.

Cigala del día

Revertir ese TAC cero. En el caladero del Cantábrico, la tarea más urgente -a la que ya se han puesto los arrastreros de litoral- es la de tratar de revertir ese TAC cero con el que el Gobierno español regresó de Bruselas en diciembre pasado. ¿Imposible? No, en opinión de los profesionales ni, por lo que estos dicen, de los científicos, al menos de los del IEO adscritos al Oceanográfico de A Coruña. Claro que primero hay que dotarse de argumentos y, sobre todo, de pruebas que demuestren que no es que el stock de cigala de Galicia haya empeorado y por eso no se consuma todo el cupo, sino de que hay barcos que disponen de cuota en la VIIIc -de Fisterra al golfo de Vizcaya- y que no la pescan simplemente porque no trabajan en esa zona, sino en Cantabria o el País Vasco. Ocurre que los desembarcos de cigala es el único parámetro que manejan los científicos para medir la salud de la población, puesto que no se han hecho campañas de evaluación específicas. Así que en A Coruña están tratando de acreditar que los barcos que sí se dedican a esa especie en la zona norte de Galicia están teniendo rendimientos óptimos y que ese TAC cero es inadmisible y, sobre todo, muy perjudicial para la flota gallega.

Plan del cantábrico

Revisión en profundidad de una orden anulada y recurrida. El plan de gestión del Cantábrico ha sido anulado por la Audiencia Nacional, recurrido, y denunciado de nuevo cuando Agricultura se curó en salud y lo volvió a aprobar para dar validez a los intercambios de cuota que motivaron, precisamente, la denuncia original y su consiguiente anulación. En el litoral reclaman una revisión en profundidad del reparto de cuotas para evitar, precisamente, que se reediten casos como el de la cigala, que queda sin pescar, o que se otorgue a las bakas del día cupo de lirio que no usan y sí necesitan las parejas. La patronal, por su parte, coincide en la necesidad de revisar el plan del Cantábrico para evitar la infrautilización de cuotas, pero subraya que debe dejar en pie el sistema de reparto de cuotas por buque.

División ficticia

Unidad diferenciada para la xarda y el jurel. La flota de litoral gallega seguirá peleando por eliminar esa división absurda de zonas de pesca que parte a Galicia por la mitad, de forma que de Fisterra para el sur se pesca en la IXa y de Fisterra hacia el norte y el este se opera en la VIIIc. Al mismo tiempo, seguirán trabajando para conseguir una unidad de tratamiento diferenciada para la xarda y el jurel de aguas ibéricas, sin tener que estar pendiente del reparto que hagan los países del norte, que apenas dejan migajas para las aguas suroccidentales.

Fin de los desguaces

Salida honrosa. El 2017 marcará el fin de los incentivos comunitarios para desguazar barcos. No es la salida más deseada, pero al menos una puerta «digna» para quienes no vean otra salida.

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