El cerco zarpa al Cantábrico animado por unas capturas récord de anchoa

Los precios, de hasta 6,5 euros el kilo, y el buen tiempo estimulan a hacer el viaje


redacción / la voz

Entre que aquí no había mucho pescado -hasta que hace unos días se dio con la xarda- y que, por encima, el tiempo complica las jornadas laborales, a los cerqueros gallegos que habitualmente participan en la costera de la anchoa no se les está haciendo tan cuesta arriba como otros años poner proa hacia el este del Cantábrico. Y si, además, llegan noticias del País Vasco y de Cantabria de que está habiendo capturas récord y que los precios están siendo buenos cuando la anchoa que se descarga es de buen tamaño, no es exagerar demasiado decir que están ansiosos por emprender la ruta.

Lo malo es que ese mal tiempo que aquí no deja pescar en condiciones, también pone atrancos a los barcos para poner proa al País Vasco y para estos es más complicado, por no decir inviable, el transporte de los buques por carretera en camión, como hacen algunos armadores de bajura para tomar parte en la costera del verdel (xarda o caballa).

La flota está pendiente de los partes meteorológicos para este fin de semana. Y es que la fecha prevista por el grueso del cerco que suele desplazarse al este del Cantábrico para empezar a capturar anchoa es precisamente ahora, unos el viernes, otros el sábado... Aunque en las últimas horas les ha entrado más pereza porque han dado con xarda y, como escasea, la están pagando bien. Así que la partida podría demorarse para el lunes, el martes... El grueso de la flota cerquera está en A Coruña. Incluso los que tienen abrigo en Vigo están operando por aguas ártabras y hacen base en el puerto rival por excelencia.

Cuando lleguen, allá coincidirán con otros 20 barcos de cerco gallegos que ya han debutado este año con las descargas de bocarte. Llegaron a esas latitudes del Cantábrico poco antes de Semana Santa, para entretenerse con el verdel en tanto no aparecía la anchoa.

Actualmente, esas embarcaciones están trabajando frente a las costas de Ondárroa, y se reparten para subastar entre la lonja de ese puerto y las de Guetaria o Pasajes.

«Sin queixa»

En cuanto a capturas, «non hai queixa», apuntan. La semana pasada solo toparon con anchoa pequeña, aunque siempre de más de 55 granos (ejemplares el kilo), un límite que las organizaciones de productores del Cantábrico se han impuesto para impedir que ocurra lo del año pasado: que en la primera parte de la costera se descargó pescado pequeño y, para cuando la cuota se agotó, llegó la grande.

Y, desde luego, compensa, puesto que el kilo de anchoa de las que entran algo más de 30 granos se paga a 2,50 o 3,50, mientras que las de mayor tamaño, las de 27 piezas en kilo, se está vendiendo en lonja a 6,50 euros. Y lo mejor, «houbo quen colleu 7.000, 8.000 e hasta 10.000 kilos, e a ese prezo son moitos cartos», explica Eduardo Carreño, armador de Portosín. Él, dice, no fue de los que más pescó. Pero es de los que dice que «non hai queixa».

Abundancia y buen precio no son las únicas notas positivas de la costera. El buen tiempo también es algo que está haciendo más llevadera una campaña en la que los pescadores enrolados en los cerqueros sacrifican mucho de lo personal, como estar lejos de casa y pasarse meses viajando en autobús los fines de semana para ver a la familia. Y, sobre todo, la tranquilidad de no tener encima tanta vigilancia. La hay, pero es que en aguas gallegas, «eso é un sinvivir».

Se acabó el «buen rollito» en el mar

todo es lo mismo, pero nada es igual. Algo ha cambiado en esta costera de la anchoa con respecto a las anteriores. No es el trabajo, las mismas rutinas que año tras año. Tampoco es el escenario, pues la flota gallega sigue estando en sus puertos de adopción, donde ya , Pasajes, Ondárroa, Guetaria... Si algo es distinto es el ambiente. El VHF ya no es tan locuaz. No hay tanto intercambio de pareceres por radio. No hay rastro del «buen rollito» que había antes en el mar, en esa emigración temporal en la que se buscaban los paisanos.

Las heridas del conflicto que el año pasado dividió al cerco aún no han cicatrizado. Todavía supuran. Y quién sabe se si cerrarán algún día. Cierto que el sector pesquero nunca se caracterizó por su unidad, pero tampoco se había visto atomización como la actual. «É moi triste, pero é o que hai», se lamenta Eduardo Carreño. «Unha pena. Pais que non se falan con fillos; irmáns que non se falan entre irmáns...», coincide José Blanco, presidente de la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia, la agrupación que llevó las riendas de la protesta del colectivo para tratar de encontrar un reparto más justo y no permitir esos desfases que dejaban a unos barcos con cero kilos y a otros con 300.000.

El conflicto, que tuvo a la asociación del cerco mayoritaria en Galicia tres meses acampada en San Caetano, ha dejado resquemores en puertos, cofradías e, incluso, familias, que «se falan en terra, pero non cando están no mar». Para los próximos a Acerga no hay duda que esto «é obra da consellería, os frutos do traballo de división que estivo a facer».

Blanco pone el caso de una embarcación a la que en Pasajes le negaron el hielo y el servicio de cajas en represalia por unas declaraciones que hizo su patrón. «E alguén llas tuvo que ir contar». ¿Qué hizo? «Ir a outro porto, claro».

Próxima cesión de xarda a la bajura

Los vascos se han adelantado. La cesión de 120 toneladas que el viernes confirmaron las federaciones de cofradías del País Vasco fructificó antes que la que preparaba Acerga, que planeaba hacer un esfuerzo para dar parte de su cuota de caballa, cien toneladas, a la flota de artes varias para que puedan capturar la especie de forma accidental, toda vez que la pesca dirigida ha consumido el cupo. Según José Blanco, presidente de Acerga, para esa cesión solo falta que lo ratifique la asamblea.

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