Tirón de orejas de Bruselas a Santo Tomé por abordar al «Alemar»

El país africano retuvo dos semanas al palangrero por presunta pesca ilegal, que luego descartó

Patrice Trovoada, primer ministro.
Patrice Trovoada, primer ministro.

redacción / la voz

La comisión de seguimiento del acuerdo de pesca que mantienen la Unión Europea y el país africano Santo Tomé y Príncipe se reúne entre hoy y el jueves para analizar cómo discurre un protocolo para la captura de túnidos firmado por primera vez en el 2007 y prorrogado en varias ocasiones, de tal modo que está en vigor hasta el 2018. A las reuniones acudirá un representante de la Secretaría General de Pesca, que tiene previsto cantarles las cuarenta a sus homólogos de Santo Tomé. España se la tiene guardada a la república del golfo de Guinea desde agosto, cuando el presunto socio pesquero de Bruselas -y, por tanto, de la flota española- abordó con muy malos modos al palangrero gallego Alemar Primero. Y no solo eso, también acusó al barco, con base en A Guarda, de pesca ilegal y lo retuvo por ello durante dos semanas en el puerto local de Neves. Finalmente, el pesquero fue liberado sin cargo alguno, pues Santo Tomé tuvo que admitir que no había cometido ninguna infracción del acuerdo de pesca. Esos acontecimientos desencadenaron las protestas primero del armador, luego de la asociación de palangreros guardeses (Orpagu), después del Ministerio de Agricultura y hasta de Bruselas.

Juana Parada, gerente de Orpagu, avanzó ayer que la comisión de seguimiento abordará entre hoy y el jueves el incidente y que el representante español hará llegar sus quejas por el apresamiento. Además, el sector espera que las reuniones sirvan para devolver la seguridad jurídica a la flota comunitaria que faena en el caladero africano. A raíz del apresamiento, Orpagu dio instrucciones a sus barcos de que abandonaran el país ante la incertidumbre de si volvían a producirse apresamientos. 

Con militares armados

El Alemar Primero fue apresado el sábado 6 de agosto. Era el primer día de faena en busca de pez espada para una tripulación, compuesta por una decena de marineros, entre ellos, dos gallegos (el capitán y el jefe de máquinas). De pronto vieron cómo se les acercaba un barco de color gris, sin identificación alguna, con las fauces de un tiburón pintadas en su proa. Lo primero que pensaron fue que eran piratas (el golfo de Guinea es un punto caliente de estos delincuentes del mar), pero no lo eran. A bordo del Alemar subieron autoridades pesqueras de Santo Tomé acompañadas de militares (armados) del vecino Gabón y activistas de la organización ecologista Sea Shepherd, que colaboraron en una campaña de lucha contra la pesca de tiburones. En las bodegas del barco hallaron tintorera azul (familiar del escualo), lo que desencadenó el conflicto. Santo Tomé sostuvo durante dos semanas que esa especie no estaba incluida en el acuerdo pesquero con Bruselas, pero finalmente se aclaró que sí lo era. El barco zarpó libre de cargos el viernes 20 de agosto.

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