La Xunta paraliza la ley de acuicultura por la rebelión de cofradías y bateeiros

Feijoo suspende la tramitación del anteproyecto para volver a discutirlo con el sector

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santiago / la voz

Los bateeiros amenazaron con levantarse en pie de guerra contra el borrador de la ley de acuicultura que impulsa la Xunta, el sector del cerco avisó de que se sumaría a la rebelión y en la federación de cofradías ya empezaron a rodar cabezas por no ser lo bastante contundentes con el texto. El Gobierno gallego parece haber tomado nota de la fuerte contestación que levantaron en todo el litoral sus planes para regular la acuicultura en Galicia, así que decidió formalmente paralizar la tramitación de la ley. Lo anunció ayer mismo el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo: «Imos facer un alto no camiño na tramitación da lei» para poder abrir nuevas mesas de diálogo con el sector.

El mandatario autonómico soltó este cartucho durante su intervención en la sesión de control del Parlamento gallego, en respuesta a una pregunta del diputado del BNG, Francisco Jorquera, relacionada precisamente con la ley de acuicultura. El diputado nacionalista le pidió expresamente que retirara el texto, tras alertar de que el PP lo que pretende es «vender Galicia por parcelas, e tamén o noso mar».

No obstante, Feijoo aprovechó su intervención para rectificar los planes de su conselleira de Mar, Rosa Quintana, que estaba presente en la sesión de O Hórreo. Admitió que, como poco, había «preocupación» en los sectores del litoral hacia la nueva normativa, así que avanzó que se abrirán «mesas de diálogo» con bateeiros, mariscadores y cofradías para recomponer el entendimiento.

Y aunque defendió la necesidad de promover una ley para darle «seguridade xurídica» a la acuicultura gallega, para que pueda competir con modelo más industrializados como los de Alaska, Noruega o Escocia, también puntualizó que «ata que o sector non vexa que esta é a súa lei, non se aprobará».

«Votan ao PP»

Tampoco evitó el jefe del Ejecutivo hacer una lectura electoral de su decisión de paralizar la tramitación del anteproyecto de ley de acuicultura. Feijoo proclamó que «a maioría das familias do mar votan ao PP e non os vamos a defraudar», esgrimió,

Eso le dio pie, instantes más tarde, a que el diputado de AGE Juan Fajardo aludiera a que tras la paralización de la tramitación de la ley había una motivación «electoral» para evitar que al PP le tuviera coste esta norma en las autonómicas del otoño.

La conselleira Rosa Quintana le respondió arguyendo que la ley no se va a paralizar. «Queremos pausar este proceso -explicó- e abrir grupos de traballo co sector para mellorar o texto consensuado». Con todo, Fajardo insistió en que la ley era «unha barbaridade» e «innegociable».

La privatización del mar y el cambio de modelo a la piscicultura intensiva, los puntos más polémicos

Cuando por fin Rosa Quintana estuvo en disposición de presentar el anteproyecto de Lei de Acuicultura de Galicia, la presentó como una ley necesaria, que da seguridad jurídica al sector e imprescindible para mantener el liderazgo de la comunidad en la cría de especies marinas, que abandera el mejillón. Pero en el sector no se interpretó así. Los bateeiros,w porque ni se les citaba de refilón. Los marineros, porque se vieron desplazados por las jaulas de peces. Y los mariscadores, porque apreciaron un intento de privatizar las playas al querer convertirlos en acuicultores.

Acuicultura multitrófica

El mayor temor. No han atajado los resquemores las palabras de la conselleira asegurando que no se permitiría instalar jaulas de pescado allí donde hay bateas. Y es que ese veto se fía a un futuro reglamento del que nada se sabe todavía. Por el contrario, la letra del anteproyecto tiende un puente de plata para la acuicultura multitrófica integrada, un sistema que combina el cultivo de peces, moluscos y algas de cuyos efectos medioambientales recelan los bateeiros.

Incidencia supramunicipal

Expropiaciones. El sector entiende que al declarar los planes sectoriales de acuicultura de incidencia supramunicipal se deja a los concellos sin capacidad para rechazar una planta y, lo que es peor, expropiar con facilidades a los propietarios de terrenos para instalar piscifactorías. Aparte de que, según explican, se pone todo el litoral a disposición de la acuicultura en detrimento de las actividades tradicionales.

Especies exóticas

Riesgo medioambiental. Que se permita el cultivo de especies exóticas o localmente ausentes es otro de los puntos polémicos de la ley. Fajardo expuso ayer que esa disposición sube en grados de peligrosidad en cuanto entre el tratado de libre comercio con EE. UU., al aventurar que se podrán cultivar especies transgénicas, con lo que se pondría en riesgo el medio ambiente en caso de escapes.

Privatización de playas

Inversores chinos. La posibilidad de que los mariscadores se conviertan en acuicultores y en lugar de autorizaciones tengan parques de cultivo colectivo fue interpretado como un intento de sacar a concurso unas playas que podrán venir a comprar los chinos.

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