La armadora trata de evacuar con rapidez al gallego quemado en el Índico

Resultó herido a raíz de la explosión que sufrió el atunero «Campolibre Alai» en la madrugada del sábado al domingo


redacción / la voz

El Campolibre Alai acabó por hundirse en el océano Índico, confirmó ayer la casa armadora, la vasca Echebastar Fleet. Esta se afanaba ayer por buscar la manera más rápida de evacuar al engrasador del barco, gallego de O Morrazo, que sufrió quemaduras graves en cara, brazos y piernas a raíz de la explosión que sufrió el barco en la madrugada del sábado al domingo. Un avión medicalizado estaba dispuesto para trasladar a la mayor brevedad posible a una unidad de quemados, bien en Reunión, Dubai o, incluso, España, dependiendo de lo que determinasen los médicos del hospital y del ISM que iban a tratar al marinero nada más llegar a puerto en las Seychelles. José Luis Jáuregui, responsable de flota de Echebastar, explicó que, a pesar de los heridas de pronóstico reservado, hizo el viaje «bien» y «tranquilo» y confiaba en que la evacuación se pudiese realizar a la mayor rapidez posible.

A bordo del «Alakrana»

El resto de la tripulación, 34 personas, se encontraba en perfecto estado a bordo del Alakrana. Y es que el famoso atunero, también de Echebastar, recogió a los marineros que había rescatado en un primer momento el Playa de Anzoras, que se encontraba relativamente cerca del Campolibre Alai cuando sufrió el accidente.

Las causas se desconocen por el momento. Por lo que contaron los tripulantes, eran las 3 de la madrugada (hora local) cuando en la sala de máquinas se produjo una explosión seguida de un incendio. Se activó el sistema automático de extinción y cuando la atmósfera en la sala ya se hizo respirable, los marineros detectaron que una vía de agua en el barco, por lo que decidieron abandonar el barco y saltar a la panga, una embarcación de apoyo que asiste en las tareas pesqueras. Allí esperaron a que llegase el Playa de Anzoras. La panga está siendo remolcada por otro barco auxiliar de Echebastar, el Alakrantxu. Es lo único que se ha podido salvar, pues el Campolibre Alai se fue a pique el mismo domingo. Y con él la operación que estaba cerrando Echebastar con una empresa coreana a la que había vendido la embarcación. Precisamente, a bordo había dos inspectores de la compañía que iba a comprar el barco.

«Lo importante es que no ha habido víctimas y esperamos que José [el engrasador] se restablezca pronto», dijo Jáuregui.

Un segundo naufragio

Si el Índico se tragó al Campolibre Alai, el Atlántico engulló al Txori Urdin, un barco con bandera de Belice pero de capital gallego. Al parecer, el barco sufrió una importante vía de agua frente a Costa de Marfil y la tripulación, en la que hay varios gallegos, se refugió en la panga.

Los marineros permanecieron varias horas en el barco de apoyo hasta que fueron recogidos por un atunero francés. Si nadie quería asistirlos fue porque recelaban de que pudiesen ser piratas de los que actúan en el golfo de Guinea.

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