Mauritania ofrece licencias privadas de 5 años para pescar pulpo o sardinas

Los cefalopoderos las rechazan porque los obligan a cambiar la bandera

Las descargas de pulpo de la flota cefalopodera en Marín se remontan a agosto del 2012.
Las descargas de pulpo de la flota cefalopodera en Marín se remontan a agosto del 2012.

redacción / la voz

Mauritania, a través de un comercial alicantino, ha hecho llegar a las asociaciones profesionales gallegas su oferta de licencias de pesca privadas, de cinco años de duración, renovables, para barcos de arrastre, palangre, atuneros o marisqueros para pescar langostas, gambas, calamar, pulpo, sardinas «y todo tipo de especies».

La oferta fue divulgada por la Asociación de Armadores de Cerco de Galicia (Acerga), que no ha encontrado, al menos entre sus afiliados, a ningún interesado en ir a pescar a Mauritania las sardinas que por aquí no se prodigan y que, además, están muy limitadas en cupo.

Si Andrés García no ha hallado entre sus representados candidatos a poner rumbo a aguas mauritanas, la oferta tampoco parece seducir a la agrupación de cefalopoderos. Según el presidente de Anacef (Asociación Nacional de Buques Cefalopoderos), Francisco Freire, reclamos así les llegan con cierta periodicidad desde hace 20 años. Y siempre los han rechazado porque operar con una licencia privada supone arriar la bandera española para izar la de Mauritania.

Aunque el ofrecimiento que divulga Acerga no profundiza en ese aspecto, sí explica que el armador tiene que aceptar un socio mauritano que proporcionará la tripulación de marineros, el gasoil y todos los trámites administrativos y de coordinación necesarios en Mauritania. Aparte de eso, el acuerdo implica que, de lo obtenido, el 60 % correspondería al armador, el 30 % al socio mauritano y el 10 % iría a manos de los facilitadores.

«Ao pasar a bandeira mauritana, automaticamente tes que darlle entrada no capital ao socio mauritano; non aporta máis que a licenza, pero leva o 51 % e ademais perdes todos os dereitos europeos», apuntan fuentes de Anacef.

Eso es lo que ha provocado el rechazo de todas las ofertas de permisos privados que han ido recibiendo. Ofrecimientos que dan pie a los cefalopoderos a reiterar que la escasez de pulpo y calamar no es más que una excusa mala que da Mauritania para reservar los cefalópodos a sus nacionales. A los locales y a los chinos, que están hoy explotando unas especies que hace dos años les fueron vetadas a los gallegos.

Reconversión

Porque, desde luego, la flota cefalopodera gallega quiere volver a Mauritania. Es más, ese regreso se hace más perentorio si cabe para los 13 arrastreros congeladores que han sobrevivido al proceso de reconversión que supuso su expulsión del caladero que administra Nuakchot.

Aunque después de que prácticamente la mitad de las embarcaciones optasen por el desguace, los barcos habían ido encontrando caladeros en los que mantenerse, por un motivo u otro, las cosas se han ido complicando.

De tener como opción Marruecos, Gambia, Angola, Guinea Bisáu y Senegal, su campo de acción ha quedado casi reducido a Bisáu y Angola. En ambos caladeros faenan 12 de los 13 supervivientes -el decimotercero continúa amarrado en Vigo desde la expulsión de Mauritania-. Ocho trabajan al abrigo del revitalizado acuerdo pesquero entre la UE y Guinea Bisáu y otros cuatro están en Angola haciendo uso de licencias privadas, puesto que ya hace años que decidió no renovar su protocolo pesquero con la Comisión.

El último traspié para la flota ha sido en Marruecos, donde no ha renovado las licencias tras haber impuesto Rabat dos paros biológicos que, en total, suman 5 meses.

Negociaciones en Nuakchot para poder volver con pabellón propio al país africano

Y mientras los facilitadores ofrecen licencias privadas para Mauritania, en Nuakchot la Unión Europea y el Gobierno mauritano continúan conversando en la que es la quinta ronda de negociaciones para lograr un nuevo acuerdo pesquero que dé entrada a la flota comunitaria en aguas del país africano sin que por ello los barcos tengan que perder su bandera.

El diálogo se desarrolla en un clima de optimismo, a pesar de que los enviados europeos consideran «muy restrictivas» las condiciones de partida fijadas por Nuakchot, informó Efe. Según declaró a esa agencia una fuente del Ministerio de Pesca mauritano que pidió anonimato, unos y otros están decididos a poner fin de una vez al callejón sin salida en las conversaciones, que ha durado más de 6 meses.

El último convenio entre la UE y el país africano, de dos años, expiró en diciembre sin que las partes hayan conseguido en las cuatro rondas anteriores llegar a un acuerdo sobre su renovación. Mauritania plantea mantener las mismas condiciones del anterior convenio -en el que no tuvieron cabida los 24 cefalopoderos gallegos que allí estaban faenando-, mientras que los europeos esperan más capturas y una menor contrapartida financiera.

La Comisión Europea ha calificado el anterior acuerdo de «demasiado restrictivo» y ha tratado de convencer a Nuakchot de una mayor flexibilidad, concretamente de pulpo, especie muy abundante en el caladero. Mauritania, por su parte, no estaba hasta ahora dispuesta a «volver atrás» en un pacto que consideraba un logro.

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