España pedirá «reciprocidad pura» en el próximo convenio con Portugal

Agricultura exigirá que los lusos amarren el fin de semana si faenan en el Cantábrico


redacción / la voz

España va a exigir que haya «reciprocidad pura» en el próximo convenio de pesca con Portugal. Así lo aseguró el director general de Recursos Pesqueros, José Miguel Corvinos, a los representantes de las distintas asociaciones de arrastre que operan en el caladero del Cantábrico Noroeste en la reunión que mantuvieron la semana pasada.

Agricultura entiende que las flotas de uno y otro país deben operar con idénticas condiciones técnicas si faenan en las mismas aguas y que, por tanto, es justa la cláusula que quieren introducir los arrastreros gallegos de que quede «prohibida la pesca con artes de arrastre los fines de semana para los arrastreros que faenan en virtud de este convenio en las aguas jurisdiccionales españolas». Y así quedó recogido en el documento resumen de la reunión que mantuvo el Gobierno español con las autoridades portuguesas: «La delegación española ha apuntado la conveniencia de seguir el criterio de la jurisdicción sobre las aguas, a la hora de determinar la legislación aplicable a ambas flotas, de manera que, por ejemplo, en aguas españolas no pueden faenar los buques de arrastre de ninguno de los dos países durante el fin de semana y en Portugal se apliquen las mismas normas sobre vedas y otras medidas técnicas a los buques españoles y portugueses».

Ahora bien, la situación actual, que permite que los lusos trabajen sábados y domingos mientras los españoles están obligados a amarrar a puerto, se mantendrá por lo menos hasta diciembre de este año. Aunque el pacto se firmó -de segundas- en marzo del 2014 y tenía vigencia por dos años, tardó en entrar en vigor, con lo que no expirará hasta finales de año.

Lo que habrá el mes que viene es una reunión del Comité Luso Español de Pesquerías (Colep), en la que sector y Administración reiterarán a Portugal cuál es la posición española.

Líneas rojas

Esa «reciprocidad pura» por la que apuesta Corvinos es para el sector una «liña vermella». Esto es, o se impone el descanso semanal a la flota portuguesa -amén de tener que cumplir con otras limitaciones técnicas, como el uso del tren de bolos, o no poder descargar pez espada, como tampoco pueden los españoles-, o el sector es proclive a que se deje al arrastre al margen del convenio de pesca con Portugal y se aplique el libre acceso que permite la normativa comunitaria.

Libre acceso

Esto, en la práctica, vendría a suponer que no habría limitación en el número de barcos lusos que podrían faenar en el Cantábrico, ni en el de embarcaciones españolas autorizadas a faenar frente a las costas portuguesas. Eso sí, España tendría que derogar la disposición que impide que los buques que estén de alta en el censo del Cantábrico puedan trabajar en la costa portuguesa. Porque esa es otra: los españoles que trabajen en el caladero nacional no pueden compatibilizarlo con las aguas portuguesas, mientras que los arrastreros lusos pueden trabajar tanto fuera de las doce millas de Portugal como de las doce millas de la costa española.

Por otra parte, en la reunión bilateral se trataron cuestiones relacionadas con el control e inspección de las pesquerías que se desarrollan en España.

Optimismo cauteloso por lo sucedido en el anterior pacto pesquero

Ni que decir tiene que la mayor parte de las organizaciones de arrastre gallegas han aplaudido la posición expuesta por Corvinos, que no es otra que lo que siempre han defendido la Organización de Productores de Lugo (OPP 7), Pescagalicia-Arpega-Obarco, la Cooperativa de Armadores de Ribeira, la Asociación de Buques de Arrastre de Ribeira y Porto de Celeiro. Y en la reunión con las autoridades pesqueras sumaron los apoyos de la Cofradía de Avilés y de la flota de arrastre del golfo de Vizcaya. La voz discordante, que ya habían escuchado en otras ocasiones, fue la de la Asociación de Armadores de Marín, en la que se agrupa la flota que trabaja en Portugal y que también representa a un buen puñado de armadores gallegos que han comprado barcos en Portugal para operar en aguas españolas.

Ahora bien, el entusiasmo es contenido, porque esa posición es la misma que aseguraban defender hace dos años, cuando se firmó el acuerdo con la cláusula que obligaba a la flota portuguesa a amarrar y que se corrigió apenas tres meses después para permitirles faenar sábados y domingos. Por eso que esperan que «non sexan cantos de serea» y esta vez se atiendan las reclamaciones del arrastre gallego, explica Torcuato Teixeira, secretario xeral de Pescagalicia.

Tampoco invita al optimismo el hecho de que el Gobierno que ha fijado esa posición rotunda esté en funciones y que es posible que no sea el mismo que tenga que negociar con Portugal. En este sentido, el colectivo espera que el próximo Ejecutivo acepte esa línea roja que defiende el sector.

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