Rabat apela a la pesca española para que explique a la UE el peso del pacto

Advierte de las consecuencias que tendría que la Justicia rompiese «una historia común»


Tánger / Enviada especial

Se suponía que el encuentro hispano-marroquí de profesionales de la pesca que ayer se celebró en Tánger iba a servir para evaluar dos años de acuerdo pesquero. De foro para exponer esos pequeños atrancos que dificultan la operatividad y coordinarse para adoptar medidas para frenar el declive de algunos stocks pesqueros, como el pez espada del Mediterráneo.

Y son cuestiones que se abordaron en esa comisión mixta integrada por el sector de ambos países, sí, pero quedaron solapadas por la reivindicación que la parte marroquí -tanto desde la Administración como desde las entidades pesqueras- hizo muy alto y más claro de lo acostumbrado sobre la legalidad de los acuerdos suscritos con la Unión Europea, tanto en materia agrícola como de pesca.

Rabat sigue incomodado por las decisiones del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de anular los pactos en sendos ámbitos económicos por incluir en los mismos tierras y aguas del Sáhara Occidental -sentencias ahora recurridas-, y ayer apeló a los empresarios pesqueros para que trasladen a Europa la importancia que tienen esos vínculos económicos y las consecuencias que tendría la ruptura de relaciones.

El propio ministro de Agricultura y Pesca marroquí, Aziz Akhannouch, se refirió a la «zona de turbulencias» en la que había entrado el pacto pesquero por las decisiones del Tribunal Europeo. Y lanzó una advertencia: «¡Ojo! Hemos recorrido un camino juntos, entre todos hemos avanzado, y no conviene ir en contra de una historia común». Una historia común que va más allá del pescado y los tomates (no en vano Marruecos es el primer cliente comercial de España y también su primer proveedor, recordó el ministro), sino que se adentra en terrenos geopolíticamente tan sensibles como la inmigración y otras amenazas más recientes y quizá más graves para el mundo occidental.

Respeto a la legalidad

Akhannouch insistió en la legalidad de los acuerdos suscritos y llamó a echar la vista atrás hacia el camino que se ha andado para conseguir un sector moderno, que genera un producto que responde a los estándares de calidad que exige la UE, que crea empleo y que aporta valor añadido a uno y otro lado del Estrecho.

En la línea del ministro se pronunció el presidente de los pescadores de Dakhla, que hizo ver que el acuerdo pesquero repercute beneficiosamente en el Sáhara occidental y criticó que la Justicia europea entrase a debatir la legalidad de un pacto, pues «castiga así a toda una región donde la pesca es la columna vertebral de todo el desarrollo económico: «La decisión penaliza a todos los saharauis, pues no permite a los jóvenes que busquen empleo, generar riqueza y exportar producto a los mercados europeos».

¿Qué hará al respecto la pesca española? Repetir lo que ya ha dicho: «Que la disputa sobre la soberanía de las aguas del Sáhara Occidental debe resolverse en el seno de Naciones Unidas, no en el marco de un acuerdo de pesca que solo contiene medidas técnicas», expuso Javier Garat, secretario general de Cepesca. Un pacto que, además, «mejora la sostenibilidad, la ratio coste-beneficio, garantiza los derechos humanos y respeta la legalidad internacional», añadió.

Los profesionales de la pesca aplauden, en sus conclusiones, el recurso de la sentencia interpuesta en el auto del Tribunal de Justicia Europeo.

La comisión mixta de profesionales del mar «es una historia de éxitos»

Hace cinco años, el rechazo del Parlamento Europeo a seguir manteniendo un acuerdo de pesca entre la UE y Marruecos sacudió tanto a los profesionales españoles como a los marroquíes, que decidieron aliarse entre ellos y sumar a los comercializadores para hacer ver la importancia de consolidar esos vínculos pesqueros. Constituyeron así lo que se dio en llamar comisión mixta de profesionales de la pesca, que llevó su bandera hasta Bruselas, que logró un nuevo acuerdo y que ha seguido generando riqueza a uno y otro lado del Estrecho. Ayer, cinco años después, ese órgano sectorial se reunió de nuevo en la ciudad que lo vio nacer: Tánger, la metrópoli más próxima a Europa fuera de Europa.

En ese examen de conciencia que ayer realizaron, el órgano sectorial concluyó que la suya «es una historia de éxitos». Una buena estrella que esperan que tengan los nuevos retos que se les presentan. Como la delicada situación de los stocks del Mediterráneo, en cuya recuperación se comprometieron a trabajar con los científicos y Gobiernos para «establecer las medidas de gestión adecuadas» a su recuperación.

Ahora bien, también han constatado la recuperación del atún rojo, con una biomasa en niveles históricos, por lo que tanto España como Marruecos solicitarán a sus Gobiernos y al ICCAT que incremente la cuota y libere al sector de las estrecheces.

Cerraron llamando a introducir modificaciones técnicas en un acuerdo que, están convencidos, es el mejor instrumento para la preservación de los intereses comunes entre las partes en el marco del respeto del derecho internacional.

El sector de uno y otro país ovacionan a Carmen Fraga

«Cuando los homenajes llegan cuando ya no puedes dar nada a cambio, porque yo estoy jubilada, los agradeces doblemente más porque residen en el cariño y en la amistad». Carmen Fraga fue ovacionada ayer en Tánger por armadores y profesionales de uno y otro país por la dedicación al sector y, sobre todo, como artífice del último acuerdo pesquero suscrito entre la Unión Europea y Marruecos, del que ahora se cumplen dos años. Y devolvió el agradecimiento hablando en árabe, una lengua en cuyo estudio se ha empleado tras finalizar su etapa como parlamentaria europea.

Fraga recordó que precisamente el informe sobre el pacto pesquero fue el último que hizo, el colofón de una carrera como eurodiputada que arrancó con la ponencia sobre las redes de enmalle a la deriva, y rememoró todas las dificultades que había tenido que sortear, de la mano de los profesionales, para sacar adelante un acuerdo pesquero cuya prórroga había sido rechazada por la cuestión de la jurisdicción de las aguas del Sáhara. Y precisamente por eso se incluyeron cláusulas para garantizar que la financiación del pacto (Europa paga 40 millones de euros por pescar en aguas marroquíes) contribuyese al desarrollo pesquero de esa zona. «Y eso, yo misma he comprobado en mis viajes que se está haciendo».

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