La flota reduce un día de pesca y rebaja a la mitad los cupos de anchoa

El sector trata de remontar los precios, por los suelos, y frenar el consumo de cuota

la voz

«Xa debería de haber sido así dende o principio». Andrés García, representante de Acerga (Asociación de Armadores de Cerco de Galicia), aplaudía ayer los acuerdos adoptados en el seno de la organización de productores del Cantábrico (Opescantábrico) para regular lo que queda de campaña de la anchoa, o al menos mientras el grueso de la flota no tope con ejemplares de mayor tamaño que los que están extrayendo ahora y que están tirando los precios por los suelos.

Ayer, los primeros barcos que subastaron, que descargaron en lonja bocarte de entre 42 y 45 granos (ejemplares) el kilo, tamaño más bien pequeño, consiguieron vender a tres euros. Los siguientes, ya no lograron ni el euro por kilo: 0,60, 0,70...

El pacto entre las organizaciones del Cantábrico pasa, por lo de pronto, por reducir un día el calendario laboral pesquero: cuatro jornadas, en lugar de cinco. Así que, al igual que el viernes pasado, el próximo no se trabajará. Ni el siguiente tampoco. Ni ninguno más hasta que mejore la composición de las capturas de los cerqueros, según acordaron internamente los representantes de Galicia, Asturias, Cantabria y el País Vasco.

Rebaja de topes

La otra medida de autorregulación afecta a los topes, que se rebajan a la mitad en el caso de los barcos más pequeños y un 40 % para el resto. Si hasta el jueves pasado todos, independientemente de su tamaño, podían descargar 10.000 kilos al día, a partir de ahora podrán dejar en lonja un total de cinco toneladas al día si se trata de una embarcación de menos de 120 GT (toneladas de arqueo) o que lleve menos de doce tripulantes a bordo. Si tienen enrolados más de ese número de marineros o superan aquel arqueo están autorizados a desembarcar 6.000 kilos por jornada de pesca.

Será así hasta que el bocarte no sea de mayor tamaño siempre que no aparezca más allá del 30 de junio, dado que en el segundo semestre -del 1 de julio al 30 de noviembre- serán otros los topes que rijan en el caladero del Cantábrico. En la recta final de la costera, los barcos grandes podrán capturar 4.000 kilos al día, mientras que los de menores dimensiones dispondrán de un cupo diario de 3.400 kilos. El límite de tamaño sigue estando en los 55 piezas por kilogramo.

La decisión de rebajar topes y jornadas de pesca se toma después de la avalancha de anchoa que llegó a colapsar la lonja de Ondárroa. Y aunque la flota gallega acepta las medidas adoptadas, no comprenden que no se les permita salir el viernes a pescar otras especies distintas a la anchoa. «Nós estamos desprazados, temos máis gastos e non entendemos por que non podemos faenar», explicó Eduardo Carreño, que reprochó a los armadores aceptar en el País Vasco acuerdos que nunca acatarían en Galicia. «Si lles mandaran alí amarrar, xa buscarían a fórmula para esquivar a prohibición», dijo.

En fin, todo sea para reducir el frenético ritmo del consumo de cuota, que ya supera el 50 %. Ahora bien, la ansiedad se ha reducido ahora que, según difundió el presidente cántabro, Miguel Ángel Revilla, Bruselas va a atender la petición de las cofradías y elevar a 33.000 toneladas la cuota de bocarte para este ejercicio, cuando se había fijado en las 25.000.

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