a bordo del «portosín 2» / la voz

Se las tenía guardadas. El jurel devolvió ayer a la flota el plantón que esta le dio tres meses atrás, cuando los armadores decidieron colgar las redes en protesta por un reparto de cuotas desequilibrado que no hizo más que encadenar cierres de la pesquería para las 120 embarcaciones de Acerga (Asociación de Armadores de Cerco de Galicia) que habían optado por sumar su cuota y gestionarlas conjuntamente.

Eran muchas las ganas que tenían de pescar tras 98 días sin salir a faenar. Se notaba en los rostros de las tripulaciones. Tantas, como la decepción que supuso dar con apenas unas cajas de jurel, otro puñado de albacoras, unos sargos, escasas chepas y poco más. Chasco también perfectamente perceptible en las caras de marineros y audible en la voz de los patrones por la radio del puente.

«Esperabamos que estivera o mar cheo de peixes... ¡e non hai nada!», se lamentaba José Blanco, presidente de Acerga y armador del Portosín 2, que ayer fue de los primeros de Galicia en zarpar. Lo hizo desde el puerto que toma el nombre para ir a trabajar no demasiado lejos de allí, casi sin perder de vista la silueta de monte Louro recortada en el horizonte. «Xaneiro e febreiro non son meses bos», se consolaba José Blanco hijo, a los mandos del puente.

El Portosín 2 no consiguió descontar ningún kilo de jurel a ese tope que se han impuesto los de Acerga para «facer rendir a cota» hasta diciembre. Podrán pescar un máximo de 10 toneladas de jurel al mes, con un máximo de 6.000 kilos por día. Que no cada día, claro.

Más toneladas

Este año disponen de más cupo. Bruselas ha incrementado el TAC (total admisible de capturas) de jurel tanto en la zona VIIIc -de Fisterra hasta el Bidasoa- como en la IXa -de Fisterra al golfo de Cádiz-, un 27 % en aquella y un 15 % en la zona sur. En definitiva, que todo el cerco dispondrá de un millón de kilos en cada una de las áreas. Ahora bien, la cantidad que corresponde a cada barco todavía no la saben. «O ministerio aínda non mandou o reparto», explicó ayer Andrés García, representante de Acerga. Desconocen, por tanto, qué cantidad se gestionará conjuntamente. Lo que sí saben ya es que serán menos barcos. De los 120 que acamparon en San Caetano, seguirán en gestión conjunta 91. El resto ha decidido ir por libre. «Con un pouco de cota máis que collen porque se puxo un mínimo e as toneladas que veñen de máis, a xente sabe que non fai ben, que non son moi solidarios pero...» Pero se marcha con su cuota de la asociación, dice Blanco.

División

Blanco habla de ellos sin rencor. Porque «cada un fai o que pode». Y carga contra la Administración, a la que responsabiliza de haber dividido a la flota y de las estrecheces por las que están pasado algunos. «¡Mira! Aí vai o Capricho. Comprouno en Pontedeume un de aquí, de Portosín. Pois resulta que ten cota para a VIIIc, porque tiña os históricos de alí, e non ten nin un xurelo onde traballa agora, na IXa; se non estivera en Acerga, tería que ir pescar á Coruña ou ao norte de Fisterra». Y como el Capricho, otros muchos.

José está convencido de que «se estivéramos todos xuntos, nos arreglaríamos mellor» y lamenta que sea esta la única comunidad que no logra unirse. «¡Unha pena! Porque sempre fomos da man. Conseguimos quitar a dinamita do mar, puxemos cupos semanais, a semana de catro días... E dividíronnos». «¡Fixéronlle tanto dano á flota!».

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Decepción en la flota de cerco al no encontrar pesca tras tres meses de paro