España advierte a la UE de que no aceptará recortes bruscos de cuotas

Tejerina da por perdido un año más el TAC de bacalao ártico que le adeuda Noruega


bruselas / corresponsal

Europa avista ya la temporada de borrascas. El frío llama a las puertas del otoño mientras a la lumbre de las instituciones europeas se van calentando las negociaciones para el reparto de cuotas pesqueras. Ayer fue el turno de los países bálticos, los primeros en saltar al ruedo. Los ocho socios del Baltfish acudieron al Consejo de Ministros en Luxemburgo con la misión de parar los pies a la Comisión Europea. El equipo del comisario de Pesca, Karmenu Vella, propuso un recorte salvaje del bacalao del oeste (80 %) y del este (53 %) en vista del mal estado en el que se encuentra el stock. «Será una negociación muy larga y compleja», admitía antes de la reunión una fuente diplomática española.

Los países del Atlántico asistieron al intercambio de hostilidades desde la barrera, expectantes porque su turno llegará en diciembre. España se mantuvo alerta ante cualquier indicio de trato de favor. «Aprovechamos la ocasión para ir fijando nuestra posición (...). Lo que aquí suceda puede sentar un precedente en las negociaciones de diciembre, por eso exigimos uniformidad de criterios en las negociaciones del Consejo», aseguró la ministra de Agricultura, Isabel García Tejerina, quien no desaprovechó la ocasión de mandar un aviso a navegantes, a sus 27 socios de la UE. España no aceptará recortes tan salvajes como los del bacalao del Báltico para los TAC del Atlántico: «Somos radicalmente contrarios a reducciones bruscas de cualquier especie. Estamos comprometidos con alcanzar el rendimiento máximo sostenible (RMS) para el 2020, pero el esfuerzo debe ser compatible con los aspectos socioeconómicos. No podemos perjudicar a comunidades pesqueras y pescadores», exclamó.

De acuerdo a los informes científicos que se han publicado hasta el momento, no parece que los cupos de merluza del norte y el jurel del Cantábrico vayan a sufrir tijeretazos. Su buen estado hace prever alguna subida. No es el caso de la merluza ibérica. Bruselas dará a conocer sus intenciones en noviembre y la flota se teme lo peor.  

Adiós al «bacalao de cohesión» 

La contienda que Tejerina ya da por perdida sin haber plantado batalla es la del reparto de cuota de bacalao ártico. A diferencia del año pasado, cuando el Gobierno español amagó con plantar cara en las negociaciones bilaterales con Noruega, este año Madrid se resigna y asume que Oslo no cumplirá con su obligación de reservar un 1,24 % de su stock a los países de cohesión (España, Portugal, Irlanda y Grecia): «Volveremos a solicitar la cuota que nos corresponde sabiendo que Noruega no tiene disponibilidad real para materializarla. Eso no significa que no vayamos a demandar año tras año que se haga valer nuestro derecho», aseguró la ministra.

Oslo esquiva de forma reiterada  las obligaciones que adquirió en 1992 en las Cartas de Oporto. El acuerdo con la UE permitía al país nórdico exportar sus productos pesqueros al mercado común de la Unión sin apenas aranceles a cambio de ese porcentaje exiguo de bacalao ártico.   

Salvar al pez espada

Si en algo estuvieron ayer de acuerdo Tejerina y Vella es en la necesidad de lanzar un plan de recuperación urgente para el pez espada en el Mediterráneo. Sus poblaciones están sobreexplotadas. La supervivencia de su pesquería y miles de empleos peligran. El comisario pidió el respaldo de los 28 para introducir y reducir el TAC de forma gradual.

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