El tajo a la cuota de gallo de Gran Sol se ensaña con la flota de Vigo y Marín

La lonja del Berbés subasta el 86 % del rapante que se comercializa en Galicia

.El puerto de Vigo ha hecho del gallo de Gran Sol una especie enseña
El puerto de Vigo ha hecho del gallo de Gran Sol una especie enseña

redacción / la voz

La euforia de haber sorteado un recorte del 43 % para la merluza ibérica, volver de Bruselas con un 54 % de rape más, un extraordinario cupo de bacaladilla, más raya, más xarda, más anchoa... se va rebajando. Y se hace más patente el malestar de los segmentos de flota que han salido damnificados. Porque si en el cómputo global, España y Galicia han cosechado éxitos importantes en un foro, el Consejo de Ministros de Pesca, del que lo habitual es que salgan con sus cuotas trasquiladas de más, en los escasos recortes que ha habido se esconden verdaderos dramas económicos.

El cierre de la pesquería de la cigala en el Cantábrico, con ese total admisible de capturas (TAC) cero que sí prosperó para el crustáceo de Galicia y no para especies como el bacalao o el lenguado del mar de Irlanda o el merlán del oeste de Escocia, es uno de esos quebrantos ninguneado por la euforia inicial de los resultados.

Como también lo es el recorte del 23 % para el jurel de la zona VIIIc -de Fisterra al País Vasco-, que el cerco gallego asegura que no podrá compensar con la subida de esa misma especie al sur de Fisterra, ni con el incremento conseguido para la xarda. Y mucho menos con el aumento del boquerón del golfo de Cádiz, del que Galicia apenas recibe un 1,14 % para capturar desde el sur de Fisterra hasta el Miño.

Disimulado entre los vítores también quedó un varapalo para la flota de Gran Sol. No afecta, ni mucho menos, a las embarcaciones que se dirigen a la merluza, con un TAC en cifras históricas tras subir un 10 %. Y tampoco a la que busca rape, que se mantendrá en los números del año pasado. Pero sí tienen ante sí un negro panorama los que han hecho del gallo su principal sustento.

Impacto en el sur de Galicia

El drama que supone perder un cuarto de la cuota que había tiene una zona cero: el puerto de Vigo. Y no solo la flota de este puerto, sino también la del vecino Marín, que en su mayor parte descarga sus capturas en la lonja olívica. El rapante es la segunda especie en importancia por volumen de ingresos en la rula del Berbés, después del rape. Es más, en esa plaza se puso a la venta el año pasado el 86 % de todo el rapante que se comercializó en fresco en Galicia. Así, en el 2015 se subastaron en la rula 6.400 toneladas de la especie, que reportaron ingresos por valor de 26,5 millones de euros.

Y no solo eso. Se trata de una especie que Vigo se empeña en hacer de ella su enseña. De ahí la regla de extensión que en varios ejercicios promovió para que no pudiesen descargarse en los puertos gallegos rapantes de menos de 25 centímetros. Y la creación de una marca especial para el gallo de Gran Sol: el Gallo Supreme, distintivo que se otorga a los ejemplares de más de 35 centímetros, con un peso superior a los 800 gramos y capturado en los últimos días de marea.

Flota de litoral

Si las flotas de Gran Sol que capturan gallo ven comprometida su viabilidad y afrontan serias dificultades para salir adelante, no lo tienen tampoco demasiado claro las bakas del día. Aunque de menor impacto, también se ha recortado el cupo de gallo en las aguas ibéricas, tanto en el Cantábrico como en el caladero al sur de Fisterra. ¿Consecuencia? Que el año que viene la flota de litoral no podrá poner tanta meiga del día en el mercado como este año. Habrá un 15 % menos, a no ser que los intercambios de cuota lo remedien.

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