Asturias recela de una mejillonera «offshore» propuesta en A Mariña

El Principado estudia el impacto ambiental de una planta que declinaron en Viveiro


Viveiro / La Voz

Cuando el anteproyecto de la Lei de Acuicultura de Galicia soliviantó a las gentes del mar, al sector pesquero de Viveiro (A Mariña) le plantearon montar una mejillonera en el exterior de la ría. La decisión no compete a los pescadores, pero sus dirigentes declinaron la propuesta privada.

Un proyecto similar a ese ya estaba siendo tramitado por el Principado de Asturias. Sometía a evaluación simplificada de impacto ambiental el montaje de un criadero de mejillones al este de Cabo Bustos, offshore, lejos de la costa, a kilómetro y medio de Luarca, en el Occidente. Mientras la empresa que lo promueve y el Principado defienden la planta, la pesca asturiana lo rechaza.

En Asturias no se cultiva ese molusco bivalvo; tampoco en la costa cantábrica gallega, ni en A Mariña ni en Ortegal. Con las tradicionales bateas, Galicia es una potencia mundial del mejillón. La mayoría de las 240.000 toneladas que produce al año salen de las Rías Baixas, y también de la coruñesa de Ares-Sada.

Posiciones encontradas

Al frente de la empresa que introduciría a Asturias en el mercado del Mytilus Galloprovincialis está Manuel Serrano. En octubre del 2014 se constituyó en Siero la firma Mar Abierto Mejillones del Cantábrico. La Dirección General de Pesca de Asturias tramitó su proyecto. A 1.500 metros de Querúas se proponía ocupar unos 632.000 metros cuadrados, en un rectángulo del mar de 1.200 metros de largo por 527 de ancho, mientras en el fondo marino serían 1.200 por 400 metros. Frente a las bateas gallegas, prefería el sistema longline. En la superficie del mar instalaría tubos flotadores, fondeados con bloques de hormigón, de los que colgarían las cuerdas donde crecería el mejillón. A partir del cuarto año, Mejillones del Cantábrico preveía producir 3.150 toneladas al año en el Occidente asturiano.

La cofradía de Luarca y la federación asturiana de pósitos se han posicionado en contra. En marzo se manifestaron en Luarca. Alegan que la mejillonera ocuparía un espacio donde faenan pesqueros de bajura, temen que esos bivalvos colonicen zonas percebeiras y cuestionan la rentabilidad social y económica.

A Manuel Serrano le parece que en el sector pesquero asturiano «no han entendido bien lo que queremos hacer». Públicamente ha sostenido que la planta ocuparía «el 1 %» de los caladeros, y que los mejillones contribuirían a convertir el entorno en una reserva para alevines de peces.

Coincidiendo con las protestas de los pescadores asturianos, trascendió que la mejillonera precisaría menos superficie marina, 480.000 metros cuadrados en lugar de los 632.000 iniciales.

El Gobierno de Asturias ha decidido someter el proyecto a una evaluación de impacto ambiental ordinaria. Y ha invitado a quien se considere afectado a alegar.

«Longline», un sistema diferente a las bateas gallegas

Longline offshore es un método de cultivo de mejillones distinto al de las bateas gallegas. Estas son una estructura de madera, que se mantiene en la superficie del mar con flotadores, que está fondeada y de la que cuelgan las cuerdas donde crecen los bivalvos. El sistema con el que Mejillones del Cantábrico quiere introducir el cultivo en Asturias está diseñado para resistir en mar abierto. Por los últimos datos que han trascendido, el de Luarca lo formarían 60 tubos de poliestireno, de 31 centímetros de diámetro y de unos 200 metros de longitud, separados entre sí 20 metros. Fondeadas en sus extremos, de cada línea flotante colgarían las cuerdas donde medrarían los mejillones.

Al igual que en las bateas gallegas, el proyecto de la empresa que dirige Manuel Serrano incluye el apoyo de un barco de unos 20 metros de eslora, equipado con grúa hidráulica y maquinaria para procesar el mejillón a bordo (desgranadora, limpieza, clasificación y embolsado). Tendría base en Luarca. Mejillones del Cantábrico vendería toda su producción en fresco, aunque a medio plazo se plantearía «el procesado (cocedero) y envasado (conservera) de una parte».

A expensas del estudio de impacto ambiental, si persiste la oposición en Asturias, la mejillonera proyectada en Luarca podría proponerse en el País Vasco. Ahí, AztiTecnalia ha «identificado una clara predisposición de la flota pesquera y de las empresas del sector acuícola local a colaborar, participar e invertir» en el cultivo del mejillón con el método longline offshore que promueve Manuel Serrano.  

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