El imperdonable olvido de las olas

Una empresa gallega abarata la tecnología para disponer de datos de oleaje, vitales para el sector marítimo


redacción / la voz

Que hoy al despertar, con solo echar una mirada al móvil, se pueda consultar el tiempo desde la cama antes de elegir el vestuario del día con elevadas garantías de éxito es posible gracias a que, a lo largo de los años, se ha ido tejiendo una red de estaciones meteorológicas con cada vez mejor tecnología que han provisto de una serie histórica de datos que permiten predecir con cierta fiabilidad -al menos con mayor precisión que hace un decenio- el tiempo atmosférico y ofrecérsela casi a la carta al usuario. Pero esa democratización que ha habido para la lluvia, el viento o la temperatura, no ha incluido a otros parámetros, como el del oleaje. Es un olvido casi imperdonable, dado que esta variable tiene una importancia fundamental para la operatividad de todo el sector marítimo.

Cubrir esa laguna y democratizar los datos de oleaje es el objetivo -y a la vez fuente de negocio- de Hércules Control, una spin off de la Universidade de Vigo creada en el 2011 por biólogos del Centro de Investigaciones Submarinas (CIS), una empresa que acumula 25 años de experiencia en el mar, y por ingenieros de Telecomunicaciones. Su creación: la boya Bares (Bares wave buoy, para su distribución internacional), un sistema autónomo flotante de monitorización de las olas.

La protagonista de la red de predicción es esa boya con sensores para medir el oleaje empleando tecnología inercial de última generación, que es aquella que, por ejemplo, permite mantener la pantalla del smartphone en el mismo sentido aunque se gire el aparato. El medidor recoge los datos con mucha más limpieza y los envía por telefonía móvil a cualquier parte del mundo.

Venta de la base de datos

No es la tecnología inercial la única innovación del sistema. Se ha avanzado muchísimo en la resistencia de los flotadores que hacen que se mantenga la boya. De hecho, las que están instaladas han soportado perfectamente los últimos temporales y las ciclogénesis explosivas que han azotado Galicia, algo de lo que en Hércules Control están orgullosos, asegura Miguel Durán, biólogo de la empresa.

Pero el negocio de la joven spin off de la Universidade de Vigo no se limita a vender la boya Bares, que también. La referencia más novedosa del catálogo es, precisamente, la explotación de esa base de datos de oleaje «fiable e asequible» de que disponen gracias a los elementos instalados. Es el objetivo principal de una empresa que también persigue la monitorización del litoral e, incluso, la implantación de una gran red privada de boyas de medida de oleaje a nivel mundial. A ondada é un parámetro moi importante no sector marítimo e, sen embargo, non están a disposición dos usuarios porque hai poucas boias, moi caras e poucos sitios están monitorizados», aclara Durán. Y Hércules Control estará en disposición de ofrecerlos a la carta, casi como las tarifas de datos en los móviles. «Se compra o servizo e se lle presta dependendo do cliente».

Potenciales clientes

¿Y a quién puede interesarle? A todo el sector marítimo, que según los responsables de Hércules Control, mueve anualmente más de 29.000 millones, por encima del sector TIC y el automovilístico. Desde cofradías, puertos, navieras, institutos oceanográficos, empresas de ingeniería, servicios de defensa, energías renovables... La lista es larga y las boyas ya están listas en su versión 2.0.

Seleccionado para su aceleración por el centro de emprendimiento Galicia Open Future

La boya Bares, 100 % gallega, que nació como respuesta a la necesidad de una medida de oleaje fiable y asequible, pronto encontró un padrino: Telefónica. Después de tres años de I+D+i, Hércules Control colocó los primeros medidores, todavía prototipos, que se pusieron a disposición de Meteogalicia -que los está usando en sus predicciones marítimas- y de la Universidad de Costa Rica. Y en este 2015 el proyecto fue seleccionado por el centro de emprendimiento Galicia Open Future de Telefónica para su aceleración. Gracias a eso se ha podido avanzar en la mejora del sensor y en el proceso de industrialización del hardware, con lo que ya se plantea el lanzamiento comercial de la versión 2.0 de la boya Bares para junio.

Interés

El peso económico que los datos de oleaje tienen en el sector marítimo ha sido captado por las Administraciones públicas, que ya han hecho algunos esfuerzos por mantener una red de boyas de oleaje, aunque insuficiente. Así, instituciones como el Instituto Hidrográfico de Portugal, dependiente de la Marinha portuguesa y la Plataforma de Observación Oceanográfica de Canarias (Plocan) han iniciado, según Hércules Control, los trámites para alojar la versión última de la boya Bares.

También Puertos del Estado ha manifestado su interés por validar los datos de ese medidor gallego, sopesando incluso la posibilidad de sustituir sus sensores actuales por los nuevos.

Y la internacionalización también está en las miras de Hércules Control. En sus planes figura un ambicioso proyecto que, apoyándose en una red de distribuidores ayudará a expandir el sistema a nivel mundial a partir del 2018.

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