La pesca propone promocionarse con unos céntimos de cada kilo que venda

El sector emplaza a los Gobiernos a invertir en defender la imagen del sector


viveiro / la voz

La presión social está detrás de uno de los últimos quebraderos de cabeza del sector pesquero: la prohibición de los descartes. Al tiempo que oenegés «catastrofistas machacan», otra sugiere vedar la pesca en el 30 % de los mares del planeta y convertirlos en reservas. Mientras eso sucede, el consumo de productos del mar se retrae en España y «ningún Gobierno ni el sector invierten en defender la imagen de la pesca». Con esas reflexiones, en el foro pesquero de Celeiro se lanzó ayer la propuesta de dedicar «unos céntimos» de cada kilo que se venda a la promoción del pescado, así como a difundir «las mejoras y logros» del sector, cada vez más consciente de la creciente influencia de la opinión pública. Javier Garat, secretario general de Cepesca, cree un «reto» que los armadores y el resto de eslabones de la cadena de comercialización «se conciencien e involucren» en el fomento del consumo de los productos del mar. Recordó que llegó a hacerse con el pez espada, pero todo acabó cuando cesaron las subvenciones. Reiteró la demanda de que el España consigne «presupuesto y medios» para retomar la labor que hacía el desaparecido FROM.

Defensa del sector

Ante las repetidas «ofensivas de los conservacionistas», Garat cree que ha llegado el momento de que los Gobiernos «dediquen presupuesto a comunicar la realidad» de quienes, para vivir de la pesca, han hecho «grandes esfuerzos» que se reflejan, por ejemplo, en la recuperación de los recursos.

Como la pesca también depende de su imagen y de la información de los stocks, en Celeiro se sugirió que el sector tendría que involucrarse económicamente.

Dirigentes de entes públicos y de asociaciones de toda España abarrotaron la cofradía en la primera jornada del simposio pesquero de Celeiro. Arrancó con un análisis del mercado de los productos marinos, en el que María Luisa Álvarez, directora adjunta de Fedepesca, abogó por mejorar la promoción, adaptando la oferta a las tendencias de consumo.

Descartes y cuotas son «una pesadilla», y en la flota de bajura hay embarcaciones «con la soga al cuello»

«Me toca hablar de la pesadilla». Así empezó su conferencia en Celeiro Ramón de la Figuera Morales, subdirector español del Caladero Nacional. Se refería a la prohibición de los descartes. Ante ese «reto mayúsculo», España, Galicia y el sector hacen piña para convencer a la Comisión Europea de que solo será viable y no obligará a parar a los pesqueros «simplificando los topes admisibles de capturas y las cuotas para la especie principal, y gestionar el resto con medidas más flexibles». De la Figuera reconoce que ese «sendero es complicado, pero intentaremos llegar a buen puerto con una solución asumible para todos». Declinó concretar, aunque de su intervención hay quien deduce que la Comisión corregirá al alza las cuotas y adaptará la prohibición de los descartes.

De la flota artesanal se habló en varias de las ocho ponencias de ayer, en el simposio pesquero de Celeiro. Calificando a la bajura de «indispensable», Javier Garat invitó a una reflexión para «ver cuál es el mejor camino para conseguir una gestión más racional». Entre otras razones, porque con el incremento de las inspecciones y las cuotas, «los números no salen y no todos los barcos tienen posibilidades de vivir, y ahora hay muchos con la soga al cuello».

Gestión racional de la bajura

Como Garat apuntó la conveniencia de que la bajura afronte un «proceso de adaptación» parecido al de la flota de Gran Sol, desde el público, José Loira, le preguntó «cómo quedaría la foto final» en la artesanal. «No digo que se trate de eliminar barcos ni de destruir empleo, pero una gestión racional de la bajura es fundamental para todos».

En la sesión de la tarde, Alexandre Alonso, del Instituto de Investigaciones Marinas, avanzó que han firmado un convenio con la Consellería do Mar para, de aquí al 2020, hacer «una evaluación robusta «del estado de 20 de las especies que captura la bajura gallega.

«Evitar fraudes» con más control de la cadena de comercialización

La imagen de la pesca se resiente cada vez que trascienden estudios sobre engaños en el etiquetado de los productos del mar. A los pescadores les preocupa hasta el punto de que en el foro de ayer Javier Garat calificó como un «objetivo importante mejorar el control en toda la cadena comercial». Se trata de «evitar fraudes en otros eslabones» del camino que lleva el pescado de la lonja al mostrador.

Y en ese aspecto la trazabilidad es clave, de ahí que a quienes viven del mar les parezca importante un seguimiento «más exhaustivo» del recorrido del pescado, con unos requisitos semejantes a los que se aplican a la flota. «Cada vez que nos quejamos del etiquetado, en el ministerio nos dicen que es un problema de competencias», explicó Javier Garat. María Luisa Álvarez convino en las competencias del control «hacen difícil y complejo» controlar la trazabilidad.

¿Funcionan las ecoetiquetas?

En también compareció ayer Bruno Correard, de Artysanal, un sello de calidad que acredita a la pesca artesanal. En su opinión, las ecoetiquetas «no son efectivas y no mejoran los precios» porque se han convertido «en un monopolio donde esa herramienta comercial es una obligación por el bussines to bussines».

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